➹Samara Carlsen➷ —Entonces volvió a la casa y me exigió que le revelará tu paradero, pero yo como la gran amiga que soy no me dejé chantajear y no le dije nada —relata Morgan la forma en que no se dejó chantajear, se recuesta en la silla con una sonrisa orgullosa. —Pero no has dicho con qué te quería chantajear —señala Mary, tomando de su taza de café. —Eso no es importante. No es nada grave. —¿Y no lo amenazaste de regreso? —pregunta Ginebra—. Es que tú siempre tienes algo para amedrentar a la gente. —Ginebra tiene razón, debiste chantajearlo para que no volviera a buscar a Mara —agrega Mary. Hoy, me he reunido con mis amigas para ponernos al día luego de cuatro días sin vernos, ella sí se había reunido, pero yo apenas he salido de la casa de mi tío. Era necesario que no viéramos

