Don supo que estaba atrapado y le guiñó un ojo a Sue. "Supongo que tiene razón, hermana mayor. ¿Ya le contaste a tu hermanita lo de mi lengua?" Sue, sonrojada, bajó la mirada y soltó una risita. "Sí, le conté cuántos orgasmos me hiciste lamer cuando me afeitaste el coño. ¡CINCO! ¡Incluido el último en la cama! No creo que pueda soportarlo." Kathy se retorció y resopló. "¡Oye! Estamos hablando de mi coño, ¿de acuerdo? Déjame juzgar la destreza lingual de papá." Don se encogió de hombros y mojó el paño en el agua tibia. Lavó suavemente la zona púbica de Kathy y notó que ella gemía en voz baja. Al secar la zona con palmaditas, notó los labios mayores hinchados de Kathy. No pudo evitar acariciarle suavemente el clítoris. Fue entonces cuando notó su clítoris bulboso, que emergía de su capuc

