A veces es mejor cerrar los ojos.

1211 Words
-¿Porque me la pones tan difícil Alissa?. -me detengo a mitad de la escalera y lo vuelvo a ver. -¿no crees que el rechazo está yendo muy lejos? -Lo único que está yendo muy lejos es tu actuación. -¿Actuación? -Seguirme, buscarme en mi habitación, acorralarme en una pared y en los casilleros. ¿Dime que no eres tan ignorante para pensar que me haces sentir nerviosa o siquiera atraída por ti? -No lo pienso, lo sé. -Te equivocas, tú no eres mi tipo. -Yo soy el tipo de todas. -Exactamente. -digo alzando los hombros y sonriendo. -No entiendo el punto. -Mi punto es que desde que entraste, cada chica que ha bajado y subido por esta o la otra escalera no han dejado de verte.-una sonrisa se dibuja en sus labios.-eres un jugador y crees que todas las pobres e ingenuas chicas de este edificio caerán a tus pies. Vienes a escupir tu basura para que caigan a tus pies y si no lo hacen, solamente te les quedas mirando con esos jodidos ojos azules que lo único que provocan en mi es dolor de cabeza. -Creo que alguien ha leído demasiados libros. -Y alguien  ha leído muy poco. -¿Porque mierda sería ese un problema? -No sabes el poder que tiene una chica cuando lee y conoce los engaños de estúpidos jugadores como tú. -He leído lo suficiente para saber eso. -Lo único que has leído en tu vida debe de haber sido todos los mensajes de las chicas que dejaste tiradas en sus alcobas. -No me conoces. -Ni quiero hacerlo Harrison, deja de insistir y buscarme que me incómoda que tu hermana pueda enojarse. -una risa exasperada brota de su garganta. -Así que es por mi hermana.  -No. -digo alzando la voz y atrayendo varias miradas. -Es por ti. Te conocí el domingo y de inmediato me viste como tu próxima víctima, es completamente estúpido que me persigas para escupirme tu mierda. -Te ves tan sexy cuando te enojas. -¿Lo ves?.-me volveré loca un día de estos. -Solo dije la verdad. -Basta. -exclamo exasperada. -Bueno, tu ganas. -¿Cómo dices? -Digo que tú ganas, no volveré a molestarte. -Gracias. -digo dando media vuelta. -Si... -Sabía que no sería gratis. -digo girando nuevamente. -Tienes una cita conmigo. -Tienes sentido del humor, que gusto.-le digo entre risas. -No es broma. -borro la sonrisa. - solo una salida y verás que no soy lo que piensas. -¿Porque? -Porque quiero salir contigo. -¿Porque? -Porque si y ya. -No es una respuesta. ¿Por qué yo? Hay muchas chicas que puedes cogerte y dejar. -Es cierto. -¿Entonces? -Quiero una cita contigo. -¿Pero porque?  -Tu lees libros ¿no? Al ver un libro por la portada no sabes de que habla o trata, ni siquiera sabes si te va a gustar el contenido. -Si... -digo cruzándome de brazos. -Quiero leerte. -sube un escalón. -saber quién eres en realidad y antes de que digas porque. -dice poniendo los ojos en blanco. -simplemente porque sí. -No quiero salir contigo. -Puedo convencerte. -Sí, quiero ver eso. -Lo verás. -Claro. -digo rendida. -Mañana iremos a la biblioteca. -¿Porque? -Tenemos un trabajo que terminar ¿no? -Es cierto. -Hasta mañana entonces. -Adiós. -le digo mientras subo las escaleras. Antes de entrar en la habitación, me tomo un momento para respirar con normalidad y analizar la pelea que tuve con el posible seductor de esta universidad.   Debe cree que me va a conquistar con su arrogancia y su estupidez pero en lugar de causarme un efecto amoroso, me da náuseas.   