Sasha movía la cabeza de arriba abajo, añadiendo sus pequeños gemidos al coro familiar. Llevó su mano a mis testículos, que ya empezaban a endurecerse. "Ya está muy cerca, mami. Creo que le gusta tenernos a los dos." "Estoy segura de que sí. Es un hombre con mucha suerte." No podría estar más de acuerdo. "¿Debería hacer que se corra en mi boca?" "No, necesito ser parte de todo. Muéstrame cómo te dejó embarazada." "Sí, mami." Sasha se arrastró sobre mis piernas, a horcajadas sobre mí. Dirigió mi pene duro como el acero hacia su coño que la esperaba, y se dejó caer sobre mí, llevándome a sus profundidades. Jadeé al ver lo mojada que estaba. "Oh... Dios." Gimió, sintiendo cómo mi m*****o se deslizaba dentro de ella. "¿Te gusta, papi?", me susurró Anna al oído. "Sí, cariño. Se siente

