Sammer quedó en shock, y aunque su cara notaba que estaba sorprendido, mantuvo la compostura. -¿Eres tú, Dani Rush? -Dani asintió y se echó la coleta que tenía a un lado.
-¿Cómo estás Sammer? -Ni siquiera salió a donde tenía planeado ir, solo se regresó a su oficina haciéndole una seña para que lo siguiera. -¿Estoy en problemas?
-No, ¿Acaso eres una niña? Siéntate. -Dani tembló pues Sammer sonaba increíblemente molesto, obedeció y tomó asiento frente a su mesa. -Pasemos directo al negocio ¿Qué novela me traes? ¿Tienes un manuscrito? ¿Sabes la condición de esta editorial? -Dani negó y Sammer soltó el aire. -Creí que Fabián siendo tu amigo te contaba todo.
-No, muy poco. -"Dijo que eres un arrogante y un machista... Aunque eso no es novedad, de haber sabido que eras tú." -De hecho jamás mencionó que tú eras su jefe.
-Claro, de haberlo sabido no habrías venido. -Dijo él con seriedad. -Creí que estabas en Caracas ¿Cuándo te viniste a Santiago?
-Hace como seis meses, al mismo tiempo que Fabián.
-Que conste, te lo estoy advirtiendo. La editorial está en muy mal momento. Los números están rojos, así que si te contrato para la publicación de tu novela no te podría dar el porcentaje completo al momento pero sí por partes.
-¿Tú estás dispuesto a publicarme? Te conozco, Sammer. Al menos algo.
-¿Quieres que te diga la verdad? -Extendió su mano y Dani le entregó la carpeta con los documentos y él los fue extendiendo frente a ella. -Esto es lo que necesito. Tus números. Hago el trato contigo porque te conozco, es más factible que negociar con un extraño. -Dani no quiso decir que ella era básicamente una extraña porque él jamás se tomó el tiempo de conocerla en serio al igual que sus hermanos, solo se mordió la lengua e hizo una mueca. -Creo que podemos llegar a un acuerdo. Tu novela podría ser lo que salve mi editorial.
-¿Cómo acabaste en el mundo editorial si no sabes nada acerca de él? -Preguntó Dani mirándolo fijamente. -Tú estudiaste fue administración, no literatura.
-Era de mis abuelos. Ellos vivían aquí, pasaron en Venezuela un tiempo pero luego se mudaron a Chile buscando prosperidad. Hicieron buen dinero. Es lucrativo este negocio.
-Pero tú no lo hiciste tan lucrativo. -Soltó Dani alzando una ceja. -Ahora me necesitas. -Se sintió poderosa, fue como un karma que no había pedido pero la vida le había dado. -No quiero publicar aquí.
-Te daré el 40% de las ganancias de tus libros, el que corre el riesgo soy yo. Que seas popular en internet no significa que todas las lecturas que tengas se transformen en ganancias reales.
-Podrían hacerlo. Yo soy una escritora establecida en internet. La gente paga por leer mis libros en plataformas como Dreame. ¿Por qué no habrían de pagar por un libro en físico? Puedo darle un aviso a mis suscriptores para que compren los libros en pre-venta si me publicas. Pero, no quiero publicar contigo. No quiero que tú estés a cargo de mis obras. Y creo que sabes porqué.
-No seas rencorosa.
-Tú me odiabas cuando era una niña, me hiciste la vida un cuadro cuando era adolescente y me rompiste el corazón.
-Respóndeme algo, Daniela. -Dijo Sammer con voz severa. -¿Qué te enamoró de mi si te trataba tan mal? -Dani no tuvo respuesta, fue en aquel momento que comprendió aquella frase de su novela favorita, "Las ventajas de ser invisible"...
"Aceptamos el amor que creemos merecer"
-Sobre mi libro. Traje el manuscrito del primer capítulo de una nueva novela que estoy escribiendo. Género romance, di una idea de portada en una de las hojas, pero puedo aceptar que los diseñadores hagan un rediseño, y quiero el 45% de las ganancias, no el 40%, acepto que sea en partes, pero quiero estar en todo el proceso creativo porque no voy a aceptar que se imprima algo que no tenga mi consentimiento. Y quiero un experto, un editor de verdad, con quien pueda tener un feedback, y arreglar en mi novela lo que esté deficiente.
-Significaría contratar un editor y no estoy para eso. No tengo ninguno en mente. -Dani tomó su carpeta y se levantó de su silla. -¿Te vas?
-Haré otra propuesta. Estudié literatura, estoy calificada para ser editora, puedo escribir desde casa, pero viendo que tiene serios problemas aquí te enseñaré a hacerlo. ¿Aceptas?
-No. Una cosa son tus libros y otra que me estés ordenando tú que hacer. Yo soy el dueño.
-Supuse que dirías eso. -Suspiró Dani yendo a la puerta, antes de abrirla solo se volteó y lo miró un par de segundos. -Creí que habías cambiado, pero veo que sigues siendo el mismo que conocí en el pasado. Es una lástima. -Dani terminó por salir con la cabeza en alto, algo que dejó en completo shock a Sammer. Esa no era la Dani que recordaba. Su mente viajó años atras donde una niña muy diferente a la mujer que acababa de salir de su oficina vivía en sus recuerdos.
