Mario junto a su hijo preparan la tienda en el patio trasero, todo allí se encuentra preparado para pasar un expendio fin de día; a cada instante él lleva la mirada hacia dónde se encuentra la habitación de ella. —Tranquilo papá, que sí va a venir —de inmediato se da vuelta y fija la mirada e n su hijo—. Ella siempre cumple con lo que promete; es una excelente persona no logras imaginar la cantidad de veces en que me ha hecho feliz. »¿Los disparos que sonaron por qué han sido? —Mario levanta su mano y la lleva hasta su cabeza, luego dibuja una leve sonrisa en su rostro. —Han sido tiros de práctica, no tienes porque preocuparte, recuerda que nunca voy a permitir que nada malo te suceda —Mario coloca su mano sobre el hombro de su hijo al hablarle. —¿Ella se quedará para siempre con nosot

