➹Samara Carlsen➷ Siento los párpados pesados a medida que voy abriendo los ojos, la luz blanca cegadora que proviene de la lámpara sobre mí me obliga cerrar los ojos hasta que empiezo a acostumbrarme al exceso de brillo. De mi mente se va disipando la neblina mental con la que desperté, así que mis últimos recuerdos de antes de llegar a este estado aparecen uno a uno en mi mente: la aventura con Morga, nosotras en la comisaría, el abuelo Enzo y, ¡Él despertó! Intento moverme hasta que unas voces llaman mi atención. Una voz masculina poco familiar para mí y, ¿Stella? —Ella es mi amiga, así que vete de aquí. —¿A qué juegas Stella? Te veo muy interesado en la esposa de Aidan. —¿Y a ti qué te importa lo que yo haga, Brendan? No lo pienso repetir, vete de aquí. Sin levantar la cabeza lo

