Caminar por la casa con mi hijita empalada en mi polla fue una de las mejores experiencias de mi vida. Aunque estábamos solas, sentí como si nos exhibiera al mundo entero. Sabía que cualquier hombre que me viera con esta preciosa rubia de carita inocente y curvas imposibles me envidiaría. Me encantaba sentir el suave culo de Katie subiendo y bajando sobre mi polla una y otra vez mientras se empalaba en mí. El momento culminante llegó al entrar a la sala. Al cruzar la puerta, Katie se agarró a la parte superior del marco. Con la palanca adicional del marco, pudo penetrar mi v***a aún más fuerte y rápido. Empujándose hacia arriba, se elevó más que nunca sobre mi v***a, y luego se empujó hacia abajo con más fuerza, chillando y riendo con cada embestida. "¡Con este gallo me casaré!", chilló.

