Él había regresado a Chile por una recaída de su madre. Por suerte, no fue muy grave en aquella ocasión. -Nos asustaste, mami. -Sammer estaba con sus hermanos y su padre en el hospital viendo a su mamá en la cama. -Margareth le daba un beso a su progenitora en la mano y casi lloraba. -Tú te pones cada vez más delicada. -Ay Dios, no llores, no me he muerto. Esto es algo con lo que he vivido toda mi vida, por eso he buscado vivir siempre como si fuera mi último día. Ustedes se preocupan demasiado. -Ya, ya, dejen descansar a su mamá. Vamos a salir de aquí, yo me quedo con ella. -Si papá. -Déjenme hablar con Sammer ¿Si? -Los hermanos de Sammer salieron al igual que su padre, él miró a su mamá con solemne seriedad y la vió sonreír. -Nunca me dijiste que serías padre. Tendré otro nieteci

