Capítulo 4- Un atajo

2027 Words
-¡Rayos! ¡Rayos!- Harvey abrió los ojos, sin entender muy bien lo que estaba pasando, a su lado Mae hablaba con gran rapidez, apenas entendía lo que decir, su acento británico hacia mas dificil entenderle, paso sus manos por el rostro, tratando de despertarse- ¡nos hemos dormido! perdimos horas de viaje- fue lo unico que entendio, mientras tanto el la miraba fijamente, aun trataba de asimilar lo que pasaba- qué esperas, conduce- le ordenó.  - buenos días para ti también- contestó con voz ronca, pasó sus manos por el rostro tratando de quitar cualquier indicio del sueño, aún se sentía pesado por el descanso- tenemos que desayunar antes de seguir- suspiró, a pesar de todo estaba tratando de mantener la compostura.  - no estamos para eso, hemos perdido tiempo- Mae seguía alterada, buscó su teléfono y miro la hora, se habían retrasado dos horas. Miró más atenta al teléfono, le pasó por la mente llamar a su amiga Becka. - me acabas de despertar de la peor forma, aún estoy asimilando lo que haré así que no he desarrollado mi humor vespertino, por tu bien es mejor que tenga algo en el estómago, empezando por una gran taza de café- interrumpió su pensamiento.  Guardó silencio, aprovecho el momento para escribir: " Hola Becka, soy Mae, estoy bien, a salvo, necesitaba salir de ese lugar, sé que necesitan respuestas, pero aun no estoy lista, por favor no digas nada sobre mi". Un mensaje corto, pero con eficiencia, sabía que Becka guardaría el secreto, esto la haría estar más tranquila cuando pensara en ella. Harvey terminó conduciendo hacia un restaurante de la ruta, en lo único que podía pensar era en un taza de café.  Mae estaba molesta, tenía hambre, pero no lo diría, prefería mantener su postura de enojo, era orgullosa, pero esta vez el hambre hacía que fuera más testaruda.  El lugar estaba vació, para ser justos era muy temprano, a penas se estaba asomando el sol, ambos se sentaron en una mesa, uno frente al otro, no demoró para que la mesera, una mujer madura con sonrisa agradable los atendiera.  - una taza de café y un par de wafles- pidió Harvey-¿qué pedirás tú?- preguntó  a Mae, no contesto- creo que eso es todo. Ella evitaba mirarlo al rostro, quería estar devuelta en el camino, esto solo era más tiempo perdido.  Harvey estaba muy relajado, al inicio de la mañana se había alterado un poco, pero luego fue entrando en su modo de relajado. En cierto modo le parecía gracioso el enojo de Mae, aquello hacía que sus mejillas se enrojecieron y se viera muy tierna. Se dio cuenta que la encontraba tierna, de inmediato le ordenó a su mente que borrase aquella información.  Un tiempo después el desayuno estaba listo, olía excelente, aún más cuando se está hambriento. Mae se le antojó el desayuno de su compañero, lo miró por inercia, ella podía decir una cosa, mientras que su estómago otra,  saboreaba aquello, Harvey se dio cuenta, sonrió con picardía, este sería un buen momento para fastidiarla.  - está sabroso, creo que son los waffles más sabroso que he probado- dijo mientras volvía a introducir un trozo a su boca, Mae se sintió avergonzada y apartó el rostro, dio un gemido de satisfacción al comer- ¿querías? creo que queda un poco- le ofreció.  - no, gracias- era mas que obvio que quería, su boca se estaba haciendo agua con solo mirarlo. Estuvo muy cerca de salir victoriosa de este duelo de orgullo, su estómago la traicionó emitiendo un fuerte sonido, si tenía un poco de imaginación podrías jurar que gritó "comida" - bien- Harvey le pasó su plato, aún tenía un waffle- de casualidad iré al baño, tal vez cuando vuelva no este mi waffle en el plato, pero no me enojaré- luego de esto se levantó y fue al baño, sabía que faltaba mucho para llegar a su destino, lo conveniente era tener algo en el estómago.   Mae le causó gracia aquello, luego de pensarlo unos minutos tomó el waffle, Harvey tenía razón, era el mejor Waffle que había probado. Justo al terminar el último bocado, Harvey aparece, como si hubiese estado esperando aquello (así había sido, desde una esquina se había mantenido observándola), sacó dinero de su billetera, la puso en la mesa.  - es hora de irnos, conozco un atajo, nos ahorrará un par de horas.  - gracias- admitió Mae una vez en el carro, Harvey no dijo nada solo sonrió- lamento haberte gritado esta mañana.  - creo que no era el único que necesitaba algo en el estómago para cambiar Harvey empezó a conducir por su atajo, no recordaba muy bien las calles, hacía mucho tiempo que no conducía por esta área, buscó en su dirección por la aplicación de maps, finalmente la aplicación le indicó por dónde tomar.  - ¿estás seguro que es por aquí?- Mae notaba que cada vez más se alejaban de zonas  urbanas a zonas rurales, apenas veía algunas casa, estaban en pleno bosque,  empezó a asustarse, ¿qué tal si Harvey era un demente? ¿estaba segura con el? tal vez un poco tarde para entrar en esta paranoia, pero el miedo es impredecible, todos los documentales, películas sobre asesinos en series vinieron a su mente, quería salir de allí- detén el auto, este no es el camino- dijo con firmeza, Harvey la miró, estaba confundido, en su mente no había pasado que Mae se estaba asustando, sí le era extraño que cada vez que se iban adentrando en el atajo las casa eran pocas, y tal vez estaba algo desorientado, pero no le había pasado por la mente que para Mae era algo aterrador. Estaba tan enfocado que no pensó que aquello parecía sospechosamente macabro.  - estaba seguro que era por aquí, eso es lo que dice el maps- le entregó su celular, Mae lo toma casi temblando, aún pensaba que Harvey le haría daño, miró la aplicación, el tenía razón, aquello marcaba como destino Luisiana, y según esto, iban por buen camino. Mae guardó sus comentarios, prefirió estar en un lugar más poblado para decidir qué hacer, mientras tanto le pedía a Dios que Harvey no fuera un demente.  - creo que estamos perdidos- dijo Harvey- regresaré.  - ¡No! no podemos perder más tiempo, según esto, si sigues nos estaríamos ahorrando tres horas de viaje.  - pero estamos perdidos, no sé con qué nos encontraremos más adelante.  - es un riesgo que debemos tomar- No le agradaba la idea, pero era cierto, era mejor avanzar que retroceder. Para ella era más fácil perder a Harvey en Luisiana que en Nueva York, el sabía donde vivía allí.  El recorrido por aquellas calles desiertas eran escalofriante, Mae supo que no podía estar más tiempo callada, sino el miedo la consumiría.  - ¿hace cuanto no pasas por aquí? - debo confesar algo, nunca había conducido por aquí.  - dijiste que conocías un atajo.  - sí, no he conducido, pero he pasado, de chico mis padres nos llevaban de viaje por carretera por la mayoría de estados, hace mucho que no venía a Luisiana.  - eres un demente, no puedes decir que conoces algo si no estas seguro. podemos estar perdidos, ¿qué tal si el auto se avería? estaríamos varados, sin ayuda... Llama a tu padre, tal vez el te guié en la ruta.  - si tuviera su número... espera, aunque lo tuviera, seria la ultima persona a la que llamaría.  - oh, problemas... -contestó con sarcasmo, lo que hizo que Harvey enojado le brindara una mirada de desagrado.  - creo que merezco algo de respeto, desde el momento que subió a mi auto he tratado de ser cortés, no la he juzgado por fugarse, tendrá sus razones, así que no juzgue mis problemas- Mae supo que aquello era delicado, con vergüenza guardó silencio.  Para Harvey el tema de su familia era delicado, no le gustaba compartir con nadie que su madre había muerto y que su padre los había abandonado.  