El Esclavo y la Familia Real
—Marcos...Quiero hacerlo ahora.
Abrí los ojos somnoliento mirando a mi esposo, anoche habíamos tenido mucho trabajo por lo que no pudimos tener intimidad pero aunque yo estaba agotado este hombre parece que solo con dormir estaba como nuevo.
—Aras, no podemos....
—¿Por qué no?
—¡PAPÁ TENGO HAMBRE!
La voz de mi hija resonó en el cuarto y ambos saltamos al verla salir de las sábanas vestida con una pijama de gato.
—¡Ah! A-Anelis ¿De dónde saliste? —preguntó Aras sorprendido.
—Me saltó al estómago hace un par de horas —dije divertido antes de cargar a mi pequeña de seis años—. A ver cuándo dejarás de hacer eso, traviesa.
—Pero me gustan los ruidos que haces, papi —respondió inocentemente—. Y papá Aras también hace ruidos graciosos.
—Así que lo haces a propósito —susurró Aras antes de agarrarla y hacerle cosquillas.
Sonreí divertido al ver a mi pequeña reír a carcajadas.
Supongo que esto debe parecer raro para algunos así que trataré de explicarlo mejor. Mi nombre es Marcos tengo 29 años y hasta hace un año vivía en Washington, donde trabajaba en un museo de historia, me casé con una maravillosa mujer llamada Sophie que por desgracia falleció durante el parto pero luchó para que nuestra hija sobreviviera y así nos quedamos los dos.
Teníamos una vida relativamente normal hasta que vinimos a un país árabe llamado Oluwa, una tierra amurallada donde terminamos a base de engaños que hicieron que fuera vendido como esclavo.
—Bueno, ya que estamos todos despiertos, vamos a lavarnos y desayunar —sugirió Aras tomando a Anelis en sus brazos y salir de la cama—. Vamos Marcos.
—Sí Señor.— Me di prisa en seguirlos hasta el baño.
Aras es el cuarto príncipe de Oluwa, con 27 años era el Ministro de Turismo y el hombre que me compró, al principio estaba aterrado pensando que iba a ser un infierno pero no me importaba lo que me hiciera mientras pudiera rescatar a mi hija, aceptó tenerla bajo su protección y mientras me adaptaba a mi nueva vida terminé enamorado de Aras y él respondió de la misma manera. Pasaron muchas cosas tanto buenas como malas, pero en diciembre del año pasado nos casamos.
—Ya van tres meses desde aquello —pensé mirando desde la puerta a mi familia jugar en la ducha, entré y me cepillé los dientes antes de que Aras me abrazara por detrás y se cepillara junto con Anelis—¡Están mojados! Esperen a que termine.
—¿Por qué? El lavamanos es bastante grande para los tres —se burló Aras mientras Anelis reía.
Volteé los ojos resignado, luego de la muerte del Rey anterior y que varias casas Reales fueran destruidas, el nuevo Rey se mudó al Palacio y propuso que los demás estuvieran en casas más cercanas ya que sabía que ninguno quería vivir bajo el mismo techo, y en los primeros días del año las nuevas casas estaban listas y nos mudamos.
—Ya dejen de jugar y báñense rápido.
—Bueno pero ven también ya que estás mojado —dijo llevándome a rastras a la ducha.
—¡Si!— decía Anelis.
Después de bañarnos, Anelis corrió a su cuarto a vestirse y nosotros hicimos lo mismo.
—No quiero limpiar el Palacio —se quejaba Aras—. No es justo que tengamos que hacer el trabajo de los sirvientes.
—Bueno, así los niños juegan y se entretienen —decía mientras lo ayudaba a secarse el cabello.
—Mmm supongo que si —aceptó antes de levantarse y ponerse unos boxers negros—, y mañana tenemos que comprar las cosas de Anelis.
—Si, además dijo que necesitaba urgente hojas de colores —recordé divertido que anoche nos dijo que se habían acabado algunos materiales para un proyecto—. Escucharla decir eso es demasiado lindo.
Me puse una túnica color café y unos pantalones oscuros mientras Aras lucía una elegante túnica azul claro, su cabello n***o y su piel tostada resaltaba más con esos colores dándole un atractivo irresistible, se veía tan guapo así.
