Empezó en voz baja, con la mirada fija en el suelo. —Hola, Sr. J. Espero que no le importe que venga así. Sin llamar, quiero decir. —Tonterías, Randi. Eres como un m*****o de la familia. Sabes que Katie no está aquí. Ella está... —...en su clase de baile. Lo sé. En realidad quería hablar con usted, Sr. J. Nos sentamos uno frente al otro en el sofá y ella continuó: —Disfruté muchísimo anoche. Extendí la mano y le toqué la suya. —Yo también lo disfruté—, dije. Mi polla ya empezaba a ponerse dura. —Sabe, Sr. J, Katie y yo somos amigos desde hace años, y cuando empecé a pensar en, bueno, en romance, sexo y todo eso, supongo que era natural que empezara a pensar en ella... eh... de esa manera. —Si dices que eres lesbiana, está bien. Randi, eres libre de... —No, Sr. J, no es eso lo que di

