Adriana El silencio que quedó después de la llamada de Félix fue pesado, casi denso. Caminé hasta el vestidor cuando Theo guardó el móvil, pero yo ya no estaba realmente ahí. Las palabras Isabella, Marco y Roma se repetían en mi cabeza como un eco que no sabía cómo apagar. Theo se detuvo de golpe frente a mí y me obligó a hacerlo también. —Mírame —pidió con suavidad, tomando mi rostro entre sus manos— No voy a permitir que nadie te haga daño, Adriana, nadie y mucho menos voy a dejar que vuelvan a separarnos. — Lo miré, intentando sostener su mirada, pero el miedo me traicionó. —Theo… —tragué saliva— No sé qué esperar ahora —Mi voz tembló un poco— Isabella volvió… y tú y ella… tuvieron una historia, estuvieron juntos, no creo que en esos cuatro años que estuvieron juntos no hayas

