Salon de castigo

3285 Words
Pasaron casi dos días y llego el día "tan esperado" todos se encontraban esperando que tocara el timbre para ver a que se enfrentarían. Esta es la última clase del día. Durante ese día no pasó nada anormal. Excepto para Kaori, Sophia y Natalia. Estas pasaron una hora antes ayudando a la de pelo corto a limpiar el cuarto donde se reúne el equipo de futbol para cumplir l condición que le puso Jackson cuando la dejo entrar al equipo. Cada materia dura de una a dos horas como máximo y entre cada materia un receso de veinte minutos a quince antes de continuar las clases. La hora del almuerzo es de las doce de la tarde has la una y media. Es decisión de los estudiantes ver si compran su comida en la cafetería o si traen su comida. Cada año se compone de tres secciones. La A, B, C. los profesores se especializaban en dos áreas. Así que sin problemas se encargaban de dos materias. Todas las secciones chocan entre si algunas materias para agilizar el aprendizaje y aprovechar el tiempo de estudio, por ejemplo: Un alumno de la sección “C” puede compartir máximo cinco materias por semana con la sección “A”. La directora treis es directora del lugar. Es la que tiene más tiempo desde que se fundó la escuela y la persona en la que confían los dueños que por cierto tiene dos hijos estudiando allí. Esa escuela contaba con una seguridad muy buena comparada con otras en la zona, contaba con doce guardias de seguridad y cámaras puestas estratégicamente. La zona queda muy cerca de residencias del mismo nivel de seguridad asiendo el lugar más seguro. Cerca de la escuela queda tres canchas del mismo instituto, cerca de una de las canchas un hospital independiente que mantenía un convenio en caso de accidentes Una piscina de modelo Sara con dimensiones de 9,22x3. Aproximadamente veintidós metros. Solo es usado para clases de natación. Los horarios que se toman en cuenta son de siete de la mañana hasta las cinco como máximo, hay días en el que el horario se ve de distintas maneras, ya sea por alguna falta de algún profesor. O clases con horarios intercalados. Son las tres con cincuenta y cinco minutos. Cinco minutos para terminar el día de clases. —tres—contaba los segundos la de pelo corto con la vista puesta en el reloj de pared— dos, uno—sonó el timbre. —Mañana reviso los que quedaron pendiente—la profesora a cargo de la clase guardaba meticulosamente sus útiles en su cartera —que pasen todo un buen fin de semana— —igualmente—respondieron los alumnos. — ¡por fin! — exclamo contenta Kaori —nos vemos el lunes— —Esperen un momento— hablo la profesora revisando la carpeta —tengo entendido que ustedes seis. Kaori Yamamoto, Sophia Hernández, erick Miller, Jackson Gómez, Andrés Jones y Natalia reyes tienen castigo después de clases— les recordó convencida. —claro que no— negó Natalia —¿me cree capaz de recibir un castigo? —dijo sonando convincente —claro que sí, con lo tarde que llega— Andrés se tapó la boca entendiendo la situación. —¡Andrés! —dijeron molestos. —lo siento— se rio captando la situación. —buen intento Natalia, pero no funcionara, síganme todos —la profesora los guiaba hacia el edifico “B”. raramente todos se mantenían siguiéndola en silencio.  Ya en el edificio los llevo a una pequeña puerta cerca de los baños. En cuanto la puerta se abrió llegaron unas escaleras muy angostas. Tanto así que tenían que bajar uno por uno siguiendo una fila. —¿Qué es este lugar? —pregunta erick intrigado. —Es un sótano— la docente lo pensó un poco más— quise decir que lo fue Ahora solo se mantiene por patrimonio sentimental— El pelirrojo ve el lugar inexpresivo. Una buena limpieza no le caería mal a este lugar —¿Qué vamos a hacer en este lugar? — —Eso no lo sé, eso lo sabe la directora. — —Profesora Maurys— intervino el chico pálido de ojos verdes —La otra vez que estuve aquí solo estuve que estar callado. Al parecer por que fui el único y se necesitaban más manos para hacer algo en este lugar— explico. —Si. Eso es porque tu solo no ibas a poder. Pero hoy hay suficiente ayuda—le contesto a Jackson poniendo un pie fuera de las escaleras. —¿se puede comer aquí? —pregunto Natalia pidiendo en su mente que sí. Se saltó el almuerzo de lo nerviosa que estaba. —Por supuesto, solo que en silencio— contesto simple; Vio por el rabillo