Repartiendo reportes

3413 Words
  —¡díganme ahora mismo! —les sorprendió la directora que ya estaba frente a ellos con el balón en la mano y una expresión que la hace ver temible, una verdadera bruja—¡quien de ustedes fue el responsable de romper la ventana rota! —les alzo la voz estricta y un poco fuerte la directora de pelo n***o con algunas mechas grises acompañada del guardia de seguridad del lugar. —¡Yo no fui! —dijeron los cuatro por inepcia sin pensar ni siquiera lo que decían, todos querían librarse de esa situación. Pero ya no había nada que pueda resolverlo. —¿enserio? —la directora los ve con cierto socarronería y burla —entonces. ¿este balón paso volando por arte de magia y rompió la ventana? — molesta saca el balón de una bolsa. —bueno. si lo imagina puede ser posible— cerro la boca ver la cara de la directora. No sabía ni lo que estaba diciendo — lo siento, si fui yo—admitió disculpándose — estábamos practicando y no controle mi fuerza y rompí la ventana, lo siento— hizo una leve referencia con la cabeza, pero apenas notable. ella trataba de quitarse ese hábito, pero le era muy difícil. —yo también lo siento tome. la espero el viernes sin falta— le entrego un papel junto a la pelota de fútbol —espero que esta vez no haya ningún accidente—se alejó del grupo cuatro. —¿qué es esto? — examino el papel cuando visualizo que había desparecido leyó todo lo escrito y soltó resignada enterándose de se ganó castigo.                                                                      Pasillos del edifico "A" —¡llego tarde, llego tarde, llego tarde, llego tardee! — dice la chica de pelo ondulado dirigiéndose hacia el salón con mucha prisa. Estaba a punto de entrar al salón. Pero se asustó cuando vio salir alguien del salón. Exhalo más tranquila de que solo se tratara de una compañera de clases. Esta le hiso señas con la mano para que entrara al salón a tomar asiento antes de que llegara el profesor —gracias Valeria ¿el profesor tiene rato que llego? — pregunto en cuanto se sentó. Valeria es una chica callada que comparte con ella en raras ocasiones pero que le es agradable. —No. Llego hace unos cinco minutos. — le informo mientras se sentaba su lado —Natalia no olvides tacharte en la lista— —buena idea. Quizás ni cuenta se dé. ¿paso la lista? —Valeria negó con la cabeza. se levantó disimuladamente y se dirigió al escritorio para tachar su número de lista que esta remarcado con equis y lo rayo con el lápiz que estaba al lado de la carpeta. Y se volvió a sentar justo antes de que el profesor llegara y atrapara en su travesura —¡por poco! —respiro aliviada. —ya llegué. Siéntense todo el mundo y continuemos con la clase— siguió con la clase asignada. pasaron entre risas y quehaceres escolares el tiempo asignado para esa materia —ya termino la clase pueden retirarse—todos salieron del aula a paso calmado mientras el profesor Ordena que sus libros y pertenencias en su maletín — excepto usted Natalia— la chica detuvo su caminata —ni crea que no me di cuenta de que tacho su número de los      inasistentes del día de hoy— Camino cabizbaja dándole la cara al profesor —lo siento. Yo pensé que no se daría cuenta— —esto es suyo— le entrega un papel doblado por la mitad —sé que ya es costumbre tuya llegar tarde y con este ya tendrías dos reportes; pero creo que no debes esperar otro reporte natalita— Ella camina en silencio fuera del salón aun con la duda de cómo se dio cuenta de que tacho su número de lista. Vio que el profesor se escapaba del salón con todos sus documentos así que se apresuró a abrir el papel —espere profesor Héctor. ¿exactamente que es un castigo? — lo ve de manera inquisitiva El profesor ignora la pregunta —el viernes después de clases lo descubrirá Natalia, mucha suerte, la necesitaras— le dio una última mirada antes de irse dejando a la chica de pelo ondulada dubitativa y perdida en sus pensamientos.                                                                       