Y por último habló de mí. Solo había estado con cuatro hombres incluido yo y como me dijo, solo el padre de su amiga y yo habíamos sido muy importantes en su vida y lo que sentía conmigo no lo quería parar de ninguna manera. No quería oír hablar de diferencia de edad, ni de salto generacional, ella era feliz, muy feliz y no quería renunciar a mí de ninguna manera, era mayor de edad y sabía lo que estaba haciendo y con quien lo estaba haciendo.
Intenté hablarlo con ella y hacerle entender que nuestra relación no nos llevaría a ningún sitio, que cuando ella estuviese en el cénit de su sexualidad yo sería un septuagenario y estaría condenada o me condenaría a mí, si es que no me había dejado antes. Pensé que el tiempo nos pondría a cada uno en nuestro sitio y que ella se cansaría de mi en algún momento de su vida cuando viese que no respondía sexualmente como ella me pedía. Su juventud era arrolladora y ya empezaba a tomar pastillas para mantener mi erección porque me costaba recuperarme mucho.
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.Ya llevábamos tres meses juntos, tres maravillosos meses. Le regalé un fin de semana en Formigal en pleno Pirineo Aragonés, fuimos a esquiar, pero realmente no tocamos la nieve, reservé una de las mejores habitaciones en un hotel. Tenía de todo, incluido un maravilloso jacuzzi al que le sacamos mucho partido mientras que por el ventanal veíamos nevar, era idílico. Ese fin de semana como muchos otros, follamos hasta caer agotados, Martina me lo dio todo y cuando salimos hacia Madrid iba rellena de semen por todos sus orificios. Como siempre que la dejaba cerca de su casa nos despedíamos con tristeza, pero sabiendo que en horas volveríamos a vernos.
Pero ese lunes fue diferente. Me extrañó, que no me mandase ningún wasap ni que llegando la tarde me llamase para saber si había llegado a casa y poder pasarse a verme. Su teléfono estaba desconectado y no podía hablar con ella. El martes ocurrió lo mismo, así como el miércoles, estaba asustado, más que nada por si le había ocurrido algo. Ese miércoles cuando fui a comprar esperé encontrármela y que me contase que estaba ocurriendo, pero ella no estaba, no apareció en ningún momento, estaba desolado.
Fue el sábado por la mañana. Llamaron a mi puerta y fui corriendo, pensando que era Martina, pero cuando abrí la puerta me encontré a una mujer y supe enseguida que era la madre de Martina por su gran parecido. Era una mujer guapísima y con un cuerpazo fantástico, aunque no me pude fijar mucho más en ella, que estuviese en mi puerta eran malas noticias, seguro, y un escalofrío recorrió mi cuerpo.
—¿Eres Samuel? Preguntó secamente.
—Si, soy Samuel, ¿En qué puedo ayudarte?
—Soy la madre de Martina, ¿Puedo pasar?
—Claro, dije franqueando la entrada, pasa.
Estaba asustado, tenía cara de pocos amigos, de hecho sus ojos echaban fuego. Dejó una gran bolsa encima de la mesa y se puso en jarras paseando sin dejar de mirarme. Yo la miraba entre el miedo y la curiosidad y le iba a preguntar, cuando, sin esperarlo, me cruzó la cara dos veces, una con cada mano. Me dejó aturdido y de hecho trastabillé hacia atrás intentando no caerme mientras me gritaba:
—¡¡HIJO DE PUTA COMO HAS PODIDO HACER ESO A MI NIÑA, COMO HAS SIDO CAPAZ DE FOLLARTELA SI ES UNA CRIA!!
—¿Una cría? Señora su hija es mayor de edad y puede acostarse…
Otro tortazo me dejó pitando el oído izquierdo. Notaba mi mejilla palpitar de los dos tortazos que llevaba y juiciosamente me puse de lado por si lanzaba una patada a mis huevos, esa mujer estaba fuera de sí.
—¿MAYOR DE EDAD? ¡¡IMBECIL!! ¡¡MI HIJA CUMPLIÓ DIECISEIS AÑOS HACE DOS SEMANAS!! Dijo gritándome a la cara.
—No…no…no es posible, tartamudeé, ella…ella me enseño su DNI y la fecha de…de nacimiento…ella es mayor de edad.
—¡¡ESE CARNÉ ERA FALSO IDIOTA, HASTA UN NIÑO SE HUBIESE DADO CUENTA!! Volvió a gritarme.
Me senté en una silla sin creer lo que estaba oyendo y las consecuencias que tendría en mi vida. Había follado con una menor y tenía una relación con ella, era un pedófilo. Vi mi vida como sería a partir de entonces y me vi en medio de un gran escándalo y en prisión de por vida y solo, terriblemente solo porque una cría me había manipulado con su cuerpo y con un DNI falso. Como pude ser tan estúpido y no darme cuenta de algo tan evidente.
Esa mujer paseaba nerviosa por mi salón. Se masajeaba las sienes y me seguía mirando furiosa aunque parecía haberse tranquilizado algo.
—Por lo que se ve, ese carné se lo consiguió una amiga y lo utilizaba para entrar en las discotecas y bueno…también lo utilizó contigo…imagino…imagino que para que no la rechazases.
Seguía sin creer lo que había ocurrido y aunque imaginaba como se sentiría Martina y lo que debería estar pasando, estaba muy preocupado por mi porvenir. Mi mente imaginaba que en cualquier momento vendría la policía y saldría esposado de mi casa.