Elaine había perdido el control. Mi hija y su amiguita japonesa bisexual pasaron de sujetarle las manos con cariño a sujetarle las muñecas contra mi muslo. Las manos de Elaine se agitaban impotentes, casi espasmódicamente, contra el agarre de los adolescentes. Le impedían moverse. Mis propias manos dirigían la cabeza de mi esposa cada vez más rápido mientras su boca subía y bajaba por mi polla. Elaine seguía mirándome a los ojos mientras chupaba, pero ahora sus ojos se abrieron de par en par y sus cejas se alzaron con sorpresa y asombro por haber perdido tanto el control de la situación. La hacía vomitar una y otra vez, follándole la cara. Mis amantes adolescentes le sujetaban las manos, y ella no tenía ni idea. "¡Chúpame!", le ordené. "¡Asiente con la cabeza!". Le empujé la cabeza arriba

