bc

La novia del jefe

book_age16+
654
FOLLOW
3.8K
READ
love-triangle
playboy
arrogant
sensitive
decisive
sweet
bxg
brilliant
genius
poor to rich
like
intro-logo
Blurb

La vida da giros de 180 grados. A veces estás arriba y a veces, hundido en lo profundo. Cuando Dani Rush conoció a Sam Parker se enamoró de él tan rápido como un rayo. Él de ella... pues no tanto. Su vista y corazón estaban en otra mujer. Un corazón roto puede llegar a ser el promotor de grandes cosas solo por querer probar a otros de lo que es capaz, y así Dani se volvió una importante mujer y años después, el destino volteará los papeles. La empresa de Sam está al borde de la quiebra así que solo necesitará ayuda de la chica a la cual destrozó hace mucho tiempo atrás.

chap-preview
Free preview
I - Una vuelta de tuerca
No podía creer lo que escuchaba, números rojos. Los autores que había publicado ese año apenas y lograron vender libros. Todo estaba mal. Su editorial se estaba hundiendo. La familia Parker estaba pasando por una racha muy mala. La madre de los cuatro hijos Parker había caído en el hospital por problemas respiratorios. El padre había dejado de trabajar para cuidar a su esposa quien constantemente estaba entrando y saliendo de la unidad de cuidados intensivos. Y en orden, todos los hermanos estaban en su propia mala suerte. Lauren, la hermana mayor, tenía un niño pequeño a quien cuidar y cuyo padre brillaba por su ausencia y que no pagaba ni una sola factura de manutención. Sammer, el siguiente hermano, y quien había heredado una editorial, la mala administración y su gestión la estaban dejando en bancarrota. Margaret, la siguiente, estaba tan enferma que su esposo la dejó por no poder tener hijos. John, último de los Parker, estaba envuelto en una relación tóxica que le envolvía la vida y no lo dejaba en paz. Era extraño que estuvieran todos tan mal cuando en el pasado eran una familia orgullosa, de posesiones y con un rango elevado que, al pasar al lado de otros menos afortunados, solo los miraban por encima del hombro. Sammer había heredado de sus abuelos una editorial pequeña que les generaba buenas ganancias. Era algo irónico que él heredase siendo que no leía ni los mensajes de texto que le llegaban al celular. El día de la lectura del testamento estaba feliz de tener la empresa, y, decía que, con solo saber administración, que había sido su carrera, lograría tener la editorial a flote. Y aunque al principio tuvo suerte de que tres o cuatro libros salieran con éxito al mercado, los siguientes fueron un absoluto deceso. Las ventas bajaban de manera abismal y no se explicaba como podía estar sucediendo aquello. —Dios santo, que alguien me explique. Esto no tiene sentido. —Estaba bajo un estrés brutal, tendría suerte si bajaba aquella tensión en los brazos de su querida esposa, Kim. Pensar en Kim siempre lo hacía sonreír. Era todo lo que él había buscado en una mujer. Inteligente, graciosa, intensa. Era alta, midiendo casi el 1,70. De piel morena, ojos marrones, labios carnosos y un hermoso cabello largo y rizado. Su cintura era pequeña y sus caderas y pechos, voluptuosos. La hermana de Sammer, Margaret, le decía "Barbie morena", pues era asombrosamente perfecta y hermosa. Sammer se había casado con ella cuando cumplió veinticuatro, justo después de acabar su carrera de administración en la universidad. Ambos eran una pareja de bellos (Como diría Betty, la fea). Él tal vez no era un "Chris Evans", pero era guapo. Alto, de 1,80. Ojos verdes, piel clara y cabello castaño y ondulado. Solía vestir de trajes desde que su obsesión por Suits apareció y quiso ser igual a Harvey Specter. —Señor, hay que comunicarle a los editores de las bajas. No se puede trabajar así, necesitamos un libro que al venderse le de la editorial el poder de mantener a flote, los escritores que tenemos no tienen tantas ventas como los otros. Publicamos libros con un target muy reducido y que casi nadie ya lee. —Son autores establecidos, ir tras uno nuevo supondría un riesgo. ¿Y qué tal si no pega? ¿Si no se vende? —Dijo Sammer dejando los papeles de las ventas cayendo a un lado y mirando a su asistente, Fabián, quien repetía las mismas cifras que estaban en el papel. —¿Tienes alguna mágica solución? —Mágica no, pero sí conozco a alguien. —Dijo tragando saliva. —Es una genio de la literatura, estudió esa carrera, podría asesorarnos. —Solo eso me faltaba ¿Es una mujer? —Fabián asintió y Sammer rodó los ojos negando. —No, no quiero los consejos de una mujer. Todo lo que quieren publicar es romance absurdo y barato lleno de sexo. —La mayoría de