Félix Cuando dijo que podía parar si ella lo pedía, lo dije en serio. Porque esta vez no quería arrasar con todo, no quería tomar decisiones que la abrumaran, solo quería quedarme con ella un poco más Sentí su respiración mezclarse con la mía, lenta y tibia, su frente estaba apoyada en la mía me dio una calma extraña, casi peligrosa. No era el tipo de cercanía a la que estaba acostumbrado, no era impulso ni conquista, era algo más profundo. Acaricié su brazo con mi mano derecha bajando lentamente hasta su espalda y ella no se apartó, así que fue todo lo que necesité. Deslicé la mano apenas por su cintura, con cuidado, como si incluso el movimiento tuviera que pedir permiso, su cuerpo respondió acercándose un poco más, no fue dramático, solo fue sutil y aun así lo sentí. —Azzurra… —

