El resto del día transcurrió bastante bien. Claro, estábamos atrapados, pero sin televisión, sin teléfono, sin internet y sin nuestra rutina diaria a nuestro alrededor, todo era nuevo y divertido. Natalie nos preparó avena y fruta deshidratada para el desayuno, y puso a remojar frijoles y arroz. Para el almuerzo, una sopa espesa. Por suerte, los dueños de la cabaña la tenían bien surtida con conservas y alimentos secos. Nos duchamos con agua caliente y encontramos un armario con paquetes de toallas de papel y papel higiénico de Costco, así que, gracias a Dios, ya teníamos baño interior. Nos vestimos cuando se secó nuestra ropa y encontramos algunos libros, una baraja de cartas y un par de juegos de mesa, así que estábamos listos. La verdad es que no me importaba la situación en absoluto. M