las personas lectores son mujeres, creo que habría que cambiar los libros para ser dirigidos a ellas. —Un detalle de Sammer es que era increíblemente machista. Era impensable para él que una mujer le diera consejos. —Si le interesa, también es autora, está buscando editorial. —No tiene sentido ser un genio y que no haya encontrado que una editorial grande la haya tomado. ¿Ves? A ver, dime el nombre de tu maravilla. —Es una amiga. Se llama Dani Rush. —Su mente viajó al pasado. Cuando tenía veinte había conocido a una niña bajita, de diecisiete años que se había enamorado de él. Usaba lentes de pasta morados, el cabello corto a los hombros y su nariz andaba adornada de pecas. Era muy poco atractiva a su vista, un poco gordita, de piel muy blanquita y cabellos castaños. —¡¿Señor?! —No había oído a su asistente por más que hubiera querido, su mente estaba divagando en como aquel nombre pudo haber vuelto a ser escuchado por él con casi diez años después de haberlo siquiera pronunciado. —Nada, olvídalo. *** Daniela Rush. Intentaba encontrar una editorial que le sacara sus libros en físico. Era escritora en plataformas online. Subía historias en w*****d, b*****t e incluso Dreame. Tenía una buena cantidad de suscriptores pero quería dar el siguiente paso en su carrera. Ya había tenido cinco rechazos en un mes en varias editoriales pues sus novelas no eran lo que estaban buscando. —Dios, Úrsula. —Agarró a su gatita de pelaje atigrado y la cargó en sus brazos. —Dime ¿Qué puedo hacer? No puedo vivir siempre de estar ganando dinero constantemente de estarme autopublicando. Es cansón. —La gatita maulló y la soltó para luego irse a la cocina a servirse una taza de chocolate caliente. Entró en sus plataformas a ver como iba su última historia. Muchas vistas y demasiados comentarios, tantos que no se daba basto a contestarlos todos en un día. —Úrsu... Subí dos mil lecturas solo ayer en mi historia "Sabor a Chocolate". Dios, dame un milagro. —Escuchó el teléfono mientras abría un nuevo documento de word para comenzar a redactar y planear su siguiente novela y contestó. —¿Bueno? ¿Qué hay, Fabián? —Hablé con mi jefe. Dice que no. —Ella no entendió que quiso decirle su amigo, un muchacho que había estudiado literatura con ella y que se habían graduado juntos. Sabía que trabajaba como asistente en una editorial. —Dani. —Fabián... ¿Le preguntaste a tu jefe si podía publicar en la editorial o al menos que me diera una oportunidad? —Sí, pero puso cara de estreñimiento y dijo "No, olvídalo". Déjame decirte, este idiota publica solo libros de hombres, y de mentes muy cuadradas. No se expande. Es demasiado machista. —Sí me dices eso, pensaré que es gay y solo quiere hombres en la editorial. En fin, seguiré por internet. Gano dinero, pero solo quisiera escribir un libro cada seis meses, no uno cada mes para mantenerme. —He leído tus historias y enganchan. Mis amigas leen tus novelas. Dios, hasta mi mamá y mi novia leen esas cosas que escribes. ¿Cómo le haces? —Supongo que escribo lo que yo quise leer cuando era adolescente o quiero vivir ahora que soy adulta. A mi no me pasa nada de eso. No hay matrimonios por contrato, ni locas chantajeándome. En fin, mi vida es normal, lo sabes. —Solo sales de vez en vez a embriagarte con ron. ¿Cuándo me invitas? —Cuando tu tirano jefe te deje, ¿Te parece el sábado en la noche? —Pues no trabajo los sábados en la noche. Luego hablamos. Lo siento. —Lo intentaste, pero es mi turno de intentar. ¿En que editorial es que dices que trabajas? —Park's Publishing. Ven mañana y trae tus números, mi jefe tendrá que ver que eres una buena opción. La gente paga por leer por internet. Pagaría por un libro en físico tuyo. —Sí. Me prepararé para mañana. —Dani colgó luego de despedirse de su amigo y sacó sus libretas para poner a hacer un mapa mental de que quería en su siguiente historia. Mirando la ciudad desde su ventana podía imaginarse toda clase de historias. Ahí, justo al lado de su ventana se imaginó toda la historia de su novela más popular "La princesa es una plebeya", una especie de cuento moderno de Cenicienta donde no había calabazas, ratones o un hada madrina, pero sí un vestido robado y unos tacones rotos. También fue en ese punto, mientras bebía una taza caliente de té de manzanilla donde pensó toda la trama de una historia de romance de época a la que título "Rebelión del corazón". Dani estaba feliz con su apartamento. Desde que lo compró supo que era todo suyo y era el sitio donde más se inspiraba a trabajar. Sonrió. Al recordar su vida podía ver que antes era un completo desastre. Al estar