En la cafetería. —¿en verdad hiciste eso? —puso cara de sorpresa Sophia. Esta se encontraba en la cafetería del instituto. ha pasado casi toda la hora que le resta antes de entrar a clases. —si. el gato estuvo convulsionando por un buen rato—contaba el chico rubio de ojos azules imitando los movimientos de felino —pensé que se moriría—  —¡es que solo a ti se te ocurre darle vinagre a un gato! —lo decía en tono autoritario pero un poco falso por ser tomado en broma. —que te puedo decir Sophia; tenía seis años cuando paso eso. Pero si, el gato Parecía poseído—se ríe al recordarlo. —y dime Andrés ¿el gato se murió? —pregunto en un tono un poco triste. El chico negó tranquilizándola —por poco, le tuve que dar agua para que no se transformara en cualquier cosa— exagero con la situación Andrés. —¡eres un loco! —lo imita ella riéndose también — Andrés—  —¿Qué? —le pregunto mirándola fijamente. La de trenzas le mira cara. Tiene un poco de helado en su mejilla izquierda. Contuvo la risa, parecía una adulta riéndose de un que se embarro de helado en todo el rostro —Andrés, tienes chocolate en la mejilla descuidado— —¿si? ¿Dónde? —se pasó la mano por todas partes de la cara menos en donde era. —más arriba Andrés—le indicaba dulcemente. —¿aquí? —la chica negó — ¿es aquí? —señalo otra parte. —no. Allí no es—ya le estaba alterando la situación. Se puso le puso más cerca. Más cerca de lo que ya estaban. Estaba nerviosa, pero no se lo daría a entender. Respiro profundo para tranquilizarse — yo te lo quito— le dijo acercándose a su rostro. —S-si— tartamudeo un poco. Siendo sincero. Ese mínimo segundo que le quito la mancha del helado fue una eternidad para él. Se había perdido en su lindo rostro que vio muy cerca del suyo. sobra decir que le detallo ¡hasta las pecas! —Sophia—la llamo sin despegar su mirada de sus ojos. —dime Andrés—dejo de hablar cuando sus ojos con los de él se quedaron viendo fijamente, había muchas cosas que decir en esa mirada profunda… —¡Que están haciendo! —se le acercó un chico hacia la mesa de ellos. Ambos se separaron asustados a su dirección. —¿de qué hablas pedro? —pregunto Andrés con una expresión irritada. —¡ibas a besar a mi chica! —le reclamo. Sophia rodo los ojos —no soy tu chica. cuantas veces quieres que te lo repita— cada vez que pedro salía con eso sentía unas ganas de que ser invisible y desaparecer de la vista de todos —ya han pasado dos años pedro. Por favor Madura— —y los que faltan Sophia—le dijo no tomándose enseria el tono de fastidio de la chica que a su parecer la hace ver más apetecible e interesante—¿Qué estaban haciendo? —interrogo. —no estábamos haciendo nada —le respondió de mala manera Andrés. —no te preocupes Sophia—se interpuso entre ambos. Miro a Andrés con desafío—aléjate de ella Andrés. sabes de sobra que la quiero para mí— El rubio lo vio anonado y un poco avergonzado. «¿el Qué pensó que hacíamos? »se preguntó a sí mismo. Sintió un poco de pena. Si no fuera por pedro quizás la fuera besado. —Deja de molestar pedro. agradezco que te preocupes por mí, pero no necesito tu ayuda— —descuida mi amor no me molesta ayudar— la agarró del brazo jalándola en dirección fuera de la cafetería. —Suéltame pedro. Estoy hablando con Andrés— se resistía a su agarre, pero este seguía firme en su brazo arrastrándola. —Suéltala—agarro a pedro por el brazo izquierdo con algo de fuerza obligándolo a detener su movimiento — ¿sabes cómo la ayudarías? Si te vas y nos dejas en paz —sentencio firme. Este apretó la mandíbula —¿me estas corriendo? —soltó el brazo de la chica de trenzas y enfrento al rubio con actitud desafiante —parece que no estas informado con quien estás hablando. Si me da la gana me quedo o me voy— —no me importa— contesto y Pedro lo vio con una sonrisa congruente —estas equivocado; yo no te estoy corriendo —agrego para sonar menos molesto. No era su estilo —solo te estoy pidiendo que te vayas y la sueltes, respétala por favor— —¡y si no lo hago que! —se mostró confiado. quiso enfrentarlo, pero Andrés lo supera en tamaño eso lo hacía enojar aún más. —creo que no va ser pacifica la manera en la que tenga que hacerte hacer que lo hagas pedro— lo ve Andrés entrecerrando los ojos, para el Sophia era intocable. no dejaría que la obligue a hacer que ella no quiere. la cafetería se llenó murmullos y ruido en general. Siempre cuando había una pelea o un encontronazo se formaba y había un tumulto de personas que se le reunían alrededor para presenciar el momento. —allí viene la directora— se escuchó que grito alguien. En ese instante las personas se empezaron desplazar del lugar. —¿Qué sucede? ¿Por qué este alboroto? — pregunto la directora. —directoras treis— se apuró a hablar la de trenzas —El solo me estaba defendiendo. Todo es culpa de pedro— La directora los ves de manera indefinible —¿cuál pedro? no veo a nadie aparte de ustedes— —¡Que! —Andrés