—Que si voy a ir a la cena familiar con mi novio. —Sander se corrigió, ¿novio? Ella tenía novio, pero después de lo que le había dicho, se tiro novio nuevo.
—Pues es el mes que viene ¿cierto? Ahora sintió la responsabilidad de saber más de ese hombre, quien sería digno de probar los labios de aquella bella mujer. Aunque tampoco pudo pensar mucho, porque un Bum gigante le invadió el pecho con un dolor de corazón gigante, que escondió en su mente con la excusa barata de >
—Madre ahora estoy un poco ocupada, llámame más tarde, un beso.
Sindy con rapidez soltó el teléfono y le colgó el teléfono.
—Necesito pedirte un favor Sander.
—¿Que es Sindy? si es dinero creo que tengo algo guardado en una cuenta de ahorros. Añadió con sarcasmo
—No es eso, necesito que te hagas pasar por mi novio por un par de meses.
Sander Era Nagasaki e Hiroshima y Sindy la bomba nuclear que acabaría hasta con la última neurona del cerebro del chico. Ahora dudaba entre reírse del júbilo o llorar de la puntada dolorosa que ahora invadía en su cabeza.
—Pues ahora no se responderte. Porque me duele mucho la cabeza, mejor vamos al hospital. —Sindy pensó que era muy insensata haciéndole aquella pregunta con respecto a su familia, además el chico presentaba malestar, ahora sí que debían ir al hospital.
—Si vamos, vamos, espera que vuelva a encender el carro, si te duele algo más avísame.
—No eres doctora ¡Ja!
—No hagas esos chistes esta grave de salud. Sindy se puso rígida como aquella mujer que nunca confía en nadie.
—No creo que me esté muriendo—Interrumpió Sander sin ninguna cortesía.
—Deja lo tonto…
Encolerizada ella puso su pie en acelerador y puso rumbo al hospital, ahora estaba conduciendo bien, el carro no daba brincos y las marchas las hacía con exactitud, cosa que impresiono a Sander. —Que bien Morena, conduces bien. Pensaba que no sabías.
—No es eso, sino que no lo hacía desde hace mucho.
—Pues entonces pondré mis manos aquí. —Sander bajo la mano izquierda a la palanca y la puso con cariño encima del puño cerrado de la chica. —Por si se te olvida algún cambio
Sindy miro de reojo al chico. Con una sonrisa pícara.
Surcaron la ciudad en menos de diez minutos, y después de algunos semáforos ya estaban en la enfermería del hospital, Sander recibiendo sutura y Sindy tomándose algunas pastillas a las cuales era medicada, cosa que no le podía faltar, mientras que Sander tenía a una enfermera cortando pelo encima de él, para después poner la sutura, el miraba a la chica en el otro extremo de la sala, ponía atención y disimulo, la chica estaba ahora más relajada después de la pastilla. Cosa que no le gusto a Sander y frunció el ceño. El doctor hizo acto de presencia y después verifico la herida del chico, le dio una orden a la enfermera, podía poner la sutura con normalidad, solo era un corte, gracias al efecto de un milagro no había sido una fractura o un golpe mortal.
Ahora Sindy se debatía en porque había dicho, lo de hacerse pasar por su novio, ¿en qué pensaba? ¿Cómo pudo meter la pata así? Pidiéndoselo en otro momento tal vez hasta le agradara la idea, pero lo había soltado como una bomba, ahora qué pensaría el chico de ella. lo más seguro era, que pensara, en que era una loca que andaba pidiendo favores a extraños, y no un favor cualquiera, sino el de hacerse pasar por su novio, para que la familia no crea que la niña pequeña de casa, no ha sabido llevar la vida, y que no se iba a quedar sola por el resto de su vida, como una solterona y vieja, pero peor quedaba con lo que Sander podría pensar de ella, una loca, aprovechada, y vejestoria que anda por la vida desmayándose. Y por causas de esos desmayos, las personas salían afectadas.