estudiando literatura se había quedado sin computadora, para poder escribir o hacer alguna tarea debía conectar un teclado bluetooth a su celular y usar las aplicaciones de documentos. Había perdido su empleo, lo cual la dejó dependiendo de sus padres a sus veinte años. Su crush de siempre se había comprometido con otra mujer. Si tuviera que decir un año horrible, definitivamente fueron sus veinte. —Gracias a Dios acabó. —Tuvo mucha suerte. Primero, heredó dinero de sus abuelos con lo que pudo comprarse el apartamento en el piso 13 de aquel edificio al que nombraban "ZODIAC" (Y a ella le parecía ilógico que con ese nombre tuviera trece pisos). Se enamoró del piso de madera, del balcón con sus plantas, la ventana amplia que dejaba la vista a la ciudad. De la pequeña cocina-comedor y de la cálida habitación. Y luego, la musa, la inspiración llegó y escribió su primera novela: "Amor en Alta mar". Recordó como la había empezado a publicar en w*****d por diversión, y luego de eso, muchos seguidores. Pasó a b*****t por seguir un concurso de amor millonario en donde título a su novela "El amor no se compra" siendo finalista, y aunque no ganó, a ella le quedó la satisfacción y las ganas de seguir. Con las visitas vino una oportunidad que no creía que llegaría tan pronto. Una promotora de la plataforma Dreame le ofreció el escribir ahí y ganar dinero. Y aunque no fuera mucho aceptó, le daba la oportunidad de aprender como alcanzar el sueño que quería. Fue así como escribió su primera novela en exclusiva "Amores como el nuestro" y se sintió más que feliz al ver como sus escritos producían una buena cantidad de dinero para ser estudiante. Trató de ser lo más prudente que pudo con el dinero, así que entre ahorros logró hacerse de una buena cantidad. Tal vez no fuera reconocida tanto, pero su pasión había dado frutos y eso era perfecto. Lo irónico de aquella situación era que ella escribía novelas de amor, romance y pasión cuando jamás había podido tener ni una sola relación estable. —Úrsu... ¿Por qué no puedo tener un romance de libros? Ya bajé de peso, no uso lentes de Betty, la fea; y mi ropa es más acorde a mi cuerpo ahora. Estoy guapísima, Úrsu... —Meow. —Maulló la gata antes de bostezar y acurrucarse en las piernas de su dueña. Daniela tal vez solo escribía lo que quería vivir. *** —¿Qué tu asistente dijo qué? —Rió Margaret al lado de su hermano. —Bueno ¿Y qué? Dale la oportunidad, conocemos a esa niña desde que tenía nueve años. Más o menos, lo que yo recuerdo de ella es que estaba enamorada de ti. —Agh, sí, yo recuerdo su cara, el cabello enmarañado, los lentes de pasta, los dientes chuecos y lo gorda que era. Margaret, ponte seria, ¿Qué hago para salvar la editorial de los abuelos? —No sé, apenas leo, Sammer. Y leo son las noticias de f*******:. Es todo. Estoy en proceso de divorcio con Douglas, y él quiere sacarme el carro que yo compré con mi dinero previo a la boda. —Menos mal que estas cosas no me pasan con Kim. Ella y yo nos amamos. No me pude haber casado mejor. —Sabes que detesto a Kim y todo lo que ella es. Es manipuladora, cuaimita. —Rió al verle la cara a su hermano y rodó los ojos. —Es una red flag andante. Solo vive sacándote dinero. Gasta demasiado y tú le cumples todos sus caprichos. Tienes que decirle que estás a punto de quebrar. Ella te puede ayudar a pagar tus cosas trabajando. La familia entera anda en mala racha. Tal vez sea hora de que bajes tu orgullo machista, porque lo eres, y consentir publicar autoras, tal vez no a Dani, pero sí otras. —Lo consideraré. ¿Vale? Lo consultaré con la almohada. —Margaret sonrió, que su hermano no tuviera ni un comentario jocoso que decir le aliviaba. Que él cediera era tan raro como que no hubiera tiroteos en la Cota 905. *** Extrañaba tanto Caracas. Le gustaba mucho por su vibra, aunque algunas calles (Cof, cof, Catia) estuvieran llenas de basura y de gente mal hablaba. Desde que se había ido a Chile extrañaba casi todo de Venezuela. Visitaría pronto a su familia, pero primero, era hora de concretar una oportunidad. Si algo aprendió al vivir en el país suraméricano es que si las oportunidades no aparecían para tí, tenías que buscarlas y si no, hacerte una. Dani había pasado toda la tarde del día anterior arreglando una carpeta con el primer capítulo de su nuevo manuscrito "Océano de amor", una novela romántica fantasiosa que hablaba del cariño prohibido entre una sirena y un marinero. Imprimió las vistas y la cantidad de comentarios y votos que tenía en plataformas y tomó un taxi para ir a la editorial donde su amigo Fabián trabajaba. No tenía