Se siente caliente y sucio, muy sucio, por dentro. Su culo te aprieta como un torno, pero no descansas cuando llegas al máximo para que se acostumbre, sino que enseguida coges un ritmo que, a medida que su culo se acostumbra a estar lleno de la polla gorda de su papi, aumenta de velocidad. Tu polla entra y sale de su ano, desgarrando sus entrañas mientras ella jadea con fuerza. "Mmm, cógele el culo apretado a tu hija", gime Ana. "¡Dios mío, qué olor...! ¡Puedo oler al papi follador!" "Yo también, cariño. Debes estar muy sucia por dentro porque puedo oler tus entrañas calientes." "¿Quieres oler más, papi?" te mira expectante. "Sí." "¿Quieres que haga ruido con mi culo mojado para ti?" "Sí. Sé una buena chica y empuja con el trasero." Le follas el culo a tu hija mientras se tira pedos

