"Hola nena", se me relaja la mandíbula al oír la voz de mi papá. "Podría acostumbrarme a meterme en la ducha con una jovencita sexy". Sus labios se sienten increíbles en mi nuca. Acuno sus manos deslizándose bajo mis enormes pechos. Masajea lentamente mis pechos y me acaricia los pezones con las yemas de los dedos. Me recuesto contra él, apoyando la cabeza en su hombro para que pueda ver mejor. El suave vello de su pecho me hace cosquillas en la espalda. Siento su gruesa polla presionarse contra mi trasero y se me pone la piel de gallina al instante. "Papá quiere ayudarte a limpiarte", lame el punto blando detrás de mi oreja. "¿Ah, sí?" Muevo el culo con anticipación. "¿He sido una chica sucia hoy?" "Te has portado muy mal", siento el chupete en mi oreja en mi clítoris. "Interrumpiendo

