No soy una mafiosa o bueno… ¿Sí?
Estas semanas ha estado todo relativamente tranquilo, la verdad es que casi no he visto al doctor ricitos, pues estoy a full preparando el menú para la boda triple de los amigos de Lucía y bueno, mis nuevos amigos y protectores, pues uno de los que se casa es el segundo de los hijos de Adam Scott.
Si me preguntaran por esa familia, solo puedo decir que son como verdaderos ángeles caídos del cielo. Gracias a Lucía he conocido más sobre ellos y cómo los unió el amor de mi viejito por lo que el llamaba Famiglia…
Así que heme hoy en el restaurante esperando a la manada que veo salir de las camionetas blindadas que se han estacionado frente al local. Por obvias razones, decidimos cerrar el día de hoy al horario de almuerzo para preocuparnos solo de ellos, y qué más daba, si con la cantidad de personas que vienen se llenaría de inmediato el lugar.
—Buon pomeriggio a tutti (buenas tardes a todos) — les saluda muy contenta y ahí caigo en cuenta que no solo viene la familia Scott, sino que el doctor Cicarelli y su prometida, además de otra pareja más joven. ¿será que el doctor ricitos también viene? No lo veo y eso me parece extraño, aunque Val me saca de la duda al acercarse a mí para saludarme.
—Si estás buscando a Nathan te diré que después de la prueba de trajes se fue directo a ver a tu niño y no, no te asustes, eso solo que le había prometido mostrarle las fotos para que Nicco los viera a todos en sus trajes de gala.
—La verdad es que no estaba preocupada por él, es que me asustaste cuando hablaste de mi hijo.
—Okey, y yo soy la madre Teresa de Calcuta, uff mujer. ¿algún día notarás que mi amigo te trae con la baba a cuestas?
—¿Qué? ¡NO! Estás absolutamente equivocada, el doctor ricitos no me atrae para nada— Val suelta una risotada y me mira con cara chiste, lo que me molesta, así que estoy a punto de seguir con mi discurso pero ella me para moviendo sus manos.
—Pero si hasta apodo le tienes, Gia. No quieras que nos veamos la suerte entre gitanos y te lo digo por experiencia propia. A ese hombre que tu ves ahí lo tuve en sequía por seis años y lo amo más que a nada en el mundo.
A veces una relación no es la única que va a existir en tu vida y entiendo que el recuerdo del padre de tu hijo te persiga hasta ahora, pero no te ciegues ni te niegues a amar, la vida es corta y se vive una sola vez. No sabes cuantas veces me he arrepentido de haber jugado al gato y al ratón con Ethan, pero también pienso que no era ni el momento ni el lugar indicados.
Nath, siempre fue mi amigo incondicional y aunque el tuviera sentimientos por mí, me supo respetar y apoyar cuando decidí darle una oportunidad a ese idiota y aquí me tienes, pidiéndote a ti que te la des, aunque sea como amigos.
—¿Y qué puedo hacer si cada vez que nos encontramos peleamos como dos verdaderos animales?
—Puedes escucharlo, a veces las cosas que dice la gente son como un escudo para protegerse a si mismos, no siempre está la intención de atacar por atacar, dale ese voto de fe a mi amigo…
Las palabras de Val me habían calado hondo, si bien era cierto que Romeo fue mi primera y única relación con el sexo opuesto, no podía negar que el doctor ricitos me atraía, pero solo un poquito, por lo cual intentaría ser más amable con él… Cuando lo viera…
La semana pasó volando y hoy nos encontramos en la casa de los Hamptons, donde vive la familia Scott, el gran evento comenzará a medio día y la comida debe estar dispuesta para las dos de la tarde, tuvimos que contratar a un buen contingente de personas, pues no daríamos abasto para todo el familión y las amistades que comenzaron a llegar muy temprano.
Como soy la chef a cargo, me he vestido con mi chaqueta blanca y pantalones negros a juego, zapatos bajos para poder correr de un lado a otro y mi cofia blanca con ribetes rojos.
