Me asusté al ver a Caín como una fiera directo hacia Dante pues lo iba a golpear, Charlotte lo logro sujetar del brazo para que no cometiera ninguna locura, pero al girar suavemente la cabeza a un costado la expresión que tenía mi madre era épica, su frente fruncido sus labios apretados y sus brazos cruzados sobre su pecho. Solo me rasqué la nuca nerviosamente era algo sumamente incómodo incluso subí la mirada al techo para no sentirme de esta manera. No obstante, un carrasqueo de garganta llamó la atención de todos los presentes Raziel estaba apunto de volver a mandarnos a un lugar como hace rato por el hecho de ignorarle y concentrarnos en nosotros.
—Deberíamos estar preocupados por el destino del mundo no por un beso—habló Raziel tangente, dejando el libro a un costado sobre la mesa.
—Él tiene toda la razón, tienen que entrenar para acaba todo esto y yo al fin pueda tener de vueltas mis vacaciones—habló Gabriel, rodando los ojos.
Mi hermano sólo bufó para relajarse dejando que los dos mayores siguieran con su explicación de cómo parar aquél desastres.
(...)
—¿Entonces dicen que ellos nos destruirán?—preguntó Ethan, dejando escapar un sonido de sus labios de nerviosismo.
Era la milésima vez que preguntaba qué si nos iban a matar, yo solo rodé los ojos cansada de todo éso, hasta que al fin los adultos decidieron que debíamos ir a descansar. No supe cómo pero sólo con mover un libro en el estante se abrió lo que era una habitación secreta pero subterránea. Voltee a mirar a Ethan el chico de cabello azul para preguntarle si él tenía conocimiento de ése lugar pero solo negó con la cabeza, me hizo estar clara en dos cosas, nadie es normal en mi familia y dos que esto está cada vez más loco por lo menos tenía a mi hermano protector, a mi madre enojada y lo mejor a Dante conmigo.
Cuando iba a caminar juntos a todos los demás, alguien tomó mi brazo haciéndome parar, al voltear era Raziel con una expresión seria, Gabriel sólo levantó una ceja para encogerse de hombros he irse del lugar a lo mejor donde está su familia, mi madre se hizo la loca, simplemente se fue a mostrarle a los chicos la habitación, mientras que nos quedamos sólo nosotros dos.
—Dime una cosa, Luznell—alejo su mano de mi brazo, caminando unos pasos frente de mí, con esa mirada que me analizaba por completo.
—¿Porque no demuestras tu verdadero poder?... Acaso...—titubeo en la última parte para tomar aire—¿Tienes miedo? o ¿no sabes?
Por mi parte no supe que responder en cierto punto tenía razón, no era miedo sino que jamás me habían entrenado las otras habilidades, en el Olimpus Caín me enseñó a manejar muy bien las habilidades de un hijo de Poseidón, pero no la otra mitad de mi ser.
—Mi madre desde que tengo memoria me ha dicho que soy especial pero cada vez que usaba mis habilidades me regañaba o simplemente me mandaba a rezar, nunca me dijo porque yo podía leer latín, arameo o hablar lenguas muertas, tampoco el hecho que podía manejar el agua, energía, esencias, además que mi espíritu ve más haya que el de un humano normal, todo era muy confuso y turbio, se luchar a la perfección, ¡pero no se como ser más fuerte!, ¡quiero ser como ustedes!, ¡quiero ser Ángelus Marine!, ¡quiero ser una ser digna descendientes de un arcángel!—No me había dado cuenta en que momento transforme mi voz a una más firme y mucho menos cuando las alas aparecieron en mi espalda, además que mis nudillos estaban blancos de cuánto apretaba el puño.
La mirada del arcángel se mostró sorprendida pero después simplemente sonrió, satisfecho de saber aquello, se acercó su mano hacía mi frente para solo dejar su dedo índice precisamente dónde se dice que esta el "tercer ojo".Miles de sensaciones se apoderaron de mi cuerpo, mi cabeza empezó a ver una secuencia de imágenes, una de hechas se destacaba.
Una guerra se llevaba acabo, de lo que eran Ángeles y demonios, dos bandos que desde la rebelión de Luzbel se levantó la primera guerra entre esos planos, vi como habían miles de ambos lados, todo era sangre junto a su fiel amiga la destrucción.
Al voltear pude ser a una chica rubia de ojos azules, esa mujer era mi madre junto a un hombre alto de cabello castaño con armadura dorada ... luchaba, cada movimiento que ella daba era asombroso no podía creer que mi madre estuviera en aquella guerra pero por un momento se detuvo a ver el escenario destruido, de sus labios salió un grito claro que decía..."¡No más!, ¡todo esto debe acabar!"
Todo daba vueltas a mi alrededor, no se como había llegado al universo, se veía la galaxia, estrellas de todo los tamaños planetas, cometas, sistemas enteros.
"Busca tu poder interior"
Sentí un movimiento muy brusco que me hizo revolver el estómago, me encontraba en un lugar que claramente no era la tierra, habían muchos seres con ese tenue de poder, pero algo interesante era sus atuendos de armaduras celestiales al igual que las imponentes alas blancas que llevaban en la espalda, parecían vivir en una paz total, todos como si fueran uno, pero las apariencias engañan, habían varios con otros atuendos como si fueran rebeldes, además que tenían expresiones diferentes o rasgos.
Frente a mi una mujer de atuendo guerrera apareció era una mujer de cabello rubio y unos ojos azules profundos, por un momento sentí que me veía en el espejo, al parecer era la única en notar mi presencia, además que su apariencia era como la de un fantasma, colocó su mano en mi hombro y de un momento a otro sentí como mi cuerpo la absorbía, formando una sola persona, me había unido con mi subconsciente o mi otro yo.
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Escuché esa extraña voz femenina en mi cabeza, mientras bruscamente cambiaba el ambiente a mi lado.
Observé a dos pequeños, ambos de cabello n***o como la misma noche, ojos de color marrón oscuro. Él pequeño llevaba puesto una camisa con un logo de Disneylandia y en las manos llevaba un globo. Todo parecía como si fuera unos años atrás, se percibía la tristeza en los rostros de ambos niños, el sufrimiento y sobretodo la soledad. Se notaba el cansancio con cada paso que daba, la incertidumbre carcome el ambiente, tan tétrico y triste.
—Adán, tengo hambre —La voz del chico resonó como un pequeño susurro.
—Ya casi llegamos, Dante —el chico le alboroto el cabello con una pequeña sonrisa en los labios.
No obstante un hombre vestido de n***o se posó frente de ellos, los niños se tensaron, pues tenían un desconocido que no sabían de donde salió.
—Vengan conmigo...
La escena cambio ahora el chico un poco más grande estaba en el suelo con una gran herida en su torso, mis ojos lagrimeo al darme cuenta que estaba agonizando, habían más a su alrededor sabía en el grupo que trabajan de ayudar a mantener al chico con vida había un ser superior el mismo hombre vestido de n***o completamente.
El hermano de Dante murió ...
(...)
Desperté de golpe del trance provocado por el arcángel, ahora entendía cuando decían que él era el encargado del "despertar espiritual" porque ver todo eso me hace querer ser más fuerte, además que me sentía diferentes, ya no estaba el bloqueo que me impedía usar mis habilidades.
—Mi trabajo aquí ya terminó...