La imagen de ambas era impactante. Katie tenía el pelo rizado, era rubia y menuda —solo medía 1,57 m y pesaba 50 kg—, pero tenía una increíble figura de reloj de arena y una cintura estrecha que resaltaba su trasero redondo y su increíble busto 82F. Randi, en cambio, era mitad japonesa, mitad irlandesa, y parecía haber heredado lo más sexy de ambas herencias: pelo largo, liso y brillante, piel de alabastro y unos ojos asiáticos preciosos, pero con unas tetas 80C que le sentaban de maravilla en su diminuta figura de 1,52 m. A pesar de lo bajita que era Katie, Randi parecía una sexy elfa japonesa tumbada a su lado. Los dos levantaron la vista de sus besos en cuanto me acerqué a su cama. Se soltaron lo suficiente como para que cada uno me extendiera el brazo. "¡Papá!", dijo Katie. "¿Por qué