Estoy saliendo a recibir un pedido de postres cuando me encuentro con el doctor ricitos, se ve demasiado bien en el traje tres piezas en el que va enfundado, estoy a punto de saludarlo amablemente y poner en práctica lo que me dijo Val, cuando es él quien comienza a vomitar su verborrea en contra de mí.
—Por fin la puedo ver señorita Piaggio, hace días que quería hablar con usted— me habla en tono molesto ¿y ahora qué le hice?
—Doctor Malory.
—¿Se puede saber por qué no ha ido al hospital en estos días?
—Doctor, el hecho de que usted no me vea en el hospital no quiere decir que no vaya, es más voy todos los días, puede ser que no tengamos el gusto de encontrarnos cuando estoy con mi hijo— digo tajante, sin dejarme amilanar por las preguntas que suelta con esa bocota molesta.
—Mira niñita con cara de mafiosa, no dejaré que sigas postergando la salud de tu hijo por tu actuar de cabeza hueca.
—No soy una cabeza hueca, doctor. Solo quiero llevarme a Nicola a otro hospital, no puedo gastar lo que no tengo y su hospital me está costando sangre sudor y lágrimas— respondo porque es cierto, aunque Val me ha dicho que ellos se encargaran de todo no quiero seguirlos molestando y he estado viendo otras opciones para trasladar a mi niño de hospital.
—Pero es por la salud de tu hijo, niñita ¿No te das cuenta de que él está mal? Y si tanto te cuesta pagar las facturas, yo puedo pagar los exámenes, listo.
—No le quiero deber nada, doctor — le respondo entre dientes, pues ya me sacó de mis casillas.
—¿Y quién te dijo que te lo estoy cobrando?
—Todo en la vida tiene un precio, doctor.
—Pues lo mío no y si sigues rechazando mi ayuda te juro que voy a denunciarte a servicios sociales.
—¡No, por favor no lo haga! — este tipo no podía estar hablando en serio, si alguien se enteraba de eso estaría muerta.
—Pues entonces, te aguantas calladita y aceptas mi ayuda— en eso escuchamos que Mel y Hanny están detrás de una planta discutiendo mientras nos miran con curiosidad y el doctor ricitos se acerca a ellas dejándome de pie con el pánico en ciernes por lo que me acaba de decir.
—¿Nos estaban espiando?
—¿Quién? ¿Nosotras? Para nada, solo vamos a la habitación de los novios y ustedes ¿Qué hacían? ¿Estaban discutiendo?
—Oh, no, no para nada Mel, solo que el doctor y yo tenemos ideas distintas de la vida.
—Por supuesto que es así señorita Piaggio, pero usted sabe que en lo que yo le estoy discutiendo tengo absolutamente toda la razón del mundo.
—Por supuesto, cuando se amenaza a la gente teniendo el poder como si fuera un mafioso es obvio que el que amenaza tiene la razón.
—Yo no soy un mafioso…
—Y yo tampoco, con permiso que debo terminar de ver el menú antes de que comience la ceremonia— aprovecho de escabullirme, debo encontrar a Val y mover mis piezas, es imperioso que pronto operen a Nicco y podamos irnos de esta ciudad, así que lo dejo discutiendo con las chicas sin derecho a réplica y lo escucho a lo lejos mientras me llama a gritos.
—Ey, señorita Piaggio, espere que no he terminado con usted…
—Demasiado lento querido Malory, ya se fue, así que acompáñanos con los novios, ¿no se supone que eres uno de los padrinos?
—Ash, sí, así es. Pero esa chiquilla me va a escuchar.
—Sí, Nath. Lo sabemos.
Escucho su conversación a medias, escondida en el pasillo, ¡dios! Debo hacer algo urgente o este loco es capaz de levantar sospechas en la gente de mi padre…
------------------------------
Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing
Todos los derechos reservados.
Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2408069042692