Eleni había llevado comida para un mes, sin embargo, no contaba con que una ola de mareos y vómitos la azotaran durante esas semanas que llevaba ahí en medio de la nada. Así que prefirió ser encontrada y salir de su encierro para visitar al doctor Reynolds, su salud cada vez iba peor. Entonces fue cuando salió que vio una cara que no creía volver a ver, sonriendo con una malicia que la erizó. —Hola hermanita, volvemos a vernos. * —La tienen. Y con eso el corazón de Leonardo se volvió arrítmico, su lado humano se peleaba con el animal tratando de volver a la normalidad. El dolor y la rabia lo dominaban. Si le habían hecho daño a ella o a su cachorro... ¡Los mataría de la forma más bestial que pudiera! Él entendía que Eleni estuviese como había estado antes de que huyera por su emb

