Después de que ella se fue, después de haber escuchado y sentido en su mirada que ya no lo quería más en su vida, que su corazón se lo había entregado a otro, Milo Davis, o más bien Maikop Sansón se inclinó y cubrió su rostro con ambas manos. Era inaceptable para él que, ella lo hubiera olvidado en tan poco tiempo, se rehusaba a creer que amara a ese hombre cuando hace no más desde dos meses que decía odiarlo y despreciarlo, pero cuando recordaba su mirada, cuando remembraba aquellas palabras dónde se escuchaba tan segura, el corazón se le apretaba. «—¿Empezar de cero? —, sonrió —Yo ya no puedo empezar de cero Milo, o más bien, Maikop, ¿Sabes por qué? —, mirándole a los ojos confesó —Porque ya no te amo. —Ana Paula, no digas cosas que no sientes, se que estás herida y lastimada por esto

