—¿Que te parece?, ¿Si es demasiado? —pregunté de nuevo a Lean, quien se estaba arreglando el traje para la reunión a la que iríamos con Joel. Aunque por como teníamos que ir, sospechaba que era más que una simple reunión familiar. Lo sentía en mi sexto sentido no desarrollado. Estaba mirándome al espejo, donde un vestido blanco brillante adornaba mi cuerpo y bajaba por mis piernas; la tela se abría de modo que quedaban tapados mis zapatos altos y el escote dejaba mucho a la imaginación, pero era elegante. —¿Tratas de cansarme? —Lean, te estoy pidiendo sinceridad, ¿podrías? —dije indignada. Rodó los ojos—. Si, te ves bien, hermosa —hizo una mueca y volvió a su cabello. —Al menos eso fue un intento, un poco preocupante —me senté en la cama para proceder a terminar de maquillarme.