se giró buscándolo con la mirada. Estaba en lo cierto el salió huyendo de la escena del “crimen” «tremendo cobarde» lo insulto en su mente. —Me dijeron que usted inicio. — —¿Quién le dijo eso directora? —le pregunto Andrés levemente molesto. Un guardia de seguridad. De hecho, él fue el que me aviso. Tome muchacho, espero que no reciba otro —le entrego un papel. —pero yo no... — Lo interrumpe la directora —el lugar será en el…— —espere— intenta hablar Sophia —él no tiene la culpa— —deje de interrumpir jovencita— interviene otra vez la directora después de anotar su nombre en una carpeta —continuo… será el viernes después de…— —¡Es sorda o que! — le alzo la voz fuera de sí Sophia —el no hiso nada. ¡no puede callarse y escuchar por una vez en su vida! — la chica estallo, Andrés había estado callado pero debido a la fuerte impresión abrió los ojos como platos.  la directora estaba molestísima, Sophia al darse cuenta de lo que hiso se llevó una mano a su boca inmediatamente «¡que hice!» exclamo en su mente. Ambos se quedaron perplejos con lo que había dicho la chica. Uno estaba sorprendido y la otra molesta —tome señorita — le extendió el papel —los espero a los dos el viernes, y usted señorita. Tenga respeto con la gente mayor o al menos educación— se alejó del lugar dirigiéndose a otro edificio llenando el lugar con el sonido de sus tacones chocando contra el piso. —¡Que acabo de hacer Andrés! —se recostó en ambas sillas del comedor con los ojos aguados. Se estrujo un poco los ojos para eliminar las lágrimas que amenazan con desparramarse sobre sus mejillas —me desconozco. No me creía capaz de estallar así como lo hice— —Tranquila Sophia— le sobaba las manos comprensivo sentándose a su lado — después de todo ¿qué tan terrible puede es un castigo Sophia? — trataba de tranquilizarla. Aunque el por dentro sabía que los castigos eran pensados para mala conducta como Jackson. No para ángeles como ella y el —sí. ¿Qué tan malo pueden ser? — le dijo animándola a ella y a la vez a el mismo. Se escuchó unos gruñidos junto a una persona quejándose. Ambos voltearon a ver al apersona y no se esperaban que fuera erick quien hiciera esos gruñidos. —¡Excelente, castigo! — El chico de pelo con una gorra colocada en su cabeza ladea la cabeza a la izquierda. Noto a Andrés sobándole las manos a Sophia que estaba llorando. Se le acerco a paso lento —¿Qué paso Andrés? ¿Por qué Sophia tiene esa cara? — La de trenzas negó con la cabeza para que no le prestara atención —descuidad erick, no es nada grave. ¿a ti que te paso? Vienes quejándote— El pelirrojo cambio su expresión de preocupación volviendo a ocupar la expresión que ocupaba. Una expresión de molestia y de irritabilidad —La directora me dio un castigo— —¿a ti también? —interrogo el rubio. —¿Cómo que también? Ustedes. ¿también están castigados? — Ambos asintieron—¿a ti porque te castigaron? —dijeron a la misma vez. Erick se rasco la nuca nerviosa —Por nada en especial— aun con decir eso no se salvó de la mirada intensa de ambos queriendo saber.   .   .   .   .   .                                                                              Escena retrospectiva Recién Había salido de la clase que le correspondía. caminaba muy alegre por los alrededores felizmente comiendo una banana. lo habían aceptado en el equipo de basquetbol, el número que usaría seria el cuatro y ya tendrían un plan para la clase de química. ¡Que hermoso está el día! ya no había lluvia. estaba el día medio nublado y soleado y no lo agobiaba el agobiante calor del sol. Es justo como el día le encantaban que estuviera, un ambiente templado. Tiro la concha de banana hacia un pote basura cercano sin percatarse de que cayó al piso. ya se dirigía hacia el pasillo, hasta que un ligero o más bien fuerte grito lo saco de sus pavimentos mentales. —¡AAAAAAAAH! — Se voltea al oír el grito seco. Seguido un golpe. Es como si todo estuviera en cámara lenta. La directora piso la cascara de cambur que al parecer no cayó al cesto de basura. Cayo redonda la piso desparramando todos los papeles que cargaba por todo el lugar. No sabe porque razón. pero se empezó reír. Creo que era por los nervios que sintió de repente —¿la ayudo? — La directora suspiro pesado para estar más tranquila y no decir nada que después se arrepentiría.  