Nunca me hubiese imaginado volver a verlo así. Tenía el corazón en la garganta y él solo estaba ahí de pie, observándome, mientras charlaba con otro hombre a su lado que me parecía familiar. Seguramente si él estaba ahí, Aisha también y tal vez no le iba a gustar de a mucho verme así, pero sobre todo, me preocupaba él. Joel no me soltó de la mano en ningún momento y seguía tirando de ella para acercarnos a ellos; lo ví vernos lo mencionado impacible, pero sus ojos no mentían. No estaba contento. No quería que pensara que yo había dejado el apartamento por estar con Joel, todo lo contrario, lo había hecho por temor a lo que estaba sintiendo por él y que me hubiese gustado que tomara ese impulso de decir que era su esposa. No dejaba de verme en ningún momento y yo tampoco, por alguna