—Cariño, sé que soy irresistible pero disimula un poquito —me miró con una de sus sonrisas seductoras—. Sino tendré que consentirte y olvidaré todo lo demás.
Me di la vuelta totalmente rojo y salí del cuarto ignorando su risa burlona; desde que nos casamos, Aras solía acariciarme o besarme cuando me quedaba viéndolo, por lo que comenzó llamar a ese hábito consentir, no es que fuera malo sino que siempre terminaba o conmigo siendo masturbado por él o me bajaba los pantalones para penetrarme, así que trataba de calmar mi lívido alejándome...este hombre me volvió un maldito ninfómano y encima me encantaba esta situación.
—¡Espera Marcos! ¡Tu collar!
Me di la vuelta y corrí a tomar mi collar de sumiso sobre la cómoda, en este país cuando un Amo y un esclavo se casan, este lleva un collar de oro o color dorado como muestra de su matrimonio. era más que una prueba de esclavitud, era una muestra de amor entre ambos y para mí tenía más valor sentimental que económico.
—Serás torpe— sonrió Aras tomando el collar y colocármelo—. ¿Está bien así?
—Si gracias, Amo— sonreí antes de darle un beso.
—¡Agh! Ustedes dos siempe haciendo cosas cochinas en la mañana.
Anelis estaba en la puerta usando un vestido de marinera color azul.
—Menos mal que ya no pido un hermanito, sino ya tendría muchiiiiiiisimos —dijo cruzándose de brazos.
—¡Ya verás enana!— exclamó Aras antes de correr hacia ella de forma exagerada.
Anelis se echó a correr gritando y riendo mientras su padre la perseguía, era muy divertido verlos así y solo podía seguirles el juego.
—Buenos días, Marcos.
Al salir del cuarto vi a Lilina, nuestra ama de llaves y una de las sirvientes de la casa.
—Buenos días, Lilina— saludé viendo cómo Aras cargaba a Anelis y ella reía a carcajadas—. ¿Ya está listo el desayuno?
—Si, también deben darse prisa o llegarán tarde.
Bajamos a comer y al llegar a la sala nos topamos con la...mascota de la casa.
—¡Sabi buenos días! —Anelis corrió hacia la enorme tigresa que estaba acostada sobre la enorme cama que Aras le compró.
Aunque ya no estaba tan preocupado luego de que Sábara protegiera a Anelis de que la secuestraran incluso arriesgando su vida, aunque eso no quitaba el miedo de que la lastimara sin querer.
____
Después de desayunar fuimos a la entrada donde nos esperaba una limusina para llevarnos al Palacio, aún no me acostumbro a la idea de visitar un lugar tan importante como si nada, pero claro siendo esposo de un príncipe tenía que hacerme la idea.
El padre de Aras no fue precisamente un modelo a seguir, ante el mundo amaba a sus hijos y los dejaba tomar su propio camino pero en privado estaba más interesado por el qué dirán que por el bienestar de su familia, además solo quería al príncipe heredero y al segundo en sucesión por ser hijos de su esposa legítima mientras los demás eran hijos de esclavos y por si fuera poco odiaba a los extranjeros lo que hizo que me tuviera un odio atroz no solo por ser hombre y tener una hija en una casa Real. Sin duda el año pasado fue muy complicado para mí.
____
Entramos al Palacio donde nos recibió el Rey en persona o mejor dicho el hermano mayor de Aras; Ace era un hombre de casi cuarenta años pero se veía bastante joven para su edad, solía llevar el cabello n***o recogido y a menos que fuera un evento importante se vestía muy sencillo incluso para ser un Rey, a su lado estaban sus dos esposas, Luna y Zarina junto con sus tres hijos, Shyna y los gemelos Robin y Corrin de ocho y un año respectivamente.
—¡Hola tíos! ¡Hola Anelis!— saludó la niña como si no nos hubiéramos visto en mucho tiempo.
—¡Hola Shyna! —Anelis le dio un abrazo antes de abrazar a los gemelos que ya corrían torpemente.
—Hola Aras, eres el último en llegar— saludó Ace divertido—, eso no es propio de ti.
—Nos acostamos muy tarde por el trabajo— mencionó rascándose la cabeza mientras saludamos a los demás.
—¡Hermanito!
El tercer príncipe, Aron entró corriendo dándole un fuerte abrazo a Aras.
—¡Suéltame imbécil!— gritó furioso.
—Tranquilo Aras, me bañé con alcohol antes de abrazarte, no vaya a ser que te enfermes— se burló entre risas— Hola Marcos, me alegra que no te seques luego de tu baño nueve mil del día.
—No exagere Alteza— sonreí divertido.
—Tío Aron ¿Dónde está Josi?— preguntó Anelis tomando la mano de Shyna.
—¡Juguemos sin él! —dijo Shyna— Así no nos estorba.
—¡DEJA A ANELIS!
El hijo de Aron entró corriendo seguido de su madre Kira y Nico el esclavo de Aron además de la pareja de ambos.
—¡Ane!— exclamó uno de los gemelos.
—¡Ya te dije que es mi novia!— dijo tomando la otra mano de mi hija.
—No, todavía no lo es— insistió.
—¡Genial! ya empezó la novela.
Los demás hermanos de Aras entraron al hall junto con sus parejas; Akarin el quinto príncipe reía divertido mientras sus dos esposos Fiore y Fiona lo seguían de cerca.
—No hagan tanto ruido idiotas que Lyonel está durmiendo.
Arisha y su esclavo Ryan bajaron las escaleras, su pequeño hijo Lyonel había nacido a principios de enero y era muy travieso para ser tan pequeño.
—¿Cómo están tus hermanas Nico?— le pregunté aprovechando que los niños estaban jugando.
—Mmmm bueno un poco más tranquilas, pero me temo que aún no se acostumbran— respondió un poco decaído.
Lamentablemente la madre de Nico murió hace unas semanas debido a un accidente laboral, por lo que las niñas fueron a vivir con su hermano pero ambas estaban pasándola muy mal.
—¿Crees que...podamos hacer algo?— le pregunté.
—Mañana quiero llevarlas a un psicólogo infantil— me explicó—, tal vez pueda decirnos cómo podemos ayudarla, por ahora las está cuidando mamá Lúa.
—¿Podemos ir a verlas?— preguntó Anelis preocupada.
—Por ahora lo mejor será que descansen— respondió sacudiéndose el cabello—. Ustedes vayan a jugar mientras tanto, ya cuando se recuperen jugarán con ellas.
—Vamos Anelis, vayamos a jugar al jardín— Shyna la llevó de la mano y todos la siguieron como si fuera un trencito.
—Es un alivio que a pesar de todo, están bien— comentó Ryan mirando a Nico—, y tú también pareces estar mejor.
—Bueno, todavía me cuesta aceptarlo— se rascó la cabeza cabizbajo—. Pero me alegra que mi madre no haya sufrido y sus últimos días los pasó con su familia....además no puedo ponerme a llorar cuando mis hermanas me necesitan.
—Todo va a estar bien Nico— dijo Fiore.
—Te ayudaremos en todo— aseguró Fiona.
—Esta familia está totalmente llena de locos pero entre todos las cuidaremos— sonrió Zarina—. Bueno, por ahora quiero que todos los esclavos me ayuden a seguir limpiando.
—De acuerdo— respondimos.
—Yo cuidaré a los niños— dijo Luna antes de despedirse.
—Vamos chicos, al fin ya tengo las llaves de todos los cuartos del Palacio—Ace hizo una seña a las escaleras y ellos se fueron.
Seguimos a Zarina mientras platicábamos, espero que las hermanas de Nico se recuperen y se adapten a su nueva vida, tal vez podría ayudarlas a que se sientan mejor y sigan adelante como miembros de esta enorme pero singular familia.
____
(Pv Aras)
Mientras seguíamos a Ace hablábamos de cualquier tema, en realidad no teníamos muchas ganas de ver las habitaciones luego de pasar casi tres meses revisando las demás, limpiando y ordenando mientras seguíamos trabajando hasta las tantas de la noche, aunque el principal motivo de nuestro desinterés de hoy era simple, los cuartos que quedaban eran los nuestros.
