Tras varios minutos abrazándola con fuerza mientras su cuerpo se abría paso hacia el orgasmo, John le soltó las tetas y la giró. Al mirarla, ambos se miraron fijamente. Él comenzó a acariciarle el rostro con sus manos empapadas de leche. "¿Eres mi niña?", le preguntó con ternura. "¡Ay, papi!", exclamó Emily mientras intentaba recuperarse. Las emociones que la recorrían eran tan confusas que no sabía qué sentía. Lo que sí sabía era que pertenecía a su papi. "¡Soy tuya, papi! ¡Toda tuya!". Se besaron con ternura mientras John la rodeaba con sus brazos, atrayéndola hacia sí. John rompió el beso y la tomó de la mano. La condujo al dormitorio. Emily no sabía qué esperar. John arrojó varias almohadas contra la cabecera de la cama y se subió, sentándose con la espalda apoyada en el cojín que ac

