Vicenzo. Tenía unas enormes ganas de golpear a Guido, él podía llegar a ser un completo dolor en el trasero cuando se lo proponía y era algo de todos los días en el ya que era de esos hermanos que no podían quedarse quietos en un lugar, preferían estar de un lado a otro acabando con las cosas a su alrededor y eso era estresante, pero lo que más me molestaba era el hecho de que si no hacías lo que él quería molestaba aún más. El tenía su noche planificada en donde visitaría esa discoteca de la cual no dejaba de hablar mientras que yo estaba en mis trabajos ya que el no quería dedicarse a esto, pero si gastarse el dinero, la cosa es que no dejo de pedirme que fuera a esa famosa discoteca con el solo para que no se sintiera solo y lo cierto es que de tanto que me insistió tuve que aceptar d