del ojo que Natalia salto de emoción. La vio con ternura y cariño. Esa chica era como una niña. —¿Aquí se permiten animales? —la imito preguntando esta vez el rubio. La profesora puso cara de asombro y susto —definitivamente no. ella es alérgica a los animales, y si la despiertan…—se calló ignorando lo que estaba diciendo caminando en silencio. Todos miraron a la chica de trenzas para que dejara afuera a su querido gato. Le hicieron una señal para que se quedara atrás de para dar chance de no ser descubierta. La de trenza asintió en respuesta. Atraso un poco su paso para quedarse un poco más atrás de ellos. Con cuidado abrió su cartera poniendo al gatito en el suelo, que por cierto era un gato r**a azul ruso. la chica lo dejo y se fue, pero antes de poder dar siquiera el primer paso el gato la seguía maullándole y pegándose a ella.  —Lo siento Shadow— se agacho a su altura acariciándolo. Este se pegaba a ella ladeando la cabeza a un lado —no puedo llevarte así que nos vemos después del castigo— el gato le maullaba aun siguiéndola. Sophia enternecida lo abrazo un poco dándole varios besitos —¡oh, qué lindo eres! te prometo que después de que termine veremos el canal de animal planet— le dio un beso en su cabeza y se fue corriendo hacia los otros. La de pelo corto volteaba buscando rastro de la de trenzas. La vio llegar caminando a paso rápido —Sophia, ¿dejaste al gato bien oculto? —le susurro. —sí. lo vendré a buscar después que salgamos —le dijo un poco triste. —No te preocupes Sophia. Ese gato. es el gato más inteligente que he visto—la animaba Natalia. Y no lo dice en vano. Sophia sube fotos del gato haciendo cosas raras y que te ponen a pensar que si realmente los gatos nos entienden. El pelirrojo rodo los ojos vagamente —si es verdad es un gatito encantador —dijo en un tono arisco «es un gato traidor. solo se porta bien para conseguir atención. Gracias a ese peludo he tenido que limpiar varias cosas de la sala» pensó irritado. «Ese gato es un manipulador» compartía la misma opinión Andrés con erick, pero sin atreverse a expresarlo en voz alta «cuando estoy cerca de Sophia para hablarle me rasguña, ¡te Odio shadow! Eres un pulgoso fastidio.» —es verdad. apoyo a Erick, que persona no ama a shadow— le costó formar una sonrisa que no delatara su profundo odio al gato. —Ya llegamos, aquí es —hablo la profesora. Mostro un lugar oscuro, con mucho espacio, un poco Viejo y con la apariencia de tener el poder de producir eco, había algunas telarañas. Parece que era un salón de clases pues aun conservaban pupitres. —¡QUE! —dijo sorprendido el de ojos verdes examinando al igual que los demás el lugar. Ahora que hace memorias. Él se quedó en la primera puerta. Que por cierto la habían pasado hace tres minutos. Es más. El ni siquiera le dio mucha vuelta a examinar el lugar. No había salido de ese cuarto a investigar. Ni por lejos pensé Que fuera más espacioso —yo nunca había pasado de La primera puerta. ¿es aquí realmente? — —Eso fue porque fue el único que recibió castigo— le recordó la profesora — pero como hay mucha compañía. Supongo que la profesora los utilizara para otras cosas— Sophia no dejaba de ver el lugar con algo de asco y con la vista un poco nublosa y no sabe a qué echarle la culpa, Si a la falta de luz y aire o a la revuelta de pensamientos que tenía en sus pensamientos —¿sabe cuánto duraremos aquí? —pregunto con voz afectada. La profesora sostiene la puerta y le indicaba con la mirada que entraran. Espero a que todos se entren para responderles la pregunta —estará aquí aproximadamente una hora, pero depende de ustedes. bueno los dejo. Nos vemos la semana la siguiente semana —cerró la puerta y la siguió un eco estruendoso.  Apenas cerró la puerta la profesora verifico su reloj de mano. eran las cuatro y cinco. la directora no tardaría en venir. «Pobre chicos» pensó. La directora los explotaría con la limpieza. Más aún porque tendría que quedarse treinta minutos más allá de su horario. —Veo que somos los invitados de especiales— expreso con notable sarcasmo el pelirrojo pasando un dedo por el escritorio —¿desde cuándo no limpiaran esto? — exclamo limpiándose el dedo lleno de polvo. Kaori se mantuvo una mano en su bolsillo parada al lado del escritorio—no esta tan mal. El sótano de mi abuelo está peor—  se sentó en el pupitre, pero sonó un sonido fuerte.  —PRUFFF!—  sonó el pupitre apenas la chica de pelo corto se sentó en él. Su cara se puso rápido de un color rosado —N-no fui yo— El rubio alzo una ceja vacilante —has eso en otro lugar— —No fui yo fue la silla— se excusaba. Pero aún sentía las miradas de todos en ella —de verdad fue la silla— las miradas vacilantes de ellos seguían —saben que, no me importa— se cruzó de brazos. Aparentado desinterés. La de pelo ondulado examinaba el lugar con curiosidad —en este lugar hay mucho eco— vio un pequeño agujero en la pared. Se acercó al hoyo y murmuro varias palabras. De inmediato fueron repetidos los sonidos por el eco. se emocionó un poco. —te acompaño— se paró del pupitre Sophia imitándola susurrando varias cosas y dejando ver el efecto que le era devuelto. Ambas disfrutaban de ese pequeño y corto pasatiempo. Natalia vio unos libros viejos en un estante —¿Qué será esto? — abrió un estante cerca del hueco de la pared. Le llamo la atención un libro súper grueso. Intento levantarlo, pero como era tan pesado que cayó al suelo levantando cierta nube de polvo. De inmediato todos se taparon la nariz y los ojos. —¡Natalia! — la de trenzas se abanicaba con la mano tratando de quitar el polvo —no toques más nada— y como si se tratara de una niña la agarro por el brazo alejándola de la montaña de libro. Esto debe tener mas de un año que no lo limpian —hey ¿qué tienes? —erick se le acercó al de ojos verdes. La de pelo corto lo ve hacer caras raras—quita esa cara estúpida Jackson ¿Qué pasa? —le pregunto desde su pupitre. El de ojos verdes negó con la cabeza Pero aun así trata de disimular los gestos de su cara —nada, solo que hay mucho polvo, y el polvo me hace, me hace…— —¿Te hace que? — pregunto impaciente Kaori. —Estornudar— termino de decir. Su cara se contorsiono. señal de que iba a ser un gran estornudo. —¡Sálvese quien pueda!— dijo Sophia corriendo detrás del chico. todos se alejaron y se escondieron. —¡Ahhh, AHHHH! — relajo un poco su expresión facial. Respiro más relajado tomando aire de nuevo aparentemente ya no estornudaría. Todos estaban a la esquina del salón. La de pelo ondulado fue la primera en acercarse —creo que ya se le quito—después de eso segundos decidieron acercarse. —¡qué alivio! —dijo más calmado, hasta que sintió otra vez picazón en su nariz inesperada —¡AACHUUUU, ACHUUU, ACHUUUUUUU!— todos estaban arrodillados tapándose lo oídos, peor fue el sonido cuando retumbo con el eco, al fin el sonido paro — mucho mejor— Volteo a verlos —¿qué les pasa? Ya se me paso el estornudo — —será que…—la de pelo corto puso una falsa cara de serenidad— ¡CASI NOS DEJAS SORDOS! —le grito alterada. —no es para exagerar— le restó importancia volviendo recostar su cuerpo en la silla. —claro que sí, ¡casi nos rompen los tímpanos— dijo en el mismo tono, pero más grave erick. —chamo. ¡Qué pulmones tienes! —se destapo los oídos el rubio. las dos chicas todavía se estaba tapando los oídos. La primera que verifico que era “seguro” fue Natalia — Sophia, ya paro—dijo. Con eso las dos se destaparon los oídos y se dirigieron hacia el causante molestas —más te vale controlarte Jackson. Aun soy joven para perder mi percepción auditiva— Jackson las vio fastidiado. Para el solo fue algo leve. Estaban exagerando— por favor. que quieren que haga cuando viene, viene. No puedo evitarlo— —Buenas tardes alumnos— entro la directora con su pequeña cartera y como siempre y es habitual en los docentes una carpeta donde está la lista o nombres de los alumnos dependiendo la sección. —por favor tomen asiento—  — Pruff! — salió un desagradable sonido en cuanto todos se sentaron en lso pupitres. La de pelo corto los vio con sorna mientras ladeaba una sonrisa de satisfacción —vieron, les dije que no fui yo. son las sillas— expreso triunfante. La directora hizo caso omiso a la situación. Se paró enfrente del escritorio. Pensó en colocar su cartera en dicho escritorio, pero denegó la idea. Demasiada suciedad para soportarlo, saco de bolso una pequeña bolsa transparente que coloco en medio del escritorio —entréguenme sus teléfonos ahora— todos se levantaron si mucho animo a dejar sus aparatos excepto Natalia que no poseía uno. —¿Por qué nos quitó el teléfono? — pregunto la chica de pelo corto. —Ha pasado que estudiantes en vez