Tanto bululú en la mente de la chica, que no le quedo momento para pensar en el beso que casi se da con el Sander. Estaba tremendamente distraída, tanto que ignoro a Sander que llego por detrás de ella y se paró con los brazos cruzados detrás de la fémina. Y tosió para que supiera que él se encontraba allí.
—¡Sander! Qué bien ya estas mejor, pero ¿es seguro que estés parado después de la sutura? —Si no pasa nada pero… —El chico miro el bolso de Sindy que colgaba en su brazo— Dame tu bolso. —Sindy no entendía a lo que se refería.
—¿Por qué quieres mi bolso? —Sander se cansó de tanta palabrería y le arrebató el bolso, sin tener cuidado.
—Esto es lo que estaba buscando… —Del bolso saco una tableta—. Te estas medicando. —Dijo con voz afirmante. La chica miro a Sander con algo de enojo, después le arrebato la tableta de la mano y la metió de nuevo al bolso.
—Me equivoque. —Dijo ella.
—¿No entiendo que dices? La chica que se iba a ir pero Sander se puso en su camino.
—Déjame pasar Sander, me quiero ir.
—No, no sin antes revisarte con un médico. La chica intento pasar por un lado de Sander, pero el estiro sus brazos y la capturo con delicadeza agarrándola de su estómago.
—Suéltame Sander no me agarres así, no me gusta. Sindy estaba toda encolerizada, el chico que creyó que era distinto a los demás, se estaba comportando como el resto de patanes.
—No primero debemos ir a que te veas con un médico, o si no, no te ayudare con lo de hacerme pasar por tu novio. —Las palabras del chico esta vez fueron más estrictas, no pensaba en ceder.
—No quiero ir a un matasanos, además estoy bien. Sindy buscaba una excusa para salir de la escena.
—Te estas medicando unas pastillas, que Dios sabrá de donde salieron, además te están haciendo daño. Sander cio que la chica estaba más calmada, y la soltó de sus brazos.
—No me estoy medicando, además si no quieres, le pediré a otro que se haga pasar por mi novio. —Sander soltó una risa sarcástica.
—Mira morenita, también se cosas de ti, —Ella frunció el ceño.— así que no me intentes amenazar, al final la única que perderás serás tú. —El tono soberbio de Sander encendió la chispa de la ironía en Sindy.
—Tú tampoco me puedes amenazar. Dijo ella
—No lo estoy haciendo.
—No quiero hablarte —Sindy le aparto la mirada y se cruzó de brazos
Ese puchero digno de un bebe, le pareció lo más agradable del mundo de parte de Su morenita, tenía que admitir, que enojada, Sindy se veía el triple de bonita.
—Está bien no lo hagas, pero entonces te cargare hasta el consultorio.
—No lo harías, no montarías ese numerito.
—¿Me estas retando? —Sander puso su más icónica sonrisa.
Sindy empezaba a ver como Sander se ponía más pesado con el tema de médico. Unas dos o tres pastillas para el estrés no le iban a hacer nada, en comparación a lo que haría si no las tomara, además los desmayos solo eran por cansancio. Todo se iba a solucionar con algunas horas más de sueño.
—Solo es cansancio—respondió ella como excusa para salir de aquella embarazosa situación.
—No, no lo es, son las pastillas, debes verte con el médico, aprovechemos que estamos aquí, y te revisas. —Sindy le dio el beneficio de la duda a Sander, viendo a su alrededor, vio un montón de gente que estaba siendo atendida por los médicos.
—Hay demasiada gente y debo hacer arreglos para la tienda, entiéndeme Sander.
—Tu salud es más importante que una tienda.
—Pero hay mucha gente.
—Te acompañare. —Sonaba tentador para la chica.
—Pero… —intento decir Sindy, pero fue interrumpida por Sander.
—Ni peros ni peras, tu salud primero. Sander tomo la mano de la chica, y la guio hasta la sala de espera donde estaban los otros pacientes, a esperar para tener una consulta con el médico. Sindy estaba asombrad, se dejó convencer por Sander y además descubrió que tomaba unas pastillas, hasta donde llegaría este hombre. Hasta la luna si él quisiera, no había algo que le impidiera, no hacer lo que el dictara.
