Estas tres semanas han sido una locura, de verdad. Aunque me ha gustado poder volver a salir libremente y tener el permiso del médico para hacer el amor con James, hay algo que siempre me incomoda cuando estoy fuera de casa y no sé por qué. Siento como si alguien me observara pero nunca hay nadie y no le digo nada a James porque no quiero preocuparlo. En estos días he estado revisando las cosas para la boda y, con ayuda de mamá y la señora Mei, ya he podido elegir el jardín para la ceremonia, el banquete para los invitados, la iglesia para la boda religiosa y algunas opciones de vestidos. Hoy salí yo sola para ver algunas cosas de la habitación del bebé, como la pintura y algunas cenefas. Ahora que sabemos que será un niño, todo será muy sencillo porque ya sabemos qué elegir. "Recuerd

