CINCO

1030 Words
—¿Por que te tienes que ir?, yo no quiero que te vayas —quejó mi hermano, mientras alistaba todas mis cosas en cajas y era acompañada por todos nuestros amigos. Aún faltaban varias horas para irnos, pero tenía muchas cosas que empacar y aún tenía que avisarle a mi familia—. ¿Que dirá la tía Marissa? —Ella lo entenderá y tú también deberías Toby. —¿Por que no me puedo ir contigo? —Por que no tendrías donde hospedarte, tendrías que dar un pago extra por el dormitorio y no vas a sacar dinero que no tenemos. —¿Y en la casa del padre de Aisha?, podría dormir contigo. —Ya me da pena el abusar de esa hospitalidad, no es muy amable meterle a uno más. —Pero eres mi hermana, Amelly, se supone que debemos estar juntos. —Por Dios, Toby, no me voy del país, solo voy a estudiar en otra ciudad. Queda a tres horas de aquí en bus, puedes ir cuando quieras. —Si, como no te importa dejarme aquí solo —hizo berrinche como cuando éramos pequeños. Por alguna siempre se me había catalogado como si fuese la mayor de los dos, apesar de que en realidad teníamos la misma edad. —No estás solo, Toby, están nuestros amigos, que también tienen pensado ir a visitarnos, ¿no? —los miré sin que mi hermano se diera cuenta, de modo que me respondieran aunque fuese mentira. —Así es, compa, no tienes nada de que preocuparte —dijo David. —¿Acaso no la escuchan?, se va a ir de la universidad y de la ciudad —hizo un movimiento exagerado con los brazos. —Tranquilo Toby, deja de abrumar a tu hermana —habló Aisha. —Todo esto es tu culpa, si no la manipularas para tu beneficio, sería mejor —sentenció muy enojado, antes de marcharse dando un portazo. —¿Pero que dices? —chistó mi amiga. —¡Toby vuelve! —lo llamé, pero no quiso responder o siquiera mirar. Se armó un silencio incómodo entre mis amigos y me dolía el comportamiento de mi hermano. Ni siquiera quería intentar entenderlo o aceptarlo, solo se molestó por qué no me quedaba. No era parte de ninguna preferencia, nunca me había gustado elegir entre dos personas, solo tomaba las desiciones como me salieran y si así lo quería, tenía que aceptarlo o intentarlo. —Si quieres puedo hablar con mi papá, para ver si él también puede venir con nosotras —dijo Aisha, tratando de consolarme. Suspiré—. No, Aisha, ya es suficiente abuso con que me quede allá. Luego no deseo que los problemas me caigan a mi, sin haber tenido intención de causarlos. —Podría intentarlo, pero si es lo que quieres, vas a necesitar hablar con él y aclarar las cosas. No puedes irte de aquí peleada con él y odio que crea que te manípulo. —Aunque sería mejor que le dieras un poco de espacio, para que piense y analice lo que hizo —ésta vez hablo Ro. Tenía razón, era mejor dejarlo pensar las cosas, aunque si entendía que mi decisión precipitada lo haya sorprendido y asustado, no solíamos separarnos por tanto tiempo. Proseguí a empacar las cosas que me faltaban y dejar las que necesitaba usar en esas horas por fuera, mientras nos ayudaban nuestros amigos a todo lo que podían. A ellos tampoco les gustó la idea, pues habíamos formado un lazo de amistad fuerte desde que entramos a la universidad, como un grupo, pero a comparación de Toby, ellos si lo entendieron de inmediato. Obviamente no eran las mismas reacciones, debido a que el lazo con mi hermano era mucho más grande, pero quería que lo entendiera. No siempre íbamos a coger los mismos caminos. Anocheció, pero nadie supo nada de mi hermano en aquellas horas. No estaba en su dormitorio, por supuesto, y mucho menos en los puestos de comida usuales donde íbamos. No contestaba su teléfono y parecía que no quería ser contactado, ya que la tía Marissa lo intentó también y no lo consiguió. ••• Llegó la hora de marcharnos, de despedirnos de nuestros amigos y conocidos, para montar camino en el auto de Aisha hasta el centro de los Ángeles, donde vivía el padre de mi amiga, en un edificio alto y precisamente en un piso superior. Nos iba a tomar dos horas, sin parar, pero como era casi la hora de la cena, no sabía si nos detendriamos a comer o seguiríamos derecho. Pero Toby, él me preocupaba demasiado, no estaba dispuesto a despedirme. Solo se mantenía encerrado en su dormitorio, enojado, como cuando éramos niños y yo hacía las cosas sola sin él. Dependía mucho de mi. Tenía que aprender de alguna forma a que él tenía una vida aparte y que podía hacer con ella lo que quisiera. Si pude hablar con él a la hora del almuerzo, pero esta vez no se dedicó a decirme que me quedara, en realidad sólo dijo que no quería verme más y me deseaba un buen viaje. Eso me había dolido viniendo de la persona más importante para mí, pero por otro lado, no esperaba retractarme de mi desición. El debía entenderlo de alguna manera, ya era un adulto, además me encantaba la idea de vivir en los Ángeles. Conocería el observatorio de Griffith. El aclamado Hollywood. Sus hermosas playas. Los parques temáticos. Estaba deseosa por conocer muchos lugares, nuevas personas y además, tener una nueva experiencia en la universidad. No quería desaprovechar la oportunidad de conocer los Ángeles, de vivir con un hombre muy guapo y tratar de combatir tentaciones. Probablemente allí podría conocer a ese hombre que me hiciera perder los estribos, saltar del abismo o renunciar a mi alma. No iba a desperdiciar tremenda oportunidad de conocer un lugar nuevo y conocer a nuevas personas, aunque amase a mis amigos y a mi hermano. Podía caber la posibilidad de que más adelante el tuviese como estudiar con nosotras, pero por algo tenían que comenzar las cosas. Y yo quería eso, partir a una nueva etapa.
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