Cruzaron el pasillo y la sala de espera se dejó ver, había cuatro personas por delante de la chica. Algunas bancas estaban libres así que Sander se aprovechó y sentó a la chica en una y en la otra se sentó el. Cruzado de brazos y con la pierna derecha para arriba y para abajo, como si no supiera esperar. Sindy lo miro un par de veces, era lindo, todo lo que estaba haciendo por ella, no lo había echo nadie en el mundo. Ni sus amigas, ni su familia. Y hasta se veía lindo enojado, como si estuviera haciendo un berrinche. Se veía hasta tierno, pensando en cosas, mientras los otros dos pacientes pasaban a la consulta.
La chica lo veía y se reía un poco, como una ricilla burlona, pensando en ¿Qué estaría pensando él? Sander la miro y no dudo en preguntar si se estaba burlando de él.
—¿Te estas burlando mío?
—No para nada, solo pienso algo gracioso.
—¿Y qué es eso tan gracioso si se puede saber?
—No lo puedes saber, es cosas de chicas.
Eso puso más enojado a Sander, ella estaba pensando algo de él, y no se lo quería decir. Además ¿porque estaba haciendo eso? Si le gustaba Sindy pero tampoco era para tanto. Debía esperarla a que saliera de la consulta y además hacerla más favores, y ella se comportaba tan mal con él. Las casa como son, y él no estaba pintando nada allí, pero ya no la podía dejar sola, había dado su palabra, tenía que cumplir o quedaría como un payaso.
—¿Y porque debes hacer que alguien se haga pasar por tu novio, es tan importante esa cena para tu familia? Pregunto Sander.
—No es por eso, es porque… —Sindy dudo en responder.— Es difícil de responder. Sander inclino la cabeza y frunció el ceño.
—ay dios, eres demasiado complicada.
—¿Como que complicada? ¡Explícate! La chica sintió que la estaban insultando, y no dudo en refutar su respuesta.
—lo que quiero decir, es que debes tener un rumbo claro de para dónde vas y donde quiero estar. Sindy dejo de hablar y pensó en la respuesta de Sander. Pasaron el resto de pacientes y ninguno de los dos pronuncios ninguna palabra. Se quedaron entretenidos en cada uno de sus celulares, Sindy viendo algunas publicaciones de moda, mientras que Sander conversaba con su socio.
Sindy no pudo evitar ver de reojo la conversación tan emocionada de Sander con su socio, y hasta en un momento pensó, en la enorme posibilidad que le estuviera escribiendo a su novia. Para comprobar si el chico, tenía a una susodicha pareja, tuvo que empezar a espiarlo disimulada mente. Primero puso su teléfono a un lado de la pierna de Sander, para disimular cuando le mirara. El chico estaba totalmente entretenido en la conversación tanto que se olvidó que estaba con Sindy. Ella vio un poco por encima de hombro del muchacho.
De reojo pudo ver la inicial de un nombre, con la letra erre > las calamidades se presentaban en la cabeza de la joven mientras pensaba en esta sospechosa inicial. El chico se levantó con parsimonia a buscar un vaso de agua, Sindy se echó para un lado, esperando que él no hubiera visto que le estaba espiando. >
El chico regreso, pero se sentó a espaldas de Sindy. > pensó la chica en su cabeza. Ahora estaba de espaldas no podía saber lo que estaba escribiendo, y los más importante con quien. Sindy no se iba a quedar con la sensación de que Sander estaba chateando con alguna Morena explotada, no lo toleraba y entonces puso sus rodillas en la silla, y se encaramo en el asiento. Paso por encima de los anchos hombros del muchacho, ahora podía ver con total libertad. Mas su libertad, duraría poco, pues el doctor Grito: —El siguiente— Sindy se asustó y sin dejar que Sander la viera, se volvió a sentar con normalidad, calándose las miradas de los otros pacientes que la venían con interrogo.
—Sindy—Dijo Sander por encima de los hombros de la chica.
—¿Qué pasa? Pregunto ella.
—Te toca, tienes que verte, con el médico.
Sindy haciendo caso sin quejarse, agarro su bolso y camino hasta la puerta del consultorio, pensaba en aquella sospechosa inicial. Aunque no se iba a rendir hasta conocer el nombre de la chica, no mejor dicho, la mujerzuela que le intentaba sacar dinero al pequeño Sander.
Sander vio que la chica de sus sueños estaba siendo obediente con él, Dios le había regalado el paraíso. Ahora lo que le inquietaba era la conversación que estaba teniendo con su socio, ya le habían mandado varios mensajes, por wathsapp acerca de este problemilla, un problema sobre una de las manufactureras de la industria textil, cosa que en el pasado, ellos habían pasado por alto, y que ahora venía a presentarse como un retraso para el nuevo calzado.
Socio tenemos problemas. Visto 19:07
¿Qué paso socio?… Visto 19:08
La manufacturera está fallando, debes regresar a Pamplona para arreglarlo. Visto 19:09
Sander regresa rápido a Pamplona, después volverás a donde estas. Visto 19:10
Tienes que volver a Pamplona el jueves por la tarde, a más tardar, los insumos no están en orden. Visto 19:10
¿No lo puedes solucionar tú? Visto 19:11
Me temo que no, tú eres el accionista mayor. Visto 19:12
No puedo ocuparme yo de todo también tengo que administrar la nueva tienda, y las ventas aquí están muy bien como para irme ahora. Visto 19:13
Si… Lo sé. Pero debes regresar o si no perdemos la industria. Visto 19:14
Entonces partiré el miércoles, en la mañana para Pamplona nos vemos allá. Visto 19:15
Te Espero aquí, para que resolvamos todos los problemas de la empresa. Visto 19:16
Nos vemos allá en unos días socio. Visto 19:17
Bueno que tengas buen viaje hermano, nos vemos aquí. Visto 19:17
:V :D :P Visto 19:17
Deja la tontería es serio. Visto 19:18
Está bien voy en camino. Visto 19:19
Sander estaba convencido que tenía que volver a la ciudad de Pamplona para resolver el problema con la industria textil, pero antes debía encontrarse con Sindy para asegurar su bienestar los próximos tres días que estaría fuera del condado. Así que esperaría a que ella saliera de la consulta para decirle lo acontecido. Él estaba más emocionado que antes, la chica de sus sueños ahora estaba haciéndole mucho caso, las cosas no podían ir mejor para Sander.
Entonces la chica salió del consultorio, y se acercó a Sander, ella tenía cara de preocupación y el chico no dudo en lanzarle la primera pregunta.
—¿Que te dijo el doctor?
—Me receto unas pastillas, y me mando a hacer algunos exámenes de sangre. —¿Pero estarás bien con eso? Sander alzo la ceja derecha.
—Si estaré bien, ahora vámonos quiero ir a casa, me siento muy cansada. —Ella no pudo evitar ponerse a la defensiva y lanzo órdenes fugaces al chico.
—Bueno vamos.
Sander siguió al pie de la letra las indicaciones de Sindy, la llevo en su auto, esta vez el conduciendo, compro en la farmacia algunas pastillas y una ampolleta que necesitaban, condujo con la velocidad y seguridad de un chofer de bus y la agilidad de un piloto de fórmula uno. La chica se sintió cómoda en el asiento del auto, y recostó su espalda y relajo sus hombros un poco. Su mirada estaba perdida entre los altos edificios que tapaban las nubes y el sol, como titanes que traían tragedia. Pensando en cosas.
El muchacho atento a la bella mujer sentada a un lado de él, pregunto el destino para el cual la llevaría, pero Sindy no quería ir a su casa aun. La estaba pasando bien, a pesar de que estaba en un hospital, pudo sentir un pequeño calor, más mínimo que una pizca de sal, pero que la hacía salir de la rutina. Las cosas ya habían cambiado en la vida de la diva del piso cinco del centro comercial. El chico que llego de la nada con cajas y con la ropa sucia, apestoso a sudor y con el cabello desordenado. Ahora conducía unos de los autos más caros del mercado, con unas gafas de sol, que lo hacían ver como Antonio banderas, su perfil perfilado y pequeñas facciones de barba lo hacían lucir masculino pero irresistible.
La chica no había respondido para donde la llevaría Sander. Pero el sin perder tiempo paro el carro de golpe y lo estaciono a un lado de la vía, justamente en el arcén. Donde no le estorbaba a ningún otro conductor.
—Oye Sindy, voy a tener que regresar a Pamplona. —Ella frunció el ceño y se puso rígida.
—¿Porque? —las pulsaciones de Sindy ahora estaban a diez mil por segundo, la había cagado era una pregunta directa, el as de la hipocresía no serviría ahora—. Digo te han surgido problemas, —Dijo como quien tira la piedra y esconde la mano, esperando que no se viera el interés de parte suya.
—Pues si es que surgió un problema. —Sander se quitó los lentes de sol y los puso en la guantera, para girar su cuerpo treinta grados, para ver a la chica a los ojos—. Pero quiero que me prometas que te vas a cuidar mientras no estoy.
Sander con honestidad puso su mano en los muslos de la chica. El efecto desplomo un domino de sentimientos en Sindy, se asustó lo primero, un respingo surgió de la nada, pasando por todo su cuerpo, subía de su espalda a sus hombros y se repartía por los brazos. Después recapacito sentía miedo pero era el hombre del que estaba enamorada, no tenía que temer y menos cuando ya había echo todo eso por ella. así que lo guardo y se quedó quieta, como esperando al siguiente acto, su trastorno la llamaba con vos cantante, y la empujaba para atrás, sentía miedo, ansiaba que Sander no hiciera una tontería que le destruyera la poca confianza que ella sentía por él.
—Quiero que te tomes todo lo que el doctor diga, y después de eso, vas a hacerte los exámenes de sangre, para ver qué es lo que tienes, así estarás más segura, prométeme que no vas a estar trabajando de más, y que vas a irte a casa con una compañera o tu amiga sí.
La chica se convenció de lo que el chico le decía, más cuando vio aquellos ojos color miel, que hablaban con toda la sinceridad del mundo. Además el chico desde ese Angulo era mono, su mechón de pelo caía desde la melena hasta la frente y sus brazos revelados al aire, dejaban ver una buena musculatura. No tan fornida pero si sutil, le atraía, más cuando ella vio la piel bronceada del chico.
—Tienes que darme tu número. > pensó ella.
—Pero…
—Es para monitorearte mientras estoy afuera, para que me mandes mensajes por Wathsapp a cada hora. Así veré que estas bien. —El corazón de Sindy cayó en coma. Nunca antes un hombre se le había entregado tanto. Pero hasta daba su morbo.
—Está bien, pero no me vas a copiar hasta la madrugada, sabes que soy una mujer muy ocupada. —Dijo con ironía tapando el hecho, de que estaba emocionada, ahora no solo vería a Sander en la tienda, también se podía comunicar con él, a la hora que le diera la gana—. Anótalo.
El chico saco el celular rápidamente y anoto el número que le dio la chica, lo guardo en la libreta de contactos, y encendió de nuevo el auto, llevando a la chica a el departamento, la dejo en la puerta de edificio y con un beso en la frente y un:—¡Cuídate! Hasta mañana— Espero a que la chica subiera al ascensor después puso rumbo a su casa a preparar las maletas para viajar a Pamplona, dejando un corazón palpitante en la ciudad. Mientras que la chica sudaba por el pequeño beso en la frente, hacia milenios que un hombre le hacía alguna cosa así. Pero que para nada sintió desagradable, sino más bien que broto un pequeño calor en la trinchera de su corazón.