➹Samara Carlsen➷ —¿Ya? —pregunto por milésima vez. Aidan esta vez no arquea una ceja o niega como lo ha hecho las veces anteriores, sino que resopla frustrado por mi insistencia—. Si me lo dices ahora no tendrías que pasar por esta tortura. —No te diré nada. Ahora soy yo quien empieza a irritarse. He pasado las últimas horas tratando de saber cuál es la sorpresa, pero él se niega a revelar algún detalle porque insiste que si me dice algo se arruinaría. —Entonces hablaré con el príncipe, él me dará detalles —amenazo, cosa que no funciona porque sigue en su lugar mientras esperamos a que empiece la ceremonia de bodas—. ¿No dirás nada? —Ya no siento celos del príncipe. Cómo te dije, es mi amigo y hemos limado las perezas. —Al menos no lo amenazaste. Finge mirar a la nada. —¡Aidan! —me

