John permaneció inmóvil varios minutos, deleitándose con la sensación de su boca y garganta envolviéndole la polla mientras su pecho subía y bajaba entre sus manos. Ya no era su hija. Era una criatura para ser follada y disfrutada a su antojo. Se retiró lentamente, saboreando cada sensación mientras sus dientes y labios se deslizaban a lo largo de su m*****o. Luego, con la misma lentitud, volvió a introducir su polla en ella. De un lado a otro, dentro y fuera, comenzó a penetrar lentamente su boca. Aceleró el ritmo al sentir que su cuerpo se acercaba a ese punto de bendita liberación. Emily no podía tragar saliva debido a la incesante penetración que él le daba en la boca y la garganta. Como resultado, su saliva empezó a rezumar por las comisuras de la boca, alrededor de su pene y por la