***
AÑOS ANTES
-Escribí una historia. -Era pequeña, usaba lentes y cabello rizado siempre parecía despeinado. Tenía los dientes algo dispares y solía usar ropa que le quedaba grande. La mayoría del tiempo la ignoraba pero ella siempre buscaba su atención. -Sammer. ¡Escúchame! -Lo jalaba de la mano y le sonreía. Recordaba que hizo una mueca de asco entonces al ver como los dos dientes delanteros parecían los de una ardilla. -Tú eres protagonista. -Para entonces ella tenía doce años y él tenía diecisiete a punto de cumplir los dieciocho, incluso entonces sabía que ella estaba enamorada de él. -¿Quieres oírla?
-Lo cierto es que no. -Dijo zafándose de ella y al entrar a la casa, solo la vio ponerse triste y suspirar. Aquello no le pesó entonces y no lo hizo nunca. Ella estudiaba con Margaret, su hermana, pero para soportar a una latosa de 12/13 años, prefería tener a Margaret molestándole. Su familia se conocía pues el padre de Dani era el técnico que reparaba las computadoras de su familia. Siempre iba cuando algun Parker lo llamaba, Dani iba con él, pues, cuando en la escuela Margaret le decía que en su familia se había dañado algún equipo de computación, Dani recomendaba a su papá. Lauren pasaba de ella al tener diecinueve, Jhon ni sabía pues era un año menor que Dani, pero, aunque la trataba mal y la única que tenía empatía por ella era su hermana, pues ella siempre lo buscaba.
***
"Ella iba bajando las escaleras con un vestido blanco vaporoso con capas de tul y y unos tacones color plata que combinaban a la perfección. Parecía una princesa, pero en el fondo, Marina sabía que no era más que una plebeya. Un paso tras otro, intentando fingir ser alguien que no era y el destino le demostró que no pertenecía a aquel castillo. Se pisó el borde de su vestido accidentalmente resbalando a punto de caer por las escaleras. Cerró los ojos y puso las manos delante para reducir el impacto de su caída, pero bajo sus palmas solo pudo sentir tela. Suave a su tacto. Su olfato se impregnó de una colonia masculina y viril y con miedo abrió los ojos. -Deberías ver por donde caminas. -El hombre frente a ella le habló y su voz era profunda, Marina sentía el calor de sus músculos a través de la tela. Él la ayudó a recomponerse y a tener equilibrio nuevamente y sonrió. -Soy Douglas, por cierto.
-Lo sé. -Dijo ella, pues lo sabía. Su corazón palpitaba a millón, él había sido el protagonista de sus sueños más intensos, pero no la había notado nunca, siempre lo había visto en la costa, capitán de un barco, "La Sirena", y aunque cantaba siempre que el barco llegaba a puerto, él nunca le prestó atención. -Quiero decir, es un placer. -Quiso llorar, él la estaba notando ahora que lucía como otra mujer de su tierra, del castillo, como una princesa. -Mi nombre es Marina.
-Hermoso nombre."
-¿Qué escribes? -Fabián se puso al lado de su amiga y la miró. -Mmm, Amor en Alta Mar. Buen título. Dani ¿Por qué no me dijiste que mi jefe fue un viejo crush tuyo?
-Fabián, me sacaste de la zona. -Resopló dejando la computadora. -Porqué fue algo del pasado y quería no recordarlo. Enamorarme de Sammer Parker sucedió cuando era niña porque lo conocí cuando tenía nueve años, su hermana y yo estudiamos juntas, mi papá reparaba sus equipos. Iba a su casa seguido, luego lo veía en la universidad mientras estudiaba administración. Superarlo me costó mucho así que no vi la necesidad de contar esa historia. ¿Recuerdas cuando nos conocimos? Que era un desastre.
-Yo quiero creer que eras como un diamante en bruto, te faltaba pulirte y refinarte para que tu brillo resaltara.
-Él me rechazó porque no lucía como las chicas de las revistas de Vogue, o de la pasarela de Victoria's Secret. Intenté probarle que podía ser como ellas, pero él nunca lo vió, porque se fue del país. Hasta ahora es que supe que fue aquí a Chile. Yo no he vuelto a hablar con su familia desde entonces, perdí contacto con Margaret, su hermana, y fue algo shockeante verlo hoy y saber que sigue igual que siempre. Fue una terrible decepción. Cuando veo en retrospectiva, no sé como pude enamorarme.
-Wow. Lo siento, de haberlo sabido no hubiera sugerido nada.
-No, no. Estuvo bien. Fabi, si yo viviera aferrada al pasado no sería quién soy ahora. Él tenía derecho de rechazarme. No porque te declares a alguien significa que esa persona te deba algo o tenga que tener algo contigo. Yo acepté eso, y seguí adelante. Mi decepción actual es ver qué nunca cambió. Que todo lo malo que tuvo antes sigue ahí y no ha hecho absolutamente nada por mejorar como persona. Eso es lo triste.