Se puso en cuatro para ir recogiendo cada uno de sus papeles. El chico lo ayudo con algunos, pero la gran mayoría los recogió ella. De entre sus papeles saco uno en especial y le pego en la frente un papel sin decir ni una palabra. Después del shock inicial. El pelirrojo Volvió en si quitándose el papel que traía en la frente. parece que era para el viernes —¿que será esto? —empezó a leer el contenido.                                                                                      Fin del flashback —Es por eso que me dio el castigo, y yo que estaba muy contento el día de hoy. “La felicidad dura poco”—expreso lo último de forma poética causando la risa del rubio que lo escuchaba —¿tú qué piensas de eso Sophia? — —Que desconsiderado eres erick ¿a qué persona en este planeta se le ocurre no ayudar a alguien que se cayó por su culpa? —exclamo la de trenzas. —Me llamaban—hablo el chico pálido de ojos verdes acompañado de Kaori. Vienen de la cancha y decidieron pasar por el comedor para cortar camino al salón que les tocaba —¿en verdad No me llamaron? —pregunto extrañado. —No bruto, quién te va estar llamando, fue solo tu imaginación— lo convencía Kaori. —Yo pensaba que la telepatía era mentira— dijo erick con voz invariable, pero con cierto toque de sorpresa— pero ahora lo creo, y no se equivoca— ve a Jackson disimuladamente. —¿Qué hacen? —pregunto Kaori. — Nada. al parecer tenemos castigo pasado mañana— le informo Andrés. — ¿Y por qué están castigados ustedes? —se arrastró una silla para quedar en frente de Sophia el de ojos verdes —yo fui castigado por que me quedé dormido en clase—recordó con tranquilidad. —Es obvio— la de pelo corto hacia memoria de lo que dijo Jackson —Eso fue el primer día de clases. solo a ti se te ocurre quedarse dormido en plena clase— —Ya recuerdo— la acompaño Sophia también recordando dicho día. —Entonces nos veremos, también estoy castigado— dijo decaído el pelirrojo. Kaori ve a todos confusa con la mirada expectante. La de trenzas se removió un en el asiento —Erick se ganó el castigo por hacer caer a la directora— explica más calmada —y nosotros por algo estúpido, en realidad no sabemos por qué el castigo— —No mientas Sophia— la interrumpe erick —debiste haber hecho algo. Te tuvieron que haber sacado de tus casillas. Esa es la única manera de que haya desastre— —Solo le dije la verdad en la cara— su tono era débil pero seguro —no era la mejor manera. Pero eso es lo único que hice— La de pelo corto la vio con diversión —me fuera gustado estar allí. Quien te viera. Con cara de ángel, pero con humor de demonio— decía con voz cantarina —a mí me castigaron por romper una ventana— Se le unió al lugar la de pelo ondulado. —hola chicos — —hola naty—dijeron todos al unísono —¿Qué hacen? —pregunto curiosa. —Contando lo que nos pasó a todo el día de hoy— le contesto Andrés por todos —¿acabas de salir de clases Natalia? — —si. Off. Mi cerebro está agotado— exagero un poco al mismo tiempo que se sentaba bruscamente en una silla al lado de Jackson. Todos rieron por la expresividad de gestos de ella —¿alguien sabe lo que es un castigo? — —otra más — exclamo Jackson —niña. ¿Qué hiciste? — Natalia abrió la boca en un perfecto circulo. Denotando asombro —no me digan que ustedes… ¡también están castigados! — —Eso significa que estaremos juntos ¡es un alivio! — la de trenzas abrazo a la de pelo ondulado —Natalia ¿Por qué estas castigada? — La de pelo ondulado la abrazo aún más. Ocultando su rostro solo dejando ver sus ojos. Titubeo en decirles —nada en especial. A ese profesor no le caigo bien —mintió creíble. Las miradas se arrojaron sobre ella. No los convenció su escueta respuesta. Esta se encogió más en su lugar —¡llegaste tarde! — afirmaron todos al mismo tiempo. —¡no sean crueles! —su tono de voz era grave y los miro ofendida —sí. Fue por eso ¿tan obvio es? — dijo lo último más bajo. Pero eso no impidió que escucharan lo que dijo y que Todos asintieran a la pregunta —la pregunta era retórica, ¡no tenían que responderme! —alzo un poco su cuerpo del abrazo de Sophia un poco dolida y ofendida. El chico de ojos verdes soltó una carcajada sin culpa. Le parece graciosa la situación —ustedes le dan mucha importancia a esto. No es para tanto —Jackson trata de quitar el drama con su actitud de tipo relajado —yo he estado miles de veces allí. y no es tan malo— Todos decidieron creerle. Pero aun así tenían sus dudas. Solo quedaba esperar hasta ese día. Faltaban dos días para el viernes.  
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