Pero sé que mi papá siente lo mismo. He forzado los límites, por así decirlo, poniéndolo a prueba para ver si comparte los mismos sentimientos que yo. Ha habido numerosas veces en las que me he acurrucado con él en el sofá mientras él lee un libro y yo veo algo en mi teléfono. Su mano siempre encuentra la manera de frotarme los hombros y la espalda, y algunas veces ha ido un poco más al sur y me frota la parte superior de las caderas. A veces aprovechaba la oportunidad para mover mi cuerpo para que su mano aterrizara en mi trasero, pero él rápidamente la movía a zonas más seguras. Me acosté con la cabeza en su regazo y fingí quedarme dormida. Varias veces he sentido el calor acumularse entre sus piernas y he sentido un bulto duro presionando contra mi cabeza. Esto siempre envía una descarg

