AUTOR. —¿Eres que? —, lo escuchaba y no lo creía. Eran fuertes declaraciones que fueron aglomerando una y otra percepción del por qué se acercó a ella. Sus ojos se empañaron, su corazón se rompió al descubrir que había sido utilizada. Le dio todo a ese hombre, se entregó a él por completo porque creía que su amor era sincero, no obstante, todo era falso, solo estaba cumpliendo con una misión. —Mi amor por ti es sincero—, dijo con los ojos aguados —Te juro que te amo Ana Paula, que todo lo que te dije es cierto, eres la mujer que amo y la cual amaré por siempre—, le agarró el rostro entre sus manos, afirmó su frente con la de ella. Iba a convencerla de su amor, iba a demostrarle que la amaba con el alma, pero Ana Paula lo empujó desde el pecho. —¡Me usaste!, ¡te acercaste a mí solo para