Unos días antes de la fiesta de Liam, el viejo cerró casi todos los cuartos del Palacio por algún motivo que nunca sabremos, aunque muchos de los sirvientes sobrevivieron a la masacre gracias a que cerró el acceso al ala Sur donde la mayoría estaba trabajando, cuando los miembros del Tigre Azul rompieron las cerraduras tuvieron que ayudar a cremar los cuerpos y restaurar el Palacio, lo que hizo que algunos decidieran renunciar y quedaron menos de 50 trabajadores incluyendo jardineros, cocineros, choferes y esclavos, un número extremadamente menor para el mantenimiento del Palacio Real de Oluwa.
Sabíamos que el viejo escondió las llaves en alguna parte pero el reto era conseguirlas entre los cuartos, pasillos y pasajes secretos que descubrimos gracias a la gente del Tigre Azul, detuvimos la búsqueda por mi boda y en enero seguimos hasta que finalmente encontramos un cofre justo detrás del cuarto del Rey donde había cientos de llaves.
Nos hubiera encantado seguir investigando pero teníamos que seguir con nuestras obligaciones como Príncipes lo cual no estaba siendo una tarea sencilla.
Luego de la coronación de Ace, el puesto de Ministro de Educación quedó vacante y el Consejo decidió hacer acto de presencia luego de años de besar el piso donde pisaba el viejo y querían anexarlo a su poder, pero mi hermano dejó a cargo a Luna mientras nombraba a Zarina como Ministra de Arte y Cultura, cosa que no hizo mucha gracia a los otros miembros de la nobleza.
Pese a que ambas ya se habían hecho cargo de ambos Ministerios, Ace era la imagen pública por lo que fue un escándalo que las dejara a cargo oficialmente, no solo por el hecho de ser mujeres sino que además eran sus esposas.
Debido a esas y otras críticas, estábamos hasta el cuello de trabajo y tratábamos de aprovechar los fines de semana para relajarnos un poco, ya sea simplemente limpiando o explorando el Palacio. Pero entonces, nos enteramos que la madre de Nico murió luego de que cayera por las escaleras, aunque la llevaron al hospital la mujer estaba muy lastimada y decidió firmar su testamento para dejar a sus hijas económicamente seguras, pasó dos días en el hospital hasta que se fue sonriéndole a sus hijos diciendo que su esposo había venido por ella.
En estos tres meses las cosas se habían complicado, pero por suerte nos habíamos unido más y nos apoyábamos uno al otro tratando de que Marcos y los demás tuvieran una vida tranquila.
—Con esto terminamos todos los cuartos— mencionó Ace—. Aunque es una lástima porque se acabaron nuestras exploraciones.— se detuvo frente a una puerta blanca con un pomo gris oscuro—. Aron ¿Quieres abrirla?
—Es igual— soltó en un tono seco.
Abrió la puerta y entramos al viejo cuarto de Aron; parecía que el tiempo se hubiera detenido en ese lugar ya que los libros de medicina básica y la ropa vieja estaba guardada con cuidado en el librero y el armario respectivamente, la cama tenía las cortinas recogidas y las sábanas estaban tendidas como si esperaran ser usadas, junto a la ventana había una pequeña cómoda con libros infantiles y encima se encontraban unas fotos de Aron y su madre, en otras estábamos todos y una más vieja estaba mamá Lúa con su madre un poco más jóvenes. Al reconocerlas se acercó y tomó la foto limpiando el polvo.
—Parece que si había algo de valor aquí— aseguró tomando las fotos y las sacó de los marcos antes de guardarlas en el bolsillo—. Bueno, pongámonos a limpiar antes de que se haga más tarde.
Se agachó a sacar los libros diciendo que los donaría al hospital y la ropa la daría a los orfanatos, nos indicó lo que era basura y qué donaría por lo que nos pusimos manos a la obra y en menos de veinte minutos las bolsas que teníamos para la limpieza estaban listas, clasificamos la basura y ya solo quedaron los muebles junto con una vieja caja de juguetes, en donde solo quedaba un bate de béisbol.
—¿Qué hacemos con esto Aron?— le pregunté.
—¡Ah! Es justo lo que estaba buscando—Tomó el bate y caminó tranquilamente hacia una de las columnas de la cama y con fuerza estampó el bate contra ella haciendo que todos gritáramos.
—¡¿QUÉ HACES ENFERMO?!
