Joanne. Mi corazón no dejaba de latir con fuerza dentro de mí pecho y tenía que decir que no era por los nervios si no más bien por la ira que sentía dentro de mí. Aquella ira que quería salir a flote en cuanto Kenneth quiso verme la cara y pedirme matrimonio después de todo lo que me había hecho. Era un total y gran idiota y no se lo mandaría a decir con nadie, todavía no creía que me reí frente a él, que le dije que no y que más eso le deje en claro que lo quería fuera del departamento. No sé de dónde había sacado ese valor para hacerlo, pero lo cierto era que me gustó este aire de chica mala que no se deja de nada ni nadie, no podía negar que las lágrimas estaban presentes y que una parte de mi quería creer en las cosas que me decía, pero ¿a quién pretende engañar? Lo que me hizo a mí

