Capitulo 41

1412 Words

Theo No me gustaron sus palabras, no desde el primer segundo en que dijo la palabra lindo. No era inseguridad —o eso me repetía— era algo más primitivo, más visceral. La idea de que otro hombre la mirara con interés, con intención, me apretaba el pecho de una forma que no recordaba haber sentido antes. Esa noche, cuando la casa quedó en silencio y la tuve entre mis brazos y supe que no era solo deseo, era necesidad. Adriana encajaba contra mí como si siempre hubiera pertenecido ahí, como si el mundo entero se acomodara cuando la rodeaba con el brazo. Mis besos fueron lentos y deliberados, no había prisa. Mis manos memorizaron su piel como si temiera olvidarla. —Eres mía —le murmuré entre caricias suaves, no como una orden, sino como una verdad que necesitaba decir en voz alta— Sie

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