—¡Ufff! Que relajante fue— aseguró sonriendo—. Una vez el viejo me amarró las manos a esto y me azotó por culpa de Liam— luego se acercó a la cómoda vacía y la golpeó—. Otra ocasión estaba enfermo y mi madre quiso quedarse conmigo y la esposa del viejo la empujó haciendo que se lastimara con esto—Nos miró con una gran sonrisa aunque sus ojos estaban húmedos—. Me siento liberado.
Todos lo miramos sorprendidos, nunca pensé que Aron guardara esa ira contra un cuarto pero lo que si no esperaba era que Ace se acercara a él para abrazarlo con fuerza.
—Lo siento, se supone que soy el mayor pero nunca los protegí.
—Vamos Ace, no hubieras podido hacer nada, el viejo te hubiera dado una paliza por proteger a los hijos de esclavos— dijo tratando de sonreír—. Venga hombre no llores que nos están viendo los menores.
—......Oye Aron ¿me prestas ese bate cuando lleguemos a mi cuarto?— preguntó Akarin.
—¡¿Y a mí?!— preguntó Arisha.
—....Yo también lo pido.
____
(Pv Aron)
—Vale, por aquí ya no hay nada de valor, dejen que termine.
Seguí destrozando aquellos objetos que me traían malos recuerdos, de aquella época que sólo podía llorar y ver sufrir a mi madre, el viejo ya no estaba y era hora de decirle a ese montón de creídos que nos odiaban que éramos superiores, empezando por dejar atrás el pasado.
Fuimos al cuarto de Aras y antes de entrar me quitó el bate aunque al abrir la puerta me dio un poco de miedo por ver todos los muebles cubiertos con sábanas y telas.
—Nada más faltaba que pusieras un purificador de aire— me burlé de él antes de esquivar un golpe en la cabeza por su parte—. Bueno ya, a limpiar.
Nos cubrimos la boca y empezamos a sacudir el polvo, llevábamos ropa de trabajo y el cabello recogido para evitar ensuciarnos pero conociendo a Aras seguramente insistiría en que nos diéramos un baño tan pronto termináramos.
Fue mucho más sencillo ya que estaba prácticamente vacío por lo que tan pronto salimos rompió la mesa y los sillones, después le pasó el bate a Akarin y este corrió rápidamente fuera del cuarto.
—¡Espera Akarin! ¡La puerta sigue cerrada!— le gritaba Ace.
—¡Olvídalo! ¿Cuántas veces Liam me habrá lanzado contra ella?— exclamó corriendo—. Ahora que por fin nos libramos de esto ¡No voy a perder la oportunidad de liberarme! ¡Yahouu!
—¡Hurraaaaa! ¡A Destruir todo!— exclamó Arisha corriendo.
—¡NOOOO! ¡No destruyan todo, idiotas!— gritó Ace detrás de ellos.
—Ya verás cuando se entere mamá Lúa— dijo Aras.
—Bueno, esta noche tendremos que dormir con bolsas de hielo en el culo, pero valdrá la pena— sonreí divertido.
____
(Pv Marcos)
Como la mayoría de los sirvientes del Palacio fueron asesinados, muchos prefirieron renunciar a seguir en un lugar tan peligroso y los que trabajaban en las casas Reales ayudaron aquí mientras las nuevas se reconstruían, pero cuando todo estuvo listo volvieron con sus dueños a ayudar con la mudanza asegurando que el Palacio tenía ciertas energías negativas que los asustaba y Mamá Lúa quedó a cargo de todas las casas Reales para ayudar con las entrevistas de trabajo.
Lo bueno de venir a limpiar era que había muchos tesoros maravillosos, para mí era como ir a un parque y descubrir cosas nuevas.
—¡Woa! ¡Es el florero Tak-kei!— exclamé emocionado al ver un hermoso florero rojo con adornos de tigres blancos—; fue obsequiado por el Rey de la India en 1744 como muestra de respeto al Rey Egless.
—No hay duda que con Marcos aprendemos historia mientras limpiamos— sonrió Zarina.
—¡Jeje! se le ve muy feliz— sonrió Fiore—. ¡Marcos juguemos luego de limpiar!
—¡No es justo! Yo también quiero jugar con ustedes— bufó Fiona—. ¡Yo tengo abajo lo mismo que Marcos!
—¡No! compórtate como una chica— dijo tomando mi mano.
—¡No! ¡Soy una chica y por eso Marcos me la puede meter!— insistió.
