Las horas probablemente estaban pasando y no tenía la certeza de cuanto habíamos estado en el suelo, dejando que el tiempo se fuera como si no nos importara. Ya habían tocado varias veces la puerta de la habitación, pero como era nuestra, no había necesidad de abrirle a nadie. Ninguna accedió al llamado, aunque fuese mi hermano. No estaba dispuesta a que molestaran y nos obligaran a separarnos así no más.
Nuestro lazo de amistad era muy fuerte, casi parecía irreal y no podía imaginarla en otro lugar. Probablemente olvidándome.
Su cabeza estaba en mis piernas, mientras su mirada se perdía en el techo de la habitación. Acariciaba su cabello como signo de consuelo, pero también por que no estábamos haciendo nada más, solo había un silencio demasiado tortuoso.
—No quiero irme —pronunció por fin tres palabras, obligándome a mirarla. No tenía fuerzas para responderle, solo la miré pensativa, por lo tanto prosiguió—. Quiere enviarme a los Ángeles con mi papá y esta vez no es de vacaciones.
—Lo sé, David dijo que las escuchó —solté un suspiro de cansancio, ya que habíamos llorado bastante.
—No me importa el hecho de vivir con mi papá, diría que él es mejor que mi madre en cuanto a afectos y atención, pero mi problema eres tú. No quiero irme sin ti, eres mi hermana.
—Lo sé, a mi menos. No puedo imaginarme aquí sin ti y con otra rommie.
—Intenté convencer a mi madre de dejarme aquí, pero dijo que necesitaba estar sola y llevar su divorcio en tranquilidad, que no podía estar pendiente de mi, entonces su mejor opción fue mi padre —comentó triste—. Por supuesto él no se negó, quería desde hace años que me mudara con él.
—Ojalá pudiese irme contigo —cerré los ojos, intentando contener de nuevo el llanto. Ya me dolían los párpados.
—Si —dijo—. Espera —se incorporó rápidamente—. ¿Y si te vienes a los Ángeles conmigo?, mi papá quiere que me quede en su apartamento, para no pagar el extra por el dormitorio en la universidad y hay una habitación de más.
—¿Estas segura de lo que estás diciendo, Aisha?, puede que lo incomode, tener que vivir con una completa extraña.
—No eres extraña para él, sabe más de ti de lo que sabe el resto de nuestros amigos. Te he adulado con él siempre que puedo, le cuento todo lo que puedo. Él es como mi mejor amigo.
—Eso es muy tierno.
—Si, si, pero ese no es el punto —se paró del suelo—. Puedo llamarlo y preguntarle, lo más probable es que acepte —fruncí una ceja, confundida—. No me mires así, Amelly. ¿No crees que sea una buena idea?, podríamos estar juntas. Al menos deberíamos intentar.
—No lo sé, Aisha, me encanta la idea, que más querría yo que estar contigo, pero no me gustaría abusar de la hospitalidad de tu papá. La universidad fue la que cubrió la mayoría de los gastos en mi carrera, incluyendo la estadía. No trabajo, no tendría como aportar en...
—Cierra la boca, Amelly, deja de buscarle excusas. ¿No estás dispuesta a irte conmigo?
—Hablas como si fueras mi novia —rodé los ojos, aún con lágrimas escondidas.
—Concéntrate.
—Si estoy dispuesta Aisha, pero me da cosa.
—Entonces no se diga más. Ya mismo voy a hablar con mi papá, tu mientras tanto podrías alcanzar a mi madre en la oficina administrativa para el traslado de... —la interrumpió toques en la puerta.
—Hija, ya hablé con tu papá. Te espera mañana en Los Ángeles y ya hice el trámite de traslado a la otra universidad. Se espera que puedas comenzar tus clases en unos días, mientras hacen todo el papeleo, ya sabes. Y Elliot mandó a remodelar tu habitación, para que puedas estar cómoda.
Abrió la puerta, dejándola pasar al dormitorio, mientras que está nos veía con frenesí.
Se notaba en las bolsas bajo sus ojos que había llorado mucho y quizás no durmió nada, pero por otro lado, sentí la extraña felicidad que le dio hablar sobre el padre de Aisha.
—¿Y esas caras?
—Mamá, quiero irme a los Ángeles con Amelly. Hablaré con mi papá sobre eso.
—¿Ah sí? —intentó parecer sorprendida, pero no le gustaba lo que oía, por la mueca que se formó en su rostro.
—Si. Amelly arreglará los trámites, mientras yo llamo a mi papá. No creo que se niegue.
—¿Y el hermano de Amelly?, ¿Que opinaría sobre esto?, es a su hermana a quien te piensas llevar a los Ángeles.
—No le molestará mucho, igual tiene a todos sus amigos aquí.
—Amelly también tiene amigos aquí, a su familia y a su hermano —dijo Penélope, tratando de hacer entrar en razón a Aisha, pero estaba claro que ella me quería lo suficiente como para llevarme a luna si fuese necesario y yo no me iba a negar. Quería estar con ella siempre. No me había apegado tanto a nadie, después de mi hermano, como lo había hecho con ella.
—Está decidido mamá, tú fuiste la que decidió mandarme a los Ángeles. Amelly se va conmigo, te guste o no —me levantó del suelo de un tirón, casi lastimandome el brazo para sacarme de la habitación, mientras Penélope me daba una corta sonrisa, que parecía más una mueca. No sabía que estaba pasando con ella.
Estaba evidente que no parecía gustarle la desición, pero no sabía la razón, ya que en si a ella no le afectaba en nada, a menos de que estuviese planeando algo secreto. Incluso la pelea con su esposo, me había parecido casi como una exageración, igualmente que el hecho de mandar a Aisha con su padre, como si ella no fuese capaz de cuidarse por sí misma en la universidad. Lo único era que su madre no estaría pendiente.
Pero si ocultaba algo, lo iba a descubrir, me costase lo que me costase.