El trasero de tu hija se tensa y se abre de par en par mientras tus dedos y pulgar se introducen y se retuercen dentro. Tu pene erecto se ha retirado y de vez en cuando lo masturbas con la otra mano. Ana gime mientras intentas pasar tu puño más allá del nudillo. "Papá, me duele mucho", gimotea. "¿Te gusta tener el culo tan estirado?", preguntas. —Sí, para eso es —gruñe—. Quiero tener el ano más dilatado del mundo. Las demás estarán celosas de lo ancho que es mi culo y de lo mucho que puedo meter. Me insultarán y pondrán cara de asco cuando me vean recibir dos pollas a la vez, pero en secreto estarán celosas de mí y de lo sexy que soy. "Eres la reina del sexo anal", sonríes, flexionando los dedos dentro de ella y empujando con más fuerza. Ya casi habías terminado. 'Soy una pequeña pri

