"Eh, vale." Krissy se acercó al sofá y se inclinó hacia delante, donde la cabeza de su madre colgaba sobre el reposabrazos. Cuando intentó besarla, me aseguré de embestirla con más fuerza, haciendo que todo el cuerpo de Marie se sacudiera y temblara. Marie miró a su hija a los ojos con impotencia mientras temblaba, no supe si de vergüenza o de orgasmo. La cara de Marie temblaba tanto que Krissy tuvo que enmarcar la de su madre con ambas manos para darle un beso en la boca. —Buena chica —dije—. Ahora dale un beso a papá. Krissy rodeó el sofá y se paró a mi lado. Retiré una mano de las caderas de su madre y la puse en su trasero, acercándola tanto que sus grandes pechos se aplastaron contra mi pecho. Luego, sin dejar de embestirla con furia, le metí la lengua en la boca. Al terminar el bes

