Capítulo 13

1098 Words
Mi ejemplo a seguir. Es extraño no ver al doctor ricitos en la habitación de mi hijo, pero por lo que me contó Nicco, él ha estado con mucho trabajo. —¿Qué miras tanto hacia la entrada mami? —Oh, nada, nada, cariño. Solo que me imagino que la doctora Scott vendrá a verte y contarnos cómo van las cosas. —Sí, mami. Y yo soy spiderman después de la tormenta, pff… —¡Niccola Piaggio! —No he dicho nada que no sea verdad mamita, tú estás preocupada porque Nathan no ha venido, pero ya te dije que era porque estaba muy ocupado. —Eso no es cierto, Nicco. —Lo es y lo sabes, sino no me hubieras llamado por mi nombre completo. —Eres insufrible. —De tal palo, tal astilla, mami. —No puedo contigo. —También lo se, mamita y me encanta, pero bueno, ven siéntate aquí conmigo a esperar. Te aseguro que te puedes llevar una sorpresa. Y dicho y hecho después de media hora de conversación con mi niño apareció él, vestido en su bata blanca y con unas ojeras que me provocaron susto… —Válgame Dios, Nathan. ¿Qué te pasó?— le pregunta mi niño, mientras lo mira y se cubre la boca como si se estuviera riendo. —Uff, nada del otro mundo, amiguito. Solo que tuve un día de mierda. —Nada de groserías, Nath. Mira está mi mami presente y a ella no le gustan. —Oh, perdón. Buena tarde señorita Piaggio. —Hola doctor ¿Quiere sentarse un rato?— ¿Qué, estoy siendo amable con él? ¿ De dónde Gia, él no te cae bien? —Muchas gracias, señorita Piaggio, pero por hoy solo estaré un momento con Nicco, tengo una operación en una hora y solo quería saber si Val ya había venido a verlo con los nuevos resultados. —Nope, la doctora Scott no ha venido aún — le responde mi niño, un tanto desanimado. —Tranquilo, amiguito. Sabes que primero debes estar muy bien para que Val te pueda operar y luego seguir con tu recuperación. A propósito, supe que las cosas están cada día mejor en el restaurante. —Oh, sí, así lo es. Aunque todos extraños a mi viejito con Lucía hemos podido sacar a flote el restaurante. —Eso es bueno, ahhh que cansado estoy… —Ven aquí, Nath. Descansa un ratito conmigo, prometo despertarte cuando te gas que irte. —No, no, no te preocupes, ya me tengo que ir, pero prometo venir a verte después de que termine mi cirugía. —¿En serio? ¿me lo prometes? —Te lo prometo… señorita Piaggio, es un gusto haberla visto. —Lo… lo mismo digo, doctor. —Nos vemos más tarde, amiguito. —Cuídate, Nath. Te quiero bien más tarde eh— el doctor ricitos se rio por las órdenes que le estaba dando mi hijo y luego salió despidiéndose de nosotros con su mano, pero sin voltear a mirarnos. —Adiós, doctor… —Mami, ya se fue. No creo que te haya escuchado. Pobre Nathan, está tan solo en esta vida que la dedica a solo trabajar… —¿Qué sabes tanto de él, Niccola? —Bueno, lo que me ha contado. ¿Sabes que él ha sido trasplantado dos veces de corazón? —¿Qué? ¿En serio? —Pues sí, Nathan tenía la misma enfermedad congénita que yo tuve solo que su familia era tan despreocupada que no la detectaron cuando era niño y cuando ya era adulto estuvo casi a punto de morir, su hermana le donó su corazón y así pudo sobrevivir por varios años, sin saberlo. Estaba solito en el mundo y el doctor simpático lo cuidó como su hijo, así fue como de forma de retribuir al alma caritativa que le dio su corazón fue que estudió medicina y bueno, luego debió ser operado de nuevo pues el corazón de su hermana no resistió más. Su historia es muy triste mami, pero a la vez es mi ejemplo a seguir, pues nunca se dio por vencido, algún día quiero ser un médico como él y poder ayudar a otros niños como yo. —Eso es muy hermoso Nicco, la verdad, todo lo que dices de mi querido Nathan es cierto, él desde muy joven la tuvo dura y muchas veces quiso tirar la toalla, pero ahí estuvo George y luego nosotros para apoyarlo y ayudarlo en su recuperación. Nath es y será uno de mis grandes ejemplos a seguir y claro que me gusta que otros conozcan su historia y aprendan que no todo en la vida está perdido. Las palabras de la doctora Scott y mi hijo me dejaron con un sabor raro de boca. ¿Sería que lo estaba prejuzgando por su intensidad cuándo lo conocí? —Ves mami, hasta a la doctora Scott le cae bien Nath, ahora solo faltas tú. —¡Nicco! Él no me cae mal, es solo que es un poquito… —¿Intenso? ¿ Avasallador? ¿hijo de puta? Lo sé, Nathan puede ser eso y otras cosas más— me dice, quitándome las palabras de la boca—, pero en el fondo es una gran persona y un excelente doctor, pero ahora vamos a lo que nos atañe, mi paciente favorito. Val comienza a contarnos como sigue la evolución de Nicco y que aún tenemos que esperar un poco para que sea operado, pero que todo va dentro de lo esperado. Tomando en cuenta que la enfermedad de mi hijo no estaba al cien porciento controlada y que todo lo que venía ahora era sumar para su pronta recuperación. Una vez que terminó de hacernos el resumen y darnos los resultados nos contó que se tenía que preparar para una operación y ahí caímos wn cuenta que era de la que había hablado el doctor ricitos. Ambos nos despedimos de ella y le deseamos suerte a ella y su paciente. La tarde pasó sin contratiempos, aunque Nicco preguntaba cada cinco minutos si el doctor ricitos vendría, pero no pasaba nada, el pobre se quedó dormido esperando y creo que a mi también me venció el sueño... —¿Sabes que eres un verdadero dolor de cabeza, mujer? No sé qué me pasa cada vez que estoy cerca de ti, pero me gusta… me gusta mucho. ¿Será posible que alguna vez me dejes de mirar mal? ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2408069042692
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD