Cuatro meses más tarde. Anna al igual que Mario se encuentran profundamente enamorados, aquella relación ha sido muy bien aceptada por Salvatore, es un niño muy inteligente, por ende sabe que su padre no ha engañado a su madre. Además él quiere demasiado a Anna. La relación entre ellos dos va de maravilla, solo que no quieren arruinar la relación llevando a la cama aquellos sentimientos puros que nacieron desde el fondo de sus corazones. Aún Anna continúa pasando las noches en la misma habitación donde Nico la ubicó, Mario ha permanecido más tiempo en casa como nunca antes en su vida, aquella cara oscura mostrando su enfado a tiempo completo se ha quedado en el pasado. Ahora es un hombre sonriente, comparte la mayor parte del día junto a Anna y su pequeño; sus negocios los ha dejado a