idea de como serían las personas que trabajaban ahí, investigó un poco en internet. Supo que había sido fundada hacía poco y que estaba muy mal de ventas. Con respecto a su jefe, había muy poca información. Se mantenía en el anonimato. Para ser honesta, algo le daba muy mala espina. —Tranquila Dani. —Aquella mañana se había arreglado bastante bien. Su cabello iba en una coleta alta pues lo había planchado y el liso quedaba perfecto con aquel peinado (imitando a Ariana Grande), sus botines de cuña color n***o, sus jeans ajustados dejando ver sus piernas y su camisa de holanes favorita que se entallaba a su nueva figura, le resaltaba los pechos. El maquillaje que usaba era bastante ligero, apenas un lipstick rosa claro y delineador. Iba escuchando la canción de Sofía Reyes "1,2,3" con sus audífonos mientras iba por la ciudad de Santiago hasta llegar a su destino. La editorial era una estructura de dos pisos. Pintada de color ladrillo y un cartel hecho de acrílico con su nombre. La puerta era de cristal, solo la empujó y entró viendo a los trabajadores en sus escritorios. Todo adentro parecía tan vintage que la mala vibra que traía en el camino se le quitó momentáneamente. Sonrió. El piso era de madera, tenía amplias ventanas de cristal donde entraba una luz natura que le daba un toque antiguo a todo. Las plantas de palmeras en las esquinas le daba vida a la pintura blanca y los cuadros de las paredes, con un diseño abstracto completaban la habitación. —Buenos días. —Dijo a la recepcionista que estaba sentada en su silla frente a un amplio escritorio de caoba oscuro. —Mi nombre es Dani Rush, soy escritora, quisiera saber con quien tengo que hablar para publicar mi historia. —Buenos días. El señor Parker se encarga de las nuevas obras. ¿Tiene previa cita? —Dani negó y la secretaria, una chica bonita de piel clara y cabello castaño claro solo le sonrió.—Descuida. Te agendo una cita con él. —Sacó la agenda del gavetero y buscó el próximo horario libre de su jefe. Mientras hacía aquello Dani se volteó sintiendo una presencia que había querido evitar por el resto de su vida. Una voz familiar y que había querido olvidar por siempre. Abrió los ojos como platos al verle a él, Sammer Parker, justo ahí, con sus trajes pulcros y su camisa de color azul intenso que a ella tantas noches la había hecho soñar. Hablaba por teléfono y no se había percatado de su presencia, aunque para ser honesta con ella misma, tal vez ni siquiera la recordaba. —¡Mira! Ahí está... ¡Señor Parker! —Sammer dejó el celular y se acercó a la recepcionista mientras estudiaba a la mujer que estaba ahí parada al lado del escritorio. —Ella es una autora, su nombre es... Perdone ¿Me lo repite? —Da... —Negó y pensó en su segundo nombre y su segundo apellido, no podía presentarse con su nombre como él lo recordaba si es que lo recordaba. —De hecho mi nombre es Rosabella Mendoza. —Dijo. No estaba mintiendo del todo pues ese era su nombre de pila y en su pasaporte marcaba: Rosabella Daniela Rush Mendoza. —Soy una autora independiente y quisiera saber como puedo publicar mi libro. —¿Has tenido ventas? —Dani asintió, al parecer Sammer no la ubicaba, y agradecía muchísimo el glow up que la vida y el esfuerzo le habían dado. Ahora era una mujer y no había rastro de la niña regordeta que fue en el pasado. —Genial. Sofía, agenda una cita para la señorita Mendoza mañana en mi oficina, veremos su manuscrito y luego hablaremos de una posible publicación. —Sammer estaba por salir cuando su asistente dijo un nombre que lo hizo frenarse en seco. —¡DANI! Si viniste. —Se volteó al ver como él abrazaba a la chica que estaba en su recepción. Entró como en una especie de trance estudiando todo su cuerpo, su mirada y su boca. Escaneó desde la punta de sus pies y sus piernas. ¿Dani? ¿Daniela Rush? Se dió media vuelta antes de salir y volvió a la recepción. —Señor, ¿Ya conoció a Dani Rush? Ella es mi amiga, de quien le hablé. —Dani tragó saliva nerviosa al ver como Fabián le decía a Sammer quien era ella. Lo cierto es que él no sabía el turbulento enamoramiento que ella tuvo por Sammer. Así que solo suspiró y mirándolo a los ojos le habló. —Hola Sammer.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Bajo acuerdo

read
48.5K
bc

Mil Caminos

read
108.7K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
56.1K
bc

Tras Mi Divorcio

read
574.8K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.1K
bc

Después del divorcio, me gané la lotería de Navidad

read
1.4K
bc

La esposa secreta del CEO

read
27.7K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook