Conducir por la calle principal a plena luz del día, con el centro pasando a toda velocidad, es demasiado para asimilar. Cierro los ojos de golpe mientras papi sigue follándome con los dedos. La idea de que me pillen me lleva al límite. "¡Joder, me corro! ¡Joder, papi... no pares!", grito mientras mi coño explota como fuegos artificiales el 4 de julio. Un líquido caliente brota en un chorro palpitante, empapando los dedos y la mano de mi papi. Mi coño sigue con espasmos en pequeños chorros, entre escalofríos y espasmos en las piernas. BOCINA. BOCINA. BOCINA. "¡¡Maldita señorita caliente!!" Levanto la vista y me quedo paralizada. Mi mirada se cruza con la de un joven que conduce una camioneta gigante. "¡Cógelo, nena! ¿Quién es tu papá?" Hace un gesto burdo frente a su boca, lamiendo el