El silencio cada vez fue más denso, parecía que ni siquiera el viento estuviese presente, Harvey miró nuevamente a Mae, ella estaba asustada, no comprendía qué pasaba. El auto se detiene abruptamente, Harvey intenta volver a encenderlo, pero no lograba hacerlo.  - suficiente, no me quedaré aquí- Mae salió del auto molesta y aterrada, fue valiente salir de allí, Harvey intentaba encender el auto, pero no había reacción, el auto empieza desprender humo, el bajó asustado, mientras que Mae había empezado su caminada hacia ningún lugar en particular.  - ¡oye! esperá, ¿a donde iras?- Intentó ir tras ella, pero no podía dejar el auto allí.  - lejos de ti- gritó - puede ser peligroso, uff- bufó mientras que miraba su auto desprender cada vez más humo, por alguna extraña razón Mae miró hacia el auto, se dio cuenta que no era normal aquello, Harvey no tenía ningún plan malévolo, así que regresó a ver si podía ayudar- estaba en perfecto estado- dijo Harvey abriendo el capó, el humo los inundó, haciendo que ambos tosieron. Mae apenas sabía de autos, ni siquiera tenía licencia de conducir.  - es muy grave- pregunta mientras Harvey miraba el motor - no - sacó su celular intentando buscar señal- no hay señal... creo que es algo de la batería, tal vez falta de agua- ella expiró frustrada.  - lo que nos faltaba, estar varados en medio de la nada- se recostó al auto, Harvey se dio por vencido, no podía hacer nada con aquello, estaba convencido que era la batería.  - lo siento, juro que el auto estaba en perfectas condiciones- el se recostó junto a ella- el escape no esta saliendo como quieres.  Harvey era un joven sensible, algo rudo en apariencia, pero por dentro era sensible, comprensible, intentaba ver el lado bueno de las personas, eso era lo que su madre siempre le había inculcado. Su apariencia ruda había venido de los golpes de la vida, pero por dentro seguía siendo aquel chico de valores. - en realidad está bien, de hecho nadie en todo el mundo sabe de mi localización, eso es un punto a tu favor.  - algo positivo- sonrió, tal vez era la primera vez en el viaje - ¿cual es el plan?- él estaba pensando en muchas, cosas, como por ejemplo en su abuela y hermana, pensó que estaba lejos, sin saber en qué lugar estaba, ¿qué tal si le ocurría algo? ellas quedarían solas. Debía salir de aquí.  - debemos salir de aquí- fue lo único que salió de su boca, se incorporó, buscó dentro del auto sus documentos personales.  - ¿a dónde iremos? no sabemos cuánto falta para llegar a algún pueblo.  - es mejor caminar que quedarnos aquí, no sabemos si estamos en peligro- aquello le pareció curioso, nunca pensó que Harvey fuera un chico miedoso.  - bien, iré contigo- tomó sus bolsa- de todas maneras había pensado caminar- el asintió.  Antes de empezar el trayecto, la brisa empezó a correr, los cantos de las aves empezaron a inundar el pleno bosque, como arte de magia un camión se acercaba a ellos, ambos se miraron con gran sorpresa.  Un hombre de mediana edad, conducía el camión, los observó con la misma sorpresa que ellos a él, luego miró el auto, como si estuviese analizando la situación.  - ¿qué le pasó al auto?- su voz era ronca, Mae dedujo que se debía al cigarrillo que llevaba en la boca - creo que es algo de la batería.  - ah- respondió cortante, mientras seguía consumiendo su cigarrillo.  - ¿hay un pueblo cerca? - preguntó Harvey - no- volvió a contestar cortante.  - ¿usted va a ese pueblo? - sí - Ambos se miraron algo frustrados.  - ¿alguien allí nos puede ayudar? - sí- ya frustrada, Mae no se mantuvo más callada.  - ¡Señor, cree que nos pueda llevar hasta allá!- el hombre río, cómo si estuviese esperando aquella pregunta.  - claro que puedo, es mas puedo remolcarlos hasta allá, suban al auto.  Fue un alivio, era como si la brisa hubiese traído a ese hombre. 
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