de ponerse a limpiar se han instalado en su teléfono, y yo no voy a estar dispuesta a extender mi estadía en este instituto— después de que todos le llevaran sus teléfonos cerro la bolsa hermética y la guardo en su cartera —se los entregare cuando haya pasado la hora de su castigo; se estarán preguntando. ¿qué están haciendo aquí? — todo dieron un fuerte sí —están aquí por su mala conducta — algunos giraron los ojos cosa que le causo un poco de gracia a la susodicha —el joven Jackson puede decirle con detalles. Con esta va ya cuatro veces que para aquí. él tiene experiencia en esto — —Las veces que estuve aquí nunca pase de la primera puerta así que; creo que esta vez no se para que estoy aquí directora — le informo Jackson. —Bueno… entonces será una buena oportunidad para usted. La próxima vez que venga usted guiará a los otros que los acompañe y les explicará lo que se hará— el chico de ojos cruzo los brazos en el pupitre con lo que le dijo la directora —principalmente Los trajes aquí porque no hay que ser adivina para saber que esto necesita una buena limpieza, ese va ser su trabajo el día de hoy. Van a limpiar este cuarto. Al frente de este cuarto hay los instrumentos de limpieza necesarios para eso— —¿Qué vamos hacer exactamente? —le pregunto Sophia lo más educada posible. No quiere ganársela de enemiga. Haría como si fuera olvidado el asunto anterior. —Todo. Desde barrer, sacudir el lugar, eliminar las telarañas, y pasar un trapo y pasar la mopa por el piso— se escuchó un murmullo como queja. E lugar está muy sucio y solamente pensar en limpiar les molesta —¡No hagan ruido! — les dijo en un tono alto tapándose los oídos, el eco del lugar es muy fuerte para sus sensibles oídos —tienen compañía suficiente con para terminarlo en una hora— —¡Una hora directora! —se quejó el rubio —¿es posible? ¿y si no podemos terminarlo en ese tiempo? — —Tendrán que quedarse más tiempo— soluciona tranquilamente —Ah! Se me olvidaba decirles algo importante y que deben cumplir. Son tres cosas en total— empezó a enumerarlas con los dedos —Primero; tienen que permanecer callados y no hacer ningún ruido. Como ya vieron el lugar al ser bajo tierra y el tiempo que no se usa el eco es fuerte—todos asintieron viendo a Jackson amenazadores —segundo; si vuelven a entrar aquí más de seis veces serán expulsados, me sorprende que el joven Gómez no esté expulsado ¿Cuántos castigos ha recibido? ¿cuatro? — —No. He estado cinco— la corrigió el de ojos verde —esta es mi sexta vez aquí directora—    —Imagínense. Más de lo que esperaba —hablo irónica — y por ultimo; si llegan a incumplir las otras dos reglas anteriores les añadiré otra hora a su castigo así que, tiene que hacer lo asignado. yo no voy a estar detrás de ustedes — guardo la bolsa con los dispositivos en su cartera y empezó a caminar hacia la puerta —Voy a estar en una de las primeras puertas cerca de las escaleras. Es el lugar más limpio— acoto sin interés alguno —traten de no hacer ruido y tengan en cuenta que, si veo algún desorden, alboroto o incluso no terminan este cuarto. Recuerden que Pueden pasar más tiempo—todos tragaron un poco incomodos y nervioso, el lugar no era agradable para quedarse más de lo esperado —dicho esto. Solo esperen que sean maduros y se concentre en lo que vinieron a hacer—cerró la puerta. Luego de varios minutos en silencio el primero en levantarse fue el rubio—¿y ahora qué? —dijo aburrido   —Pues repartirnos los quehaceres, no hay de otra— se levantó también la chica de pelo corto —quiero informar algo. No me encargare de las telarañas. Fuera de eso, cualquier cosa que me toca estará bien —aclaro. —Por qué no lo decidimos con piedra papel o tijera— propuso Sophia. —No por favor, soy malísima en ese juego— se quejó Natalia. Todos aportaban ideas para repartirse los quehaceres excepto el pálido de ojos verdes que ve con aburrimiento el lugar hasta que visualiza en uno de los huecos de la pared una botella de vidrio de color verde — tengo una idea. Qué tal si…— todos se callaron esperando la propuesta del pálido que les daba la espalda —qué tal si… lo decidimos de esta manera— se dio la vuelta enseñando la botella un poco llena de polvo que coloco encima del escritorio con una sonrisa divertida y juguetona.     
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