—¡Chicos! Cálmense por favor— gruñí molesto—. No voy a hacerlo con nadie hasta que todo esté listo.
Ryan se echó a reír mientras Kira volteaba los ojos, en eso me fijé que Nico parecía perdido en sus pensamientos seguramente preocupado por sus hermanas.
—Nico, si quieres ir a verlas adelante— le dije, a lo que él sonrió tranquilo.
—Gracias Marcos, pero es que no sé qué podría decirles— susurró—. Ellas aún son muy jóvenes y...necesitan una madre....algo que yo no soy capaz de hacer.
Se dio la vuelta y siguió limpiando pero se podía sentir la preocupación en el ambiente.
____
(Pv Ace)
—¡AAAAAAYYYYYYYYY! ¡Se me rompió una uña!
Volteé los ojos luchando por no reírme, luego de que Akarin destrozara todo le dejó el bate a Arisha y comenzó a tirar las cosas, causando que sin querer se lastimara con los trozos que quedaban del viejo librero.
—Hay que ser imbécil— decía Aras recogiendo todo.
—¡Aron! ¡Me hice pupita! ¡Cúrame!— le gritaba.
—No estoy en horas de trabajo, si me pagas te reviso— se burlaba Aron.
—¡YAHOOOO! ¡Ya rompí casi todo!— gritaba Arisha regresando al cuarto.
—¡Me duele Aron!— seguía gritando Akarin.
—¡Ay! Ven que te curo llorón— se quejó antes de salir del cuarto molesto seguido de Akarin.
—Mejor terminemos de limpiar antes que mamá Lúa descubra el desastre que hicimos— decía Aras cerrando otra bolsa de basura llena.
Fuimos a mi viejo cuarto y seguimos limpiando, no tenía gran cosa más que libros y ropa ya que mi propia madre tiró mis juguetes en cuanto me fui a Francia a estudiar.
—En fin, lo peor ya pasó—medité con tristeza.
—Mmmm ¿Podemos decir eso cuando terminemos la habitación de Liam?— preguntó Arisha.
Miré la última llave que faltaba por usar, aquella que llevaba al cuarto de mi primer hermano...el hombre que se convirtió en un enfermo pedófilo capaz de destrozar física y mentalmente a niños y adultos.
De los lugares que más evité en el Palacio todo este tiempo estaba ese sitio, no podía entrar simplemente porque no quería saber lo que ocultaba, ¿Estaban ahí las primeras muestras de su locura? La sola idea me aterraba.
Las bolsas de basura inundaban el pasillo pero, al fin parecía que la tensión en el Palacio se estaba esfumando. Terminamos con el cuarto de Arisha y fuimos al de Liam.
—Vamos— aseguró Aras.
Asentí antes de poner la llave en el candado, cuando la puerta se abrió todos retrocedimos por un momento pero luego entramos esperando encontrar algo digno de una película de terror.....pero no había nada.
El cuarto estaba totalmente vacío…
—¿Se llevó hasta la cama?— preguntó Akarin detrás de mí.
—No creo, pero entonces ¿Dónde están sus cosas?
Aron abrió el armario y no había nada, ni ropa ni zapatos, ni nada que indicara que alguien hubiera vivido ahí, Arisha se acercó al baño y al abrir la puerta también estaba vacío.
—Esto es extraño ¿No les parece?—preguntó Aras—. Se supone que Liam venía a dormir aquí a cuidar al viejo, pero esto está tan vacío que parece que nadie ha vivido aquí por años.
—Además está todo limpio. —aseguró Aron pateando el piso.—No hay rastro de polvo o suciedad, a diferencia de nuestros cuartos es como si alguien lo hubiera limpiado recientemente.
—¿Qué significa esto?— preguntó Akarin— ¿Creen que haya un espía que le sea fiel a Liam?
—Espero que no, pero tal vez él haya estado durmiendo en el cuarto de la Reina— decía Arisha.
Salimos del cuarto y fuimos al cuarto de mi madre, me tomó un rato encontrar la llave pero finalmente abrí la puerta.
No había rastro de ningún mueble o ropa, estaba exactamente igual.
—Ahora si que no tengo dudas de que alguien nos espía— aseguré.
—Ace, creo que mejor te vas a vivir fuera del Palacio— me dijo Aron—. Podrías estar en peligro.
—.....No puedo.
Salimos del cuarto y fuimos a mi despacho antes de pedirle a los sirvientes que tiraran las bolsas del pasillo. Cuando todos entramos cerré la puerta con seguro y me senté frente al escritorio invitando a los demás a sentarse.
—Los miembros del Consejo han amenazado con rebelarse si el Palacio queda deshabitado— expliqué—. Según los miembros del Tigre Azul, están dispuestos a revelar mi rostro ante la prensa para que todo el país sepa quién los gobierna y también ustedes.
—¡¿Qué?!— exclamó Aras— ¡¿Y por qué coño no lo dijiste antes?!
—......Creí que podría resolver todo esto solo, se supone que soy el Rey y el país depende de mí— respondí avergonzado.
No tenía ni seis meses al mando y aunque el pueblo estaba relativamente en calma la tensión política estaba en las peores condiciones.
—Además....también está el tema de los Tradicionalistas.
—¿Los qué?— preguntó Arisha.
—Cierto, cuando salió el tema, tú estabas hospitalizada por el parto— mencionó Akarin—. Son un grupo que se alzó en contra del progreso cultural, es decir que se niegan a que los niños no sean vendidos como esclavos, a los extranjeros y sus relaciones con nosotros, entre otras cosas.
Ella me miró molesta por no decirle eso antes, pero todo pasó tan rápido que apenas tenía tiempo para mi familia, ese día era el primero en casi dos meses en tenía oportunidad de hablar con todos, incluso Aron había estado ocupado con las hermanas de Nico buscando una solución para ellas.
—Bueno, no vamos a resolver nada lamentándonos— dijo Aras antes de levantarse—. Ya la cagaste ahora resuélvelo.
—¿Eh?
—El viejo ya no está ¿recuerdas?— dijo cruzándose de brazos—. El Consejo no hizo nada cuando el país estaba en crisis y ahora que las cosas se han calmado van a querer apoderarse de nuestro trabajo. Si somos o no los verdaderos herederos no me importa, somos hijos del maldito que nos convirtió en príncipes y tomaremos la responsabilidad.
—Así es, ya no hay nada que nos aleje— sonrió Aron levantándose junto a Aras—. Vamos a darle una lección a esos viejos y a los mortífagos versión árabe.
No pude evitar reírme por su tontería.
—¡Ya está bien de llorar! ¡Vamos a convertir a Oluwa en el país más genial del mundo! —saltó Akarin.
—¡VAMOS! ¡A DEMOSTRAR QUE LOS CINCO SOMOS INVENCIBLES! —gritó Arisha.
Todos reímos ante su locura, sentía que por fin un peso se quitaba de mi pecho.
—¿Saben? Mañana hay junta con el consejo así que hagamos una estrategia para derrotar todas sus malas ideas.
—¡Bien!— dijeron Akarin y Arisha.
—¡Altezas!
Mamá Lúa entró cargando a mi pequeño sobrino Lyonel que bostezaba frotándose los ojos grises iguales a Arisha, su melena negra y rizada era muy similar a la de Ryan e incluso el color tostado de su piel era más parecido al de su padre, sin embargo el enano era tan problemático como su madre a pesar de tener dos meses era más enérgico que muchos niños.
—Es hora de la comida— dijo mientras Lyonel alzaba sus bracitos hacia Arisha—. Por cierto ¿Qué ha pasado en sus cuartos? Escuché mucho ruido.
—Ehhhhhhh ¡Hicimos una limpieza masiva!— exclamó Aron.
—Solo que había algunas cosas difíciles por sacar— aseguró Akarin escondiendo su dedo lastimado.
—Sí y había muuuuuchas arañas— dijo Arisha exagerando haciendo que Lyonel tratara de jalarle el pelo.
Mamá Lúa nos miró seriamente antes de irse lentamente como si nada, pero al llegar a la puerta nos miró de forma macabra.
—Si descubro que rompieron cosas a propósito les daré una paliza monumental— rugió antes de irse dejándonos temblando de miedo.
—La próxima vez decimos que fue un ratón— susurró Aras.
—¿Mamá Lúa le tiene miedo a los ratones?— preguntó Arisha.
—No, pero podemos decir que el miedo nos venció— aseguró.