Entro en la habitación y me dirijo al armario, tal vez un baño de agua caliente calme este malestar que me causo ese raro. -¿Todo bien?. -Zoe asoma su rostro por encima del libro. -Sí. -asiento un poco. -la verdad... -digo mordiendo mi labio inferior. -no sé qué hacer. -¿Por? -Hay un chico que me está volviendo loca y no sé cómo librarme de él.-cierra su libro y me observa detenidamente. -loca en el mal sentido. -¿Es mi hermano?. -su pregunta me toma desprevenida. -estaba en la terraza cuando los vi a los dos. Puedo asegurar que hizo lo de siempre. -frunzo el ceño. -te persiguió y te pidió una cita. -tomo asiento en mi cama sin despegar la vista de ella. -todos los movimientos de mi hermano los conozco, no es algo nuevo lo que está haciendo. -¿Qué debo hacer? -Por lo que veo eres su presa y mi hermano es bastante intenso cuando la chica lo rechaza. -No quiero ser presa de tu hermano. -Es complicado librarse de él. -¿Entonces solo debo dejar que siga intentando llegar a mí? -No caigas en su juego porque el siempre ganara y trata a toda costa de mantenerte alejada de él. -Será imposible ya que mañana vamos a terminar el trabajo de literatura. -Mañana intenta lo más que puedas ser indiferente, yo te ayudare. -dice sonriendo. -él no jugara contigo. -siento un poco de alivio al escuchar eso. -De acuerdo.-tomo mi pijama y me dirijo al baño; aunque estoy un poco más tranquila por lo de mañana,  el baño me relajara completamente y me hará dormir.   Lavo mi rostro y me observo en el gran espejo frente a mí, justo atrás mío aparece una chica castaña que me resulta un tanto familiar y solo entonces me doy cuenta que es la chica de la otra noche. -Tu eres Alissa ¿no?. -la vuelvo a ver. -gracias por lo de la otra noche. -¿La otra noche? -Tú me ayudaste a salir del coche ¿no? -Ah no, yo... No fui yo. -Ah perdona, es que tu rostro es el único que recuerdo. Me llamo Roxanne.  -Un placer. -Te doy un consejo Alissa. -la observo atentamente. -aléjate de él... -me sonríe y sale del baño. ¡j***r! No es la primera vez que escucho eso en estos días...   Salgo directo a dormir con la esperanza de olvidar todo; al cerrar los ojos, me vienen imágenes de mi hogar y la calidez que él me daba, las calles tranquilas junto a sus vecinos que a todos conozco, a la anciana de la esquina de nuestra calle que era como mi abuela, siempre me invitaba a comer, también recuerdo a la señora Jenkins, perdió a su hijo unos años atrás debido a un cáncer, siempre la visitaba para contarle todo sobre mi día incluso si mi día no era bueno, se lo decía.  Extraño mi hogar aunque deseaba salir de la rutina, especialmente de mi madre con su estúpido papel de buena persona pasando por alto que nunca fue buena conmigo.   Me levanto de la cama y salgo a la terraza para tomar aire, la luna se ve hermosa y me tomo un momento para admirarla.. -Oye. -Jason esta abajo. -¿Qué haces aquí? -Olvidaste tus apuntes de literatura en la biblioteca. -Ah, ya bajo. -No, no. Yo subo por aquí. -frunzo el ceño y niego frenéticamente. -descuida, no es tan alto. -Por favor..-su voz me da un cosquilleo raro en el estómago.-¿ese es el plan para conquistar?-se acerca a Jason con el ceño fruncido y sus manos en las bolsas de su chaqueta negra, sus botas suenan cuando chocan en la acera. El reloj de la mesa marca la 1:30 a.m. y estos dos juegan a perros rabiosos bajo mi ventana. Los vuelvo a ver una vez más y Harrison ya está frente a Jason. -Alissa ¿quieres que suba?. -Harrison voltea su rostro hacia mí en busca de una repuesta y su mirada solo muestra una cosa... ¿Celos?
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