—Bueno, bueno, son muchos abrazos —sonrió antes de pararse de la mesa con sus platos—. Lo mejor para ustedes dos es que descansen, imagino que fue un viaje largo. Mañana es un nuevo día, Penélope viene a hacer trámites de la universidad y no creo que sean muy sencillos —mi amiga asintió, dándole la razón—. Me encargué de pedir copias de la tarjeta de la puerta, probablemente para mañana ya estén, así no tendrán que preocuparse. —Bueno papi, muchas gracias, eres el mejor. —Si, señor Harvey, muchas gracias. —No hay por qué. Descansen niñas —terminó de decir, en cuanto colocó los platos en el lavavajillas. Desapareció luego en el pasillo y nosotras terminamos nuestra comida un rato después. —¿Vemos Harry Potter? —preguntó mi amiga mirándome. Había un silencio alrededor de nosotras, ya

