❂No se lo digas a nadie❂ Cap_5

1274 Words
Gonzalo nos había traído directo al pent-house de Tony, allí nos habíamos bajado del auto y nos habíamos mantenido en silencio hasta llegar al lugar. Cuando ambos estuvimos uno frente al otro sentados en los sofás de la sala, solo ahí se digo a hablar, cada palabra que había salido de su boca, contando todo lo que había vivido hasta hace poco, dolió, dolió mucho. Y aunque intentaba ponerme en su lugar y entender por todo lo que había pasado y todo lo que se había arriesgado al hacerlo, el dolor que viví durante estos seis años, no me permitía ver más alla de él y entonces, solo podía juzgar y reprochar sus acciones. —Una llamada Gon — dije entre lágrimas — solo bastaba una llamada, decir que estaban bien pero que no podrían volver ¿sabes cuanto pudo haber cambiado eso? — reproché —Una llamada que podría hacer que ustedes salieran mal heridos y nosotros verdaderamente muertos — hablo firme Lo miré y con todo el dolor detonando en mis ojos, le hice saber cuan en contra estaba con su decisión. —¿Dónde está? Quiero ir a verlo — dije. Me puse de pie al sentirme ansiosa y Gonzalo también lo hiso. —No se va a poder Camila, ahora mismo estoy organizando con la policía para poder regresar sin levantar sospechas y no va a ser algo rápido — dijo — vas a tener que aguantar algunos días más — agregó. Volví a sentarme mientras me agarraba la cabeza y lloraba en silencio, mi pecho dolía mucho y aunque hace unos días atrás creía estar preparada para esta noticia, después de saber todo, creía no estarlo. Sentí sus pasos acercarse a mí y luego sus manos tomaron las mías, Gózalo se acuclillo frente a mí y me miró a los ojos, ellos también detonaban el dolor y miedo que sentía, sorbí la nariz. —No sabes lo feliz que me hace poder estar aquí contigo, luego de tanto tiempo — confesó —¿Y Luca? Negó de inmediato. —Por ahora no, deja que todo salga a la luz y yo hablaré con él ¿sí? — pidió, asentí —Él fue a ver a los niños — susurré — Matt lo reconoció de inmediato — agregué —Tony esta igual de desesperado, él quiere volver cuanto antes — confesó Miré como se ponía de pie para poder tomar asiento a mi lado, bajé la cabeza cuando mi barbilla tembló, aun no podía creer esto, así que las ganas de llorar no pasaban y el llanto no cesaba. —Pero dijiste que no recuerda Gonzalo — hablé con el nudo doliendo en mi garganta —Pero sigue siendo igual de posesivo que antes — bromeo — además, sabe que ese tipo está merodeando a su alrededor — agregó Asentí, ya podía imaginar que Gonzalo lo tenía completamente al tanto de todo, así que no me sorprendía que él supiese de Sacha. —¿Cuánto crees que tomara esto? —¿Una semana? Quizás menos, no tengo seguridad — contestó — pero en cuanto pase, serás la primera en ser informada — agregó —Y cuando eso suceda, desheredaré a Samuel como hermano — bufé, Gonzo sonrió —Él solo estaba ayudándome — le defendió Cuando fui a refutar sus palabras, su móvil sonó. Miré la pantalla del mismo cuando él lo saco de la bolsa de sus pantalones y pude ver el nombre de mi esposo allí, cuando Gonzalo se puso de pie para atenderle, yo lo hice también, él me miro y sonrió cuando me vio camina tras de su persona. Levanto la mano haciéndome saber silenciosamente, que no debía hablar. —Dime Me pegué al móvil cuando contestó, Gonzo mordió su labio y se alejó de inmediato, le miré mal. —Si ya lo hice... Mordí mis labios y entre cerré mis ojos, sentía las ganas de quitarle el móvil y hablar con él, pero, por otro lado, no me atrevía, pues, no sabría que decir. —Bien, yo haré eso nos vemos — colgó — debo irme ahora — me hiso saber — Camila, debes recordar que nadie, nadie debe de enterarse de esto — pidió — te lo dije a ti porque él me lo pidió, si no, no lo hubiese hecho — agregó, asentí —Gonzalo, en cuanto a Luca él... —Yo me encargo de mi esposo ¿sí? Al escuchar aquello no me quedo de otra más que asentir, sabía que todo esto le iba a dolor a Luca, sabía que quizás no llegase a perdonar a Gonzalo por lo que hizo, sé que mi amigo es una persona que piensa, que las relaciones se basan en la confianza, y Gonzo no la tuvo hace seis años atrás, me imagino cuan ofendido se sentirá Luca al saber toda la verdad. —Será mejor que tomes un taxi, no puedo llevarte — volvió a hablar — cuídate mucho — dijo antes de desaparecer de mi vista. Solté un suspiró y volví a tomar asiento en el sofá, me sentía mareada, sofocada y algo despistada, aun había mucho que asumir y demasiado a lo que enfrentarse en el futuro, pero me creía capaz de aguatar, si lo pude hacer sola desde un principio, podre seguir haciéndolo. Levanté la mirada al sentir pasos nuevamente y me encontré con Gonzalo, quien, al parecer, dudaba si decir lo que quería decir, alce mis cejas. —¿Sucedió algo? — consulté —Si, Camila... — suspiró — … Existe alguien al lado de Tony, te lo digo para que prepares tu mente, ella es muy importante para él — confesó Y quizás, sin intenciones, Gonzalo había arrojado una cubeta de agua helada sobre mi cuerpo, que me había dejado en estado de trance total. Ahora si podía dudar de si podría o no, con todo lo que se venía. Gonzalo, así como apareció, desapareció, dejándome allí con aquel sabor amargo en la boca. Me puse de pie, pues quería seguirle y preguntarle que había querido decir con eso, ella existía en la vida de mi esposo de forma sentimental, o tan solo eran amigos, pero entonces eso no tendría sentido, porque él no tendría por qué advertirme. —¿De verdad tienes a otra? — susurré Cunando mi mano se puso sobre el picaporte de la puerta para poder abrirla, mi móvil sonó. En cuanto lo tomé para saber quién era, un frio recorrió mi torrente, el nombre de Sacha se mostraba en la pantalla del móvil, como un mal presagio, pasé saliva y contesté la llamada. —¿Sí? —Camila ¿está todo bien? — consultó —Si, esta todo bien — dije con el ceño fruncido —Cuando llegué a la empresa vi tu bolso y papeles tirados en el estacionamiento, ¿segura que esta todo bien?, tu auto también está aquí — dijo Lleve mi mano hasta mi cabeza y despeine mi cabello, mientras cerraba mis ojos con fuerza. Maldita sea. —¡Oh! Es que tuve una emergencia en casa, me bien en taxi — mentí — no me sentí en posibilidades de conducir — agregué —Pero ¿estas bien? ¿quieres que vaya a por ti? —¡NO! — me reprendí por haber gritado — no, no es necesario ya estoy yendo hacia la empresa — mentí — no debes preocuparte, nos vemos en un rato — agregué —Bien, nos vemos entonces —Si, hasta pronto Suspiré cuando me vi fuera del problema, debía aprender a disimular un poco más, si no, seria descubierta en un dos por tres.
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