Luego de que cada grupo se metiera a sus cuartos prácticamente llevamos a Ace a rastras al nuestro. —¿Podemos manosearlo?—me preguntó Zarina. —No. —¡Jooooo!—se quejó—. Si me vas a castigar también entonces hazlo. —Ve a desnudar a su majestad—le regañé—. Luego tendrás un castigo por molestar a tu Ama. ¿Quién pensaría que el Rey de Oluwa sería el sumiso de una mujer? Eso sin duda hubiera sido completamente absurdo en otros tiempos; incluso era gracioso pensar que mi familia quería casarme con Ace como castigo ¡JA! __Flashback__ Desde que tuve uso de razón mi día a día estuvo lleno de trabajos y obligaciones: Modales, canto, baile con sagats*, cocina, bordado, corte y costura; todo para ser una linda muñequita obediente y sumisa que besara el suelo por el que su marido andara. Pero t

