Él siempre fue un rebelde. Cuando cumplió ella doce años comenzó a verlo con ojos diferentes. Y es que todo le gustaba. Era alto, de cabello castaño y comenzaba a desarrollar musculatura por el deporte. Casi siempre vestía de n***o con una chaqueta de cuero y la moto le daba el toque de chico malo. Lo vió una vez si sus camisas, sus abdominales perfectos y el tatuaje que se había hecho en el brazo, una brújula. Dani se había visualizado una y otra vez de una edad más adulta, si tuviera quince y fuera bonita, él se podría haber fijado en ella. Escribía novelas basadas en él, era su personaje principal, y al menos ahí podía tener un final feliz. Volverlo a ver fue un golpe duro, un recuerdo de algo que jamás pasó, daba vueltas en su cama, arrastrando tras ella la colcha de patchwork que le había regalado su mamá y suspiró. -Dios... Que horror. –Se levantó y caminó a su sala a sentarse un rato frente a su computadora y a escribir. Tenía puesta una pijama de Bob Esponja y Patricio Estrella, sus pantuflas eran de unicornios, y su cabello andaba en coletas, cualquiera que la viera diría que no tenía veinticinco años. -Encendió su laptop y aunque tenía la idea de qué quería escribir, solo abrió un viejo documento, su primera novela.
"I'm Yours"
Comenzó a leer, el personaje de Sammer estaba tan marcado a lo que ella recordaba y se visualizó de él.
-Aprecio que me digas que me amas. Cualquiera me amaría, pero no me interesan las demás, solo importas tú. Te amo, Dani Rush.
Dani recordó porque jamás había publicado aquella historia, era demasiado personal, como un diario con un final diferente, porque en la vida real pasó muy diferente.
***
-Quiero que pares de decir lo que sea que estás diciendo. ¿Si? A mi no me gusta estar metido en chismes, Rosabella.
-Jamás dije nada, Sammer. Es la verdad. No sé de que chismes me estás hablando, si apenas puedo conversar contigo. -Vió la pantalla del celular, había sacado un screen de una conversación, había tapado el nombre, pero ella estaba segura de que era Kim, su novia y la mujer que más la despreciaba en la vida.
"Rosabella ha estado diciendo que tú y ella se gustan. Y que incluso reza para que tú te fijes en ella."
-¿Lo vas a negar? Metería mis manos al fuego por ella, confío en lo que me dice, ¿Te gusto o no te gusto?
Dani suspiró. Siempre había querido ser valiente como las mujeres de sus libros, pero siempre retrocedía, en aquella ocasión, no. -Lo negaré, porque es mentira, yo no dije eso, ni oré o recé a ningún dios para que tú me miraras. ¿Qué me gustes?, es cierto. Yo creo que eres un chico increíble, guapo, inteligente y muy misterioso, hace que seas atractivo, pero conozco mi lugar, sé que tú no te fijas en nadie que a tu vista no sea guapa, prefieres un exterior bello que lo que hay dentro, como un cascarón vacío. Me da igual si le crees a ella o a mi, no importa, porque yo sé lo que he dicho y hecho y no voy a permitir que me pisotees solo por sentir algo. Me valen los chismes, siempre dicen cosas de mi, ninguna de ellas ciertas. Creí que tú serías diferente al no caer en esas estúpideces, pero veo que prefieres los cuentos a la realidad. Admito que de niña te molesté e imploré por tu atención, pero ya no lo hago, me conformé con verte de lejos, verte con otra, y así vivo bien. Y no necesito probarte nada. Y menos a tu novia, tapaste su nombre para que no me diera cuenta pero no soy una estúpida, Sammer. De todas las personas que conocemos y tenemos en común ella es la única que de mi habla tanta paja y mierda. ¿Por qué?, es mi pregunta ¿Acaso teme que yo le robe a su novio? -Había aguantado las ganas de llorar por primera vez en su vida, estaba seria, con una expresión felina en sus ojos, denotaba una fuerza interna que nunca antes había demostrado y ser aquella mujer poderosa que por años fue sumisa se sintió magnificamente bien.
-No seas exagerada ni dramática, mujer. Te portas como una niña. -Ante su respuesta Dani sonrió. -Eres de lo peor.
-Gracias. -Dijo sujetándose a su orgullo lo más que podía. -¿Dramática? O sea, un segundo, déjame ver si entendí. Tú y tu noviecita están sacando historias mentirosas acerca de mi, me enojo con razón y soy una dramática. ¡Esto es increíble! ¿Exagerada?, exagerada es Kimberly, siendo tan perfecta como es, alta, de cabello largo, ojos preciosos, de cuerpo escultural y adulta, sobre todo adulta, esté buscando pleitos con una carajita de diecisiete. ¿No te parece eso exagerado? Mi actitud está más que justificada, y me portaré como quiera. Si esto hubiera pasado hace un año yo me habría escondido con el rabo entre las piernas como un perro regañado, pero ahora no me interesa tu opinión. Puede que te quiera Sammer Parker, pero déjame dejarte algo muy claro... Yo me amo más a mi. Y me elijo a mi. -Aquella fue la última vez que hablaron, Dani se subió a un bus para ir al sitio donde vivía estando en Caracas, por aquella tarde se sintió bien de por fin enfrentarlo todo y escogerse a ella misma, ya a la noche, la historia fue diferente.
Se encontraba en su cama, abrazando su almohada sintiendo su corazón rompiéndose en un millón de partes. Comprendía por fin esa frase de la película "Todopoderoso", cuando la protagonista, desecha, pedía por no amarlo más. –De por si nunca iba a tener oportunidad con él. Somos de mundo distintos. Su familia es de la alta sociedad, tienen dinero y posesiones... Yo no tengo nada de eso. –Suspiró agotada esa noche, y luego de mucho llorar se quedó profundamente dormida.
***
Dani leía lo que en el pasado escribió. Las cosas habían cambiado, ella iba subiendo y ganando dinero y poco a poco se hacía de fama, él por el contrario, estaba perdiendo el suyo. —El karma es una perra. –Movía los dedos sobre la mesa concentrándose en el "toc, toc, toc" de la madera. Habían pasado años, no se sentía mal por aquel dolor que alguna vez vivió. El tiempo había curado las heridas y su esfuerzo la hizo una mujer completa. Venganza no estaba en su vocabulario, así que era momento de tomar una decisión y presentarle una nueva propuesta a Sammer. Pensó en el resto de su familia, aunque él hubiera sido malo y solo llevó una amistad más cercana con una de sus hermanas, recordaba con cariño a sus padres. Sus posesiones en Venezuela no estaban con ellos en Chile, y para ayudarlos, al menos un poco decidió que podía aceptar al menos un tiempo un contrato con ellos.
***
-¿Y no hay otros autores? Yo podría escribir para ti, si supiera como escribir algo. –Sammer le había contado a su esposa quien había llegado a la editorial, y mientras bebía una copa de vino solo se burlaba. –No la contrates. Viviremos bien sin sus novelas pedorras. Seguimos siendo los Parker y tendremos prestigio por siempre.
-Creo que no entiendes la situación. La editorial está en momento crítico. Por la enfermedad de mi madre se ha gastado dinero en tratamientos y terapias. Aún no sabe porque siempre están colapsando sus pulmones. Mis hermanas están pasando por momentos difíciles también, los abogados absorben y sus exmaridos han sacado dinero de esta familia más de lo que te puedes imaginar, lo estamos perdiendo todo, todo. Ya no seremos los Parker. Seremos unos pobretones de mierda como el resto.
-Pero es mejor que contratarla, ¿No? Daniela Rush es una pesada. No la quiero cerca de ti, ¿Todavía sigue enamorada de ti?
-No lo entiendes. Ningún otro autor quiere publicar con nosotros porque ya no tenemos prestigio, Dani nos conoce, sabe que puede exigir, es un trato beneficioso para los dos, para mi porque ella es una autora con vistas en internet, con muchas ventas por ella misma siendo autopublicada en sss, la gente compraría su libro y tendríamos dinero, ella obtiene regalías y una extensión más amplia. Eso nos volvería a dar prestigio si funciona. La ventaja que tengo es que la puedo convencer para que publique con nuestra editorial. -Se sirvió una copa de vino mientras cenaba y dio un trago. -Dime ¿Qué piensas que hago?
-Entonces convéncela. -Dijo Kim mientras tomaba el cuchillo y el tenedor para picar un pedazo de su filete y comerlo. -Hazlo, porque lo que entiendo es que quieres usarla para que todos volvamos a tener dinero. -Sammer asintió y Kim sonrió. -Entonces hazlo, amor. A propósito, ¿Cómo está ella ahora? ¿Sigue igual que siempre? -Bebió otro trago de su copa y rió. -¿Gorda? ¿Fea? -Sammer no supo como negarle a su esposa que Dani estaba mejor que antes, una mujer diferente, con una belleza excepcional. -Vamos bonito, dime.
-Sí, sigue igual. Pero eso no importa, no haré una revista de modelaje, quiero su cerebro y sus historias. Sabes bien que jamás la vi sensual.
-Gracias a Dios. Te demandaría si me dices que te llegó a gustar, que verla de nuevo fue una revelación y que es una mujer guapa y sexy que ahora te gusta. -Sammer rió, aunque debería decir que Dani si cambió por completo, y que de haberla visto así en el pasado le habría gustado seguro. Pero ahora las cosas eran diferentes y su cabeza seguía recordando a la niña del pasado. -¿Cuándo la veo? Podría ir mañana a la oficina y cuando ella llegue...
-No es necesario, creo que voy a tener que buscarla, porque no quiso aceptar hoy la propuesta que le hice. Pero solo estoy pensando en que la familia necesita ese dinero.
-Sí. Bueno, ¿Qué tal que le dices a Margaret? Tu hermana fue su amiga, si ella se lo pide seguro acepta.
-Margaret está pasando por un mal momento, está en juzgados, no voy a involucrarla en esto, no creo que pueda con toda esa emoción. Ya bastante tiene con el inútil de su exmarido. -Sammer le tenía rabia a su cuñado, más porque siempre manipuló a su hermana. Terminó su plato de comida y una criada se apersonó para recoger los platos de la mesa. -Kim, ¿Tú estás de acuerdo con que ella trabaje para mi? Hablo de Dani Rush.
-Sí, estoy cómoda con eso, tú puedes usarla todo lo que quieras. Puedo vivir con eso. Nos volverá a dar poder y dinero ¿Cierto? A veces por esas dos cosas uno debe bajar su orgullo al mínimo y aceptar la ayuda que viene de los lugares que más detestamos. Y cuéntame ¿Ella te reconoció?
-Seguramente. -Sammer se levantó de la mesa con su esposa, y yendo a su habitación le siguió contando todo lo que había sucedido con Dani. -Ella dijo que se llamaba Rosabella Mendoza, no recordaba que su nombre de pila era Rosabella y odiaba usarlo. No sé de donde sacó ese apellido. Da igual, solo necesito dos o tres novelas de ella, su prestigio y al absorbela en la editorial todo volverá a ser como antes. Tendremos más novelas para publicar, más libros de otros autores y estaremos bien.
-Estaremos bien.
***
-Te oí despierta ¿Qué haces? -Fabián vió a su amiga sentada a la mesa viendo la pantalla de la computadora y se sentó a su lado. -Tu primera novela. ¿La vas a llevar a la editorial?
-¿Cómo se te ocurre? Es muy personal. Sammer sabría que la escribí inspirándome en él. Como sea, tomé una decisión. Puede que él sea un idiota pero su familia no me hizo ningún daño, están en una mala situación económica por culpa de él pero puedo ayudarlos a establecerse, y de paso, me establezco yo. También lo haré por mi. Aceptaré el trato, firmaré el contrato.
-Será un placer trabajar contigo, te lo digo en nombre de toda la familia de Park's Publishing. ¿Qué novela llevarás completa para que don care'culo la lea y decida si es buena?
-Llevé un capítulo de Amor en Alta Mar para que vea mi estilo si es que alguna vez no ha leído una novela, pero la que quiero que publiquen es esta. -Abrió otro documento en la pc y se la mostró a su amigo. Lo primero que él notó fue la portada, sensual, la silueta de una mujer en frente de una luz roja. Y el título, atrayente. -Estaba escribiendo mi historia.
-¿Y esa no es personal? -Rió Fabián bajando un poco en el documento y comenzando a leer las primeras líneas. -Esperando al indicado y disfrutando con el equivocado. Rebeca Miller... -Sonrió y asintió. -Me gusta como se ve, pero deberás terminarla. ¿Y qué vas a contar ahí?
-Es una historia de superación y amor. Todas las veces que me enamoré y fallé, pero que me dieron una enseñanza grande. Como cuando me enamoré de Erick luego de Sammer y tuve la mala suerte de que fuera casado. Estuvo mal ser la amante, lo sé, pero eso me marcó de por vida.
-¿Y Richard? ¿Lo escribiste? -Dani asintió y sonrió. -Él fue tu mejor amor.
-Fabián, he llegado a la conclusión de que soy un amuleto de la buena suerte. Quién está cerca de mi o de quien me enamoro tiene la dicha, la fortuna de encontrar a su verdadero amor.
-¿Puedes estar conmigo? -Dani rió y abrazó a su amigo. -Es que quiero desesperadamente a alguien, creo que merezco mucho una chica bonita que me quiera, y con quien pueda tener sexo, porque tú eres preciosa y me quieres.
-Pero no tenemos sexo. Y no, ya no creo en el sexo entre amigos para fortalecer la amistad. Para fortalecer nuestra amistad debes darme quinientos dólares. Verás como te amaré por siempre.
-Cariño, tú eres la del dinero aquí. ¿Cuánto ya tienes ahorrado? ¿Cómo veinte mil dólares? Solo escribiendo en una página.
-Constantemente, a veces sin dormir y siendo muy disciplinada, como autora publicada si se vende bien mi libro, podría ganar los veinte mil en una sola venta.
-¿Por qué te hiciste escritora? Dime. Sé que eres buena pero tú le pones empeño.
-Me gusta contar historias, escribir cosas que me habría gustado vivir, o darle a esas personas que tienen mucho que decir una voz que llegue más lejos. Además el plus es que puedo trabajar en mi casa, en pijama, con Úrsula en mis pies. Eso me fascina. -Rieron juntos y se abrazaron. Dani sabía una cosa, puede que en ese momento tuviera éxito, pero quería más. Y siempre trabajaría por ese más. Alcanzaría las estrellas. -Todas las novelas que escribo son de amor. En el fondo solo quiero que alguien me ame tanto que yo no tenga que cambiar para ser suficiente.
-Aparecerá, tú te lo mereces. Ese hombre que quieres está ahí fuera, y lo encontrarás. Ahora salva el trasero del idiota de mi jefe.
-Creo que su trasero no me interesa, pero Margaret, su hermana, fue mi amiga, sus padres se portaron hermoso conmigo, así que ellos no deberían pagar por los errores de el pendejo de Sammer. -Luego de un rato hablando, ambos fueron a dormir a sus cuartos. La noche fue más tranquila hasta que el día llegó. Fabián salió primero a trabajar, Dani se quedó a alimentar a su gata y a terminar de escribir el capítulo de su nueva novela y la que le mostraría a Sammer. Se arregló al terminar, cabello suelto, maquillaje ligero y un vestido corto a la rodilla con unas sandalias estilo gladiator, las arracadas doradas adornaban sus orejas y sus accesorios combinaban a la perfección. Fue directo a la editorial con el capítulo de su manuscrito y al entrar le dieron el pase para la oficina de Sammer. -Buenos días.
-Hablemos de negocios. Ayer las cosas se pusieron tensas y no es la manera de iniciar esta relación. -Dijo Sammer con seriedad para voltearse y verla, sonrió de lado al notar como iba y extendió su mano. -Manuscrito. Quiero leer lo que publicaré, que tan bueno es.
-Es muy bueno. -Dijo ella con seguridad. -Te sorprenderá.
-Veremos, si me sorprende, hablaremos del contrato.
***
"Soy tuya, bebé"
Mientras espero el indicado, disfruto con el equivocado.
Aquel era el lema de Rebeca Miller. Tal vez había basado toda su vida en querer enamorarse y por eso se había equivocado tanto. Desde que cumplió quince sentía envidia de las mujeres que conocía pues siempre conseguían una relación estable, y a pesar de ella ser exitosa y bella, ningún hombre la quería para más que una noche de cama. El reloj sonó en la mañana, era otro día de trabajo en su ciudad natal, Nueva York. Vivía en el corazón de la Gran Manzana y solía ir a su puesto de labor como abogada como salida de una película. Gabardinas que se ceñían a su figura, tacones, bolsos Gucci o Louis Vuitton. Todo su estilo se lo había robado a Anne Hathaway en "El diablo viste de Prada". -Estoy ocupada ahora. -Atendía su teléfono mientras llevaba un vaso de café en la mano y caminaba a toda prisa por las calles. Su madre la llamaba una vez más pero siempre se portaba como una maldita perra evitando tener que hablar con ella más de cinco minutos. -Te hablo más tarde ¿Si?
-No nena, solo quería decirte algo importante ¿Recuerdas a Gadiel? El niño que te gustaba cuando tenías catorce, ese mismo ¡Mandó una invitación a su boda! Se casa con esta niña que era tu amiga, Jennifer. -Rebeca quiso colgar, Gadiel había sido el amor de su vida, pero cuando la rechazó solo se alejó y decidió irse a explorar y explotar su vida y sexualidad conociendo a más personas. Recordó a Justin, el chico con quien perdió la virginidad, a quien le pidió el favor, y a quien le dijo porque quería ese pequeño favor. -Vendrás a la boda ¿Verdad? Fue hace mucho que te gustó.
-Sí mamá, ¿Por qué no? ...
Sammer estaba hundido y sumido en lo que leía. Veía a veces a Dani quien solo miraba de reojo la decoración de la oficina, no le era difícil imaginársela ahora siendo Rebeca y llevando esa vida que describía su manuscrito. ¿Dani había llegado a enamorarse de un hombre casado fuera de él? -Me gusta. -Dijo alzando una ceja y haciendo que ella se sobresaltara y volviera a verlo a la cara. -Comienza intenso y sensual, necesito todo el manuscrito para saber que podríamos cambiarle.
-No aceptaré sugerencias tuyas. -Dijo firme. -Eres administrador de empresas, no un editor profesional. Quiero alguien que sepa de la materia, conozco a la persona indicada, conoce el mundo editorial y quiero que tenga un 20% de las ganancias. Yo obtendré un 30% y la editorial un 50% ¿Puedes vivir con eso? Mientras esté aquí también quiero que aprendas como es ser un editor, no voy a durarte para siempre, por eso necesito que seas abierto de mente y no solo me digas esas palabras porque me necesitas. Necesito que seas franco.
-Fui franco, pero lo que yo oigo es que tú no quieres oír esas palabras de mi porque tú no confías en mi.
-¿Cómo quieres que lo haga? -Sammer supo por aquellas palabras que para Dani lo que había sucedido en el pasado con los dos no era del todo agua pasaba y ella todavía seguía recelosa. -Lo siento, no quise ponerlo así. -Ni siquiera se había dado cuenta que había fruncido el ceño. -Mira, pongamos las cosas claras en la mesa, Sammer. No me agradas, llegué a quererte pero es cosa del pasado, me hiciste daño y la cicatriz sigue ahí, intacta. No hago esto por ti. ¿Okay? Mereces estar pasando todo lo que estás pasando, y eso lo dice mi YO vengativo, hago esto porque hundes a tu familia contigo, y yo conocía a Margaret, era mi mejor amiga y creo que no se merece sufrir solo porque su hermano es un idiota.
-Wow ¿Acabaste? -Dani asintió y Sammer igual. -Bien, pongamos las cartas sobre la mesa. No hago esto por mi, me da igual el dinero, al menos la mayoría del tiempo, pero tengo problemas, mi familia los tiene. Mi madre está en el hospital, se enferma constantemente de neumonía y bronquitis, temo que empeore y sea una pulmonía. Su sistema respiratorio cada vez falla más y eso se ha llevado mucho dinero para mantener a mi familia. Dos, mis hermanas están en una mala racha, sus esposos las dejaron y los malditos las robaron, y tres, no quiero que lo que construyeron mis abuelos se caiga solo porque no sé nada del trabajo que ellos hacían. Estoy bajándome de mi pedestal de orgullo y acepto tus condiciones, porque a fin de cuentas estoy usándote y siendo el hijo de puta que conociste antes, porque me preocupa mi familia y lo que pueda pasar con ella si no soy lo suficiente como para proveerles. ¿Aceptas que estoy usándote?
-¿Aceptas tú que también te voy a usar, Sammer? -Él no se esperaba aquella respuesta de Dani, pero sorprendido por la audacia que ahora emanaba solo sonrió. -Entonces, ya que aceptas mis condiciones, quiero que mi editor sea Fabián. Ya antes ha hecho toda clase de anotaciones para mi en antiguas historias que son muy populares en internet. Estudió conmigo, conozco sus capacidades y merece ser más que tu asistente. Tiene talento, no solo prepara café y lleva agendas. Dale tu puesto, puedes ser jefe supremo pero no quiero que metas las manos en mis novelas. Esta es mi propuesta además de darte mis novelas, escribiré como una esclava, pero, para asegurarme de que la editorial no cerrará a mitades de la escritura de un libro, pienso poner un capital de diez mil dólares, estoy comprando lo que vale un quince por ciento del valor neto de la editorial. ¿Aceptas? -Sammer admiró la sagacidad de Dani y asintió, el trato le convenía, ella estaba invirtiendo en sus libros, y no se iba a quedar por siempre, así que, de cierta manera, él ganaba. -Di algo.
-Pongamos eso por escrito, que un abogado redacte el contrato y trae el manuscrito a tu amigo, trae uno para mi también, seré el jefe supremo como dices, pero también quiero leer lo que escribas. Ya creo que es hora de que me comprometa mas con mis autores. -Dani suspiró, se sentía como si acabara de aceptar un trato con el diablo, miró la oficina, la palmera en la esquina al lado de la ventana, el piso de madera y el escritorio color caoba contrastando con el azul intenso de las paredes. Si Lucifer tenía un sitio de trabajo seguro se parecía a aquel. O tal vez Sammer Parker era hijo de Satanás, eso lo haría un demonio, y ella vaya que conocía al demonio.
-Hecho, llama a tus abogados, yo buscaré uno. Pienso revisar dicho contrato, porque no voy a dejarme j***r por ti.
-Esto suena a juego, Daniela, pero solo son negocios. Ahora relájate. Pondré todo en orden y te veo en una semana. -Dani se levantó de la silla y salió, solo cuando cruzó la puerta fue que se sintió a salvo, su cuerpo había sido atraído con un magnetismo animal por la intensa mirada de Sammer Parker. Era inaudito que aún pudiera sentirse así ante su presencia, soltó el aire y pasó por la mesa de su amigo Fabián.
-Hola bebé, ¿Te doy una buena noticia? -Sonrió y le dió un beso en la mejilla. -Bueno, te lo celebraré esta noche en casa. ¿Vale?
-Sí, ¿Debo asustarme? ¿Ya te contrató? -Fabián rió y Dani negó. -Dime que no debo asustarme y estaré bien. Solo dime eso.
-Solo te diré que me aseguraré de que estés donde debes estar. Mientras yo tenga poder lo usaré para favorecer a mis amigos.
-Eso suena bonito, que placer ser tu amigo y no tu enemigo. ¿Cómo vas a manejarte con él? ¿Podrás? Temo por ti, en serio, tu mirada me dice que todavía tienes una rabia increíble hacía Sammer dentro de ti.
-Puedo manejarlo, puedo manejar lo que sea, y ya yo me entendí con Sammer Parker, tú no te preocupes por nada. Te veo en casa, ¿Si? -Se despidió de su amigo y salió de la editorial sintiéndose una triunfadora. Ahora todo iría como ella querí, nada ni nadie se iba a interponer en su camino.
Una semana después iba con un abogado que contrató para la oficina de Sammer. Estaba nerviosa y sentía mariposas en el estomágo. Pero no porque le gustara Sammer, hacía años que no sentía nada por él. Lo que tenía más bien era unas ganas salvajes de salir corriendo porque se sentía como presa acechada por un cazador experto. Su instinto le decía que aquello se volvería un horrible problema, pero ella vivía de riesgos, así que, decidida, ignorando que le temblaran las piernas, solo entró en la editorial. El contrato esperaba redactado en la mesa con una preciosa pluma fuente a su lado. -Sala de juntas, bienvenida. -Era muy diferente a donde trabajaba Sammer, mucho más amplia con grandes ventanales que le daban la entrada a la luz solar, la mesa tenía forma oval y hecha de acero y cristal. Tomó asiento donde estaba el contrato y vio como Sammer tomaba su lugar justo frente a ella. -Léelo, si tienes problemas con los términos, has las sugerencias, se redacta otra vez y luego firmamos.
-Claro. -Se alisó la falda que usó aquel día, y como era un contrato lo que firmaría, trató de irse tan elegante como pudo, el traje de dos piezas que usaba era muy atemporal pero completo. La chaqueta caía sobre sus codos y llevaba una camisa debajo color crema que la resaltaba. Comenzó a leer concentrada y sintió la mirada de Sammer sobre ella. -¿Tengo algo en la cara o algo así?
-No, solo pareces salida de Cincuenta sombras de Grey. Ya sabes, pareces Anastasia Steele. Es atractivo. -Se removió incómoda y Sammer sonrió, se dió cuenta de que a Dani todavía le afectaba su presencia, pero no porque lo odiara, sino más bien porque todavía para ella, él era un hombre atractivo.
-Lo que me sorprende es que siendo tan mal editor sepas lo que es "Cincuenta sombras de Grey". Tengo un problema con la claúsula uno, dice que me comprometo a escribir una novela cada tres meses. El objetivo de este trato es que no deba matarme tanto, así que te ofrezco una cada seis meses. Dos novelas al año y no cuatro. Las ideas no me brotan. No tengo un jardín de ideas, ya quisiera. Cambia esa claúsula. Dos, quiero una oficina en este sitio, por si algún día decido venir de casa a trabajar aquí mismo, quiero tener mi espacio y esto es una exigencia, no una petición, yo quiero decorarla a mi gusto, no como tu cueva del terror. -Dijo seria mientras seguía leyendo el contrato. -Y ya que voy a ser tu socia quiero esas bromas de mal gusto fuera de mi alcance. No parezco salida de ninguna película erótica. Me respetas ¿De acuerdo? O automáticamente rompo este contrato y será un placer para mi verte hundido en la ruina.
-No sabía que fueras tan fiera ¿En que momento te volviste tan salvaje, Dani? ¿Cuándo te rechacé o hubo algún hombre luego que te dejó con las defensas altas?
-No hubo necesidad de volver a vivir lo que pasé contigo, tú fuiste suficiente. -Claúsula tras claúsula se pusieron de acuerdo sobre aquel contrato, fue redactado nuevamente, corregido e impreso y para el final del día ya estaba firmado y aquella sociedad, esperaba Sammer que fuera provechosa. Suspiró de alivio al ver el dinero de Dani ingresar a la editorial, aquello la salvaba al menos de manera temporal de ser disuelta.
-Está hecho entonces.
-Está hecho. -Ambos se miraron a los ojos, Sammer sonrió primero y Dani desvió la mirada, tomó sus cosas y se dispuso a regresar a su casa. -Cumple con tu parte de este trato y yo haré la mía.
-Lo haré. -Sammer regresó a casa y Dani a la suya. La tensión en ese día había sido intensa, de aquellas que se cortaban con el filo de un cuchillo y eran capaces de quebrar a cualquiera que no fuera lo suficientemente fuerte para soportarla. Sammer estaba sorprendido de lo fuerte que estaba demostrando ser Dani, la niña que conoció ya no estaba en ninguna parte del cuerpo de aquella mujer exhuberante. Tenía que admitir que de no tener esposa, habría seducido a Dani, pues ahora era más que una belleza, tenía en sus manos el poder de hundirlo más o salvarlo, y con tal de salvarse de la ira de una mujer o de una diosa, era capaz de volverse el mejor de los amantes. Tal vez, pensó, aquella era la solución para asegurarse de que ella no se fuera y lo dejara a la deriva, volver a enamorarla pero ahora con intención, como todo el hijo de perra que era.
-Te juro Úrsula, no sé que sentí. -Dani suspiraba en su cama todavía temblando de aquel encuentro con Sammer. Le hablaba a su gatita y se acurrucaba en la cama. -Él sigue siendo un arrogante y mi cuerpo parece gustarle, ¿Qué me